Wednesday, November 25, 2009

El poder de la mente: efecto placebo

Tuesday, September 29, 2009

¿FRIGIDEZ? AUSENCIA DE DESEO SEXUAL FEMENINO



Existe la falsa creencia de que la mujer que no tiene orgasmos es frígida, no es así, el no tener orgasmos no implica que no haya deseo, o que todo el aparato genital femenino no participe en el acto sexual con el correspondiente sentir excitativo. No hay orgasmo pero sí deseo y excitación.

La frigidez es la falta de deseo sexual en la mujer, puede ser absoluta o periódica. Puede deberse al el estrés, las afujías económicas, laborales, o alguna otra preocupación de otro orden que ocupe la atención de la mujer, toda su energía libidinal la focaliza en estas problemáticas y se desconecta de su sexualidad. Es decir no siente deseo, por supuesto no hay excitación, ni orgasmo.

Existen otras variables que promueven la falta de deseo tales como una educación en la infancia rigurosa llena de paradigmas, normas religiosas que privan a la mujer de sentir el placer sexual. También puede creer que sólo el hombre tiene derecho al placer ella solo está para traer hijos al mundo. La causa de la ausencia de deseo también se encuentra en una violación, o una experiencia previa insatisfactoria.

La sexualidad se conecta con la psiquis, la emoción, la formación, la natural vivencia sexual de cada individuo, salir de la cárcel de la inhibición con ayuda terapéutica es posible. Es viable romper las cadenas que bloquean la sexualidad, derribar los muros de los paradigmas y los temores insensatos que impiden la conexión con la plena sexualidad.

Wednesday, September 16, 2009

¿FOBIA SOCIAL?



Existen dos tipos de fobia social: Generalizada: Cuando los temores se relacionan con la mayoría de las situaciones sociales y Focalizada cuando el temor se presenta en situaciones especificas.
Afecta al 2% de la población y se da con la misma probabilidad en hombres que mujeres.

Independientemente de su origen en los trastornos de ansiedad, son nuestras propias conductas, nuestras evitaciones, las que mantienen el problema.
No es lo mismo padecer de fobia social que timidez. La diferencia clínica está en el impacto que tiene en la vida de la persona. En la fobia social la vida personal y laboral está gravemente afectada. El tímido asiste a los encuentros en los que se siente incómodo, con miedo, pero asiste. Al hacerlo constantemente, se habitúa y los contextos se le hacen más llevaderos. Quien sufre fobia social evita las situaciones de manera consistente o si acude se preocupa más por tratar de estar sereno y vigilar su ansiedad que de tener puestos los cinco sentidos, participar o hacer lo que tiene que hacer en ese contexto.

Los pensamientos que afluyen cuando se tiene fobia social están relacionados con: “van a notar mis nervios” “Me pondré colorado” “Voy a temblar” “Mi voz va a temblar. “Mi voz va saldrá débil”. “No tendré un buen desempeño, me quedaré en blanco, me voy bloquear” “aburriré a todos”. “Se sentirán incómodos conmigo” “pareceré tonto” “No se me ocurre nada interesante, van a pensar que soy un aburrido”“Van a pensar que estoy mirando donde no es correcto” “Tendré un gesto extraño”.
Con estos pensamientos y de forma maquinal, surgen los intentos por controlar los nervios, se quiere controlar el rubor, el gesto, el temblor, la voz, la mirada, la mente para ser ocurrentes y espontáneos, el gesto. Controlar reacciones automáticas de imposible, o muy difícil, control consciente, lo que se consigue es agravar el problema:

El temblor aumenta por la tensión muscular que se hace para no temblar.
La voz sale rara no espontánea fruto del hiper- control. El control de la voz censura, no permite pensar.
Es imposible controlar mirada totalmente. Al mirar un punto podemos somos conscientes de todo nuestro campo de visión, y entra seguramente lo que no queremos mirar.
Al hablar lo hacemos conscientemente, pero las palabras fluyen automáticamente, al concéntranos en buscar algo que decir, perdemos el hilo de la conversación y, cuando se nos ocurre algo que decir, ya no es conveniente o no es adecuado y lo censuramos y nos callamos; pero al permanecer en silencio podemos parecer sosos. ¡Es una trampa infernal!
Se pierde la espontaneidad al controlar el gesto.

Tratamiento de la fobia social

Protocolo terapia de aceptación y compromiso

1. Valores
Uno de los valores fundamentales que tienen las personas con fobia social son las relaciones sociales. Si no fuera así, su sufrimiento sería mucho menor.

2. Determinación
Analizar la huída frente al enfrentamiento a las situaciones temidas ayuda a darse cuenta de las diferencias de sentimientos que deja la actitud de enfrentarnos a las situaciones luchando por aquello que deseamos, frente a la actitud asociada a la evitación. De esta forma podemos llegar a tomar la determinación de llegar a aceptar la ansiedad que tememos, porque sentiremos y sabremos que es mejor que evitarla.

3. Aceptación
Si merece la pena enfrentarse a las situaciones temidas por mucho miedo que pasemos, es conveniente saber cómo se vencen los miedos. Los miedos se superan enfrentándose a ellos no evitándolos. En la fobia social, no basta con acudir a las situaciones en las que se sufre la ansiedad, porque en ellas también se están dando respuestas de evitación, por ejemplo, no se mira a la cara, no se habla, se busca de forma insistente algo que decir, se disimula, etc.


4. Vivir el presente

La mente nos dice que no vamos a poder aceptar lo que nos va a venir en las situaciones tremendas que tanto tememos, le hemos de contestar que puede que sea cierto, ahora bien, vamos a aceptar lo que sentimos en ese momento. Estamos dispuestos a todo; pero centrados en el presente, cada cosa a su tiempo, el futuro nos vencerá; pero lo que tengo que enfrentar ahora es lo que siento en este momento. Cuando llegue la tremenda catástrofe la voy a enfrentar con determinación;… cuando llegue, ahora aceptamos lo que estamos sintiendo ahora. Aprendes a vivir el presente.

5. Desactivación del pensamiento
Nuestro pensamiento nos lleva a un futuro incierto e imposible y nos dice que ya, ahora mismo, hemos de hacer todo lo que esté en nuestras manos para superarlo. En la fobia social predice que nos vamos a poner nerviosos y que se nos va a notar. Cuando pensamos en una sensación concreta la potenciamos, aumentamos su probabilidad, como se demuestra en el experimento del limón. No podemos dejar de pensar consciente y voluntariamente en lo que no queremos pensar. La solución pasa por aceptar el pensamiento y desactivarlo, es decir, ser conscientes de lo que estamos pensando, dejar que el pensamiento esté ahí sin discusión; pero no haciendo lo que nos dice. En el caso de la fobia social, se trata de tener el pensamiento de que nos van a rechazar, aceptarlo con sus consecuencias, es decir, con el miedo y la ansiedad que nos provoca y hacer lo que realmente nos importa: la acción comprometida con nuestros valores y objetivos.

6. Descubrir el YO
El auto concepto lo construimos en la interacción con los demás. Por eso, uno de los efectos más devastadores de la fobia social es que al seguir los impulsos de evitación que genera el miedo en las situaciones sociales no nos dejará ser nosotros mismos al no mostrar nuestros pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones a los demás. Cuando no los mostramos, la imagen social está distorsionada y el concepto que tenemos de nosotros mismos, finalmente, se deteriorará.
Atreverse a ser uno mismo, a decir lo que se quiere decir en la situación o callarse cuando no hay nada que decir, es difícil. Nos tenemos que arriesgar al rechazo, a quedar mal delante de las personas más significativas a que se nos note débiles, tontos, incapaces, etc.

Merece la pena sentir la ansiedad que sea precisa. Entrenarnos en hacer contacto con nuestro yo profundo, verificar que somos los mismos mientras mis circunstancias, mis pensamientos, sentimientos sensaciones y emociones cambian,un camino expedito para ser asertivos.

Tuesday, September 15, 2009

¿MIEDO A ENVEJECER?




Si tienes miedo a envejecer no estás solo, una sobrina de 11 años me confesó hace
poco que estaba aterrorizada porque se imaginaba viejita, enferma y sola. Al miedo a envejecer se denomina gerascofobia, es normal que lo sientan casi todas las personas cuando el calendario va marcando el ascenso inexorable. No hay una edad determinada en la cual se pueda precisar la aparición de esta fobia, es muy común cerca de los cuarenta años cuando se empiezan a notar las mayores transformaciones del cuerpo. Las huellas del tiempo se hacen visibles, se recurre a cirugías, cremas y tratamientos estéticos alternos a fin de suavizar las pisadas del almanaque. Esto es normal.

La gerascofobia es el miedo irracional a envejecer, un constante, anormal y absurdo miedo a estar viejo. Tal como lo describía mi sobrina tía tengo terror a envejecer a estar viejita y a morirme.

Causas:

Las causas de la gerascofobia son diversas, veamos algunas:

Sentir que no se ha cumplido la misión propuesta o la que el entorno familiar ha dictado.
Sentir insatisfacción con el logro de las aspiraciones alcanzadas: relación de pareja estable, hijos, status económico.
No tener reconocimiento o éxito social, fama.
Tendencia particular a sufrir fobias, individuos temerosos en otros aspectos de la vida.

Mediante la hipnosis es posible derrotar los miedos, también la gerascofobia. Controlar el tiempo es un imposible metafísico. El pasado es historia, el futuro una ilusión que no sabemos si llegará, la única realidad es el presente y te la estás perdiendo.

La muerte hace parte de un proceso natural, a través de la terapia logras hacer contacto con la realidad, cambiar de foco de atención para sacar adelante los proyectos atascados por el miedo que te ha tenido paralizado durante años.

Luz Marina Hoyos Duque

Medellín, septiembre 15 de 2009

Monday, September 14, 2009

¿FOBIA A LAS ALTURAS?

Al miedo a las alturas se le conoce como acrofobia, la persona que lo padece siente un miedo irracional e irrefrenable a todo lugar que se encuentre a una suficiente altura como para disparar su miedo. Solo con la idea o posibilidad de encontrarse en un lugar alto, puede disparar los síntomas fóbicos, no requiere estar en un lugar alto, el simple imaginario de estar allí desencadena los síntomas. Trátese de azotea, mirador, ventanal o abismo, ir en un elevador que tenga perspectiva hacia abajo mientras se asciende, etc. Estas situaciones producen intensa ansiedad provocada por el miedo. Quien padece esta fobia tiende a evitar todo tipo de lugares que tenga estas características.

A través de la hipnosis clínica aprendes un método de respiración y relajación, técnicas de habituación, con las que aprenderás a enfrentar los estímulos fóbicos, podrás enfrentar estos lugares, mediante la exposición gradual, logrando la habituación y el re aprendizaje. Lograrás controlar tu miedo a voluntad, y superar el condicionamiento que te hace sentir el terror (la fobia) a las alturas, que hoy te impiden visitar y disfrutar diversos lugares del mundo que por sus características disparan tu fobia.
Aprende a relajarte, conéctate con tu verdadera naturaleza y maneja de forma armónica mente, cuerpo y espíritu.

La desensibilización sistemática (DS) fue desarrollada por Wolpe (1958).

Es una técnica dirigida a reducir las respuestas de ansiedad y a eliminar las conductas motoras de evitación, considera que: La aparición de determinadas situaciones, genera de forma automática respuestas de ansiedad. Un procedimiento adecuado debe posibilitar que se provoque, también de manera automática, la aparición de respuestas incompatibles con la ansiedad, cuando se presenten esas situaciones, de modo que se impide que se desarrolle la ansiedad y que se pongan en marcha las conductas de evitación.


MODELOS TEÓRICOS EXPLICATIVOS

No está claro el proceso a través del cual la DS logra sus resultados.

Existen varios modelos teóricos explicativos.

INHIBICIÓN RECÍPROCA Y CONTRACONDICIONAMIENTO

Para Wolpe, los procesos de inhibición recíproca y de contracondicionamiento, son los responsables de los efectos de la DS:
• Inhibición recíproca: En presencia de una respuesta incompatible (con la ansiedad), el estímulo ansiógeno, no puede provocar ansiedad.
• Contracondicionamiento: El que el estímulo ansiógeno se asocie a una respuesta incompatible, facilita el condicionamiento de una respuesta contraria a la ansiedad, es decir, el desarrollo de un proceso de contracondicionamiento.
Pero, en algunos casos se consiguen resultados sin respuesta incompatible o con una muy poco intensa: Necesidad de explicaciones alternativas.

MODELO DE VAN EGEREN

Se pueden implicar 4 procesos que se diferenciarían según su ubicación respecto a 2 ejes dimensionales:
1. Si la actuación tienen efecto a largo plazo (implica aprendizaje) o a corto plazo (no implica aprendizaje).
2. Si la actuación implica o no inhibición antagónica (si se debe o no al efecto inhibidor de una respuesta sobre la ansiedad).
Conviene insistir en una mayor duración en la presentación del estímulo para facilitar el desarrollo de los procesos de habituación y de extinción:
• La exposición más prolongada facilitaría una habituación más rápida.
• Al desarrollarse más tiempo la habituación, se facilitaría una más rápida extinción.

ASPECTOS DE CONDICIONAMIENTO OPERANTE Y MODELADO

Refuerzo operante: Reforzar al cliente por ir realizando las conductas motoras que antes evitaba (a las que está siendo sensibilizado), colabora y acelera la eficacia de la DS, facilitando el aumento del contacto con el estímulo y reduciendo la respuesta de evitación.

Además, produce una "prueba de realidad", por la que el cliente constata que no van a seguir a dichos estímulos consecuencias aversivas, y también favorece el desarrollo de estrategias de afrontamiento.

Modelado: El cliente puede observar a otras personas actuando como modelos al llevar a cabo las conductas que él debe emitir, lo que aumenta la eficacia de la DS.

El reforzamiento social por llevar a cabo esas conductas, también contribuye a la eficacia de la DS.

ASPECTOS COGNITIVOS

Se ha señalado la importancia de diversos aspectos cognitivos en la DS:
• El curso y la calidad de la imaginación.
• Aspectos de condicionamiento semántico.
• Expectativas de mejora.
• Posible reestructuración de las cogniciones de los pacientes.
• Cambios en los niveles de autoeficacia.
• Valor de la DS como estrategia de afrontamiento.
• Efectos placebo de la DS.
Emmelkamp, propone un modelo cognitivo de expectación, para explicar la importancia de los aspectos cognitivos en la DS, y en los tratamientos de ansiedad en general.

Las 2 variables importantes son:
1. La autoobservación de la mejoría por el propio cliente.
2. La creación de expectativas de que va a conseguir ganancias terapéuticas.
Al producirse repetidas presentaciones imaginarias del estímulo, se facilita la habituación. Se reduce la ansiedad ante la presentación imaginaria, lo que facilita la creación de expectativas de mejoría y empuja al paciente a comprobar si estos efectos se dan ante estímulos reales.

Si se constata una disminución de la ansiedad ante los estímulos reales, se facilita la habituación in vivo, lo que incrementa los efectos anteriores.

Además, la auto observación del cambio in vivo, facilita la aparición de una reestructuración cognitiva que se traduce en una mejoría para afrontar las situaciones problema y una disminución de las respuestas de ansiedad.

El usar DS en vivo o DS en imaginación, vendría determinado por el tipo de problema y por la capacidad del procedimiento para facilitar el desarrollo de éstos aspectos cognitivos:
• DS-I: Si el problema implica aspectos como rumiaciones cognitivas o se refiere a situaciones no reproducibles (miedo a las tormentas).
• DS-V: Si en el problema se implican aspectos de actuación.
Todos estos modelos explicativos no son incompatibles sino complementarios. Pero, es posible que en las distintas situaciones se impliquen de manera más importante unos que otros.

CONDICIONES DE APLICACIÓN DE LA DS

La DS es un tratamiento adecuado siempre que ocurran las siguientes condiciones:
1. El miedo y la ansiedad del sujeto no están justificados por creencias o ideas sobrevaloradas, fuertemente asentadas. En estos casos, se han de aplicar técnicas que modifiquen éstas creencias antes de la DS.
2. El miedo y la ansiedad del sujeto es irracional, ya que el sujeto posee las habilidades requeridas para hacer frente a la situación o no existe objetivamente un peligro.
3. El cliente presenta un número de fobias reducido, inferior a 4, así como no presenta ansiedad generalizada alta. En trastornos como agorafobia (con o sin trastornos de pánico), y trastornos obsesivos, la DS no resultará efectiva.
La DS está fundamentalmente indicada en casos de miedos y trastornos fóbicos que supongan la participación de estímulos condicionados en el mantenimiento del problema, como pueden ser: disfunciones sexuales, parafilias, asma, insomnio, alcoholismo, y otras adicciones, etc.

Monday, September 07, 2009

EFICACIA DE LA HIPNOSIS CLÍNICA: RESUMEN DE SU EVIDENCIA EMPÍRICA

fecha de publicación 02/09/2009 6:00:00
ISSN 1886-1385 © INFOCOP ONLINE 2007

Mª Elena Mendoza y Antonio Capafons
Universidad de Valencia

La hipnosis clínica es una intervención valiosa en el tratamiento de una amplia variedad de problemas psicológicos y médicos, ayudando a la mejora de la calidad de vida de muchos pacientes. La investigación indica que, cuando se la utiliza como coadyuvante a otras intervenciones médico-psicológicas, incrementa la eficacia y/o eficiencia de tales intervenciones. Asimismo, la hipnosis aplicada se usa en otros ámbitos (deporte, Psicología forense, hábitos de estudio y concentración, etc.), si bien estas áreas de intervención han recibido poca atención por parte de los investigadores, por lo que, en este artículo, nos centramos sólo en la hipnosis clínica. Finalmente, conviene recordar que la hipnosis no es sólo un conjunto de procedimientos aplicados, sino además, un campo de estudio que cuenta con una gran cantidad de investigación teórica y experimental, con implicaciones en varias áreas centrales de la Psicología y Medicina, como la percepción, memoria, neurociencia, etc.
Una revisión actualizada y exhaustiva del estado de la evidencia empírica de la eficacia de la hipnosis clínica, basada en los criterios metodológicos más estrictos, permite concluir que los procedimientos hipnóticos se consideran como eficaces y tratamiento bien establecido en el manejo del dolor, y eficaces para elementos emocionales del asma; probablemente eficaces en el tratamiento coadyuvante de la depresión, la ansiedad, de ciertos trastornos del sueño, en la reducción del peso, en el tratamiento del tabaquismo, el asma, la enuresis en niños y la preparación a la cirugía, aunque en este último caso, la evidencia acumulada la aproxima con mayor claridad a tratamiento eficaz.
En otras áreas, como el tratamiento del colon irritable, no hay estudios que cumplan los criterios metodológicos más rigurosos para concluir que es un procedimiento posiblemente eficaz. En oncología existen resultados clínicos prometedores, especialmente para reducir vómitos provocados por la quimioterapia, el dolor y la medicación analgésica, aunque es necesario realizar más estudios controlados.  
En odontología, dermatología, otorrinolaringología e inmunología no se han encontrado estudios concluyentes. En el caso de la pediatría, exceptuando la enuresis nocturna, donde es posiblemente eficaz, la mayoría de la investigación publicada se basa en estudios de caso y de grupos pequeños con diseños no controlados, que cumplen la función de indicar las áreas relevantes de estudio de la investigación futura. Teniendo en cuenta el amplio rango de aplicaciones posibles en pediatría, y la gran cantidad de buenos resultados existentes en la literatura, se puede considerar que la investigación de la eficacia de la hipnosis en la infancia está en pleno desarrollo.
Por todo ello, es necesaria la realización de investigación con muestras más grandes y diseños experimentales mejorados para el establecimiento de la eficacia de la hipnosis clínica en aquellas áreas donde los indicios son prometedores, y en otras donde la evidencia de la eficacia de la hipnosis aplicada se basa más en la experiencia personal, como, por ejemplo, la Sexología, Psicología del Deporte, Pedagogía, etc.
Es importante destacar que en las investigaciones se ha aplicado la hipnosis, bien como única intervención, bien como coadyuvante. En un meta-análisis llevado a cabo para estudiar la eficacia de la hipnosis utilizada como única técnica de intervención, se encontró una eficacia media para el tratamiento de los trastornos psicológicos recogidos en la CIE-10, y una baja eficacia para el uso de la hipnosis para el apoyo de procedimientos médicos. Así, la evidencia empírica más prometedora de la eficacia de la hipnosis clínica se ha encontrado, en general, cuando se utiliza como un coadyuvante a las intervenciones médicas y psicológicas.
Por tanto, los resultados permiten justificar más investigación y animar a los clínicos a incorporar la hipnosis a su práctica profesional. No se entiende la exclusión de la hipnosis de las prestaciones sanitarias en la salud pública española. Creemos que sería más sensato excluir la hipnoterapia, o aplicación de la hipnosis como única intervención clínica (por ejemplo, para curar el cáncer o trastornos donde se usan retrovirales), y aceptar la hipnosis clínica como un coadyuvante de las intervenciones médico-psicológicas. En esta línea, las actuaciones de los Programas Nacionales Salud Mental-Atención Primaria dirigidos por Mario Araña, están consiguiendo cambios en la hipnosis clínica en España que implican una serie de reajustes normativos en sociedades legas de hipnosis, alguna de las cuales está haciendo un esfuerzo importante por abandonar la hipnosis clínica incluso la hipnoterapia para adaptarse a la normativa legal vigente, y al propio sentido común (véase el comunicado del Grupo de Hipnosis Psicológica del COP-CV
). Las Sociedades Científicas, los Colegios Profesionales y las Universidades deberían participar de estas iniciativas que facilitan que la hipnosis clínica sea usada sólo por profesionales de la salud.
Finalmente, la hipnosis aplicada al campo de la salud incrementa la satisfacción del cliente/paciente, y el ahorro de tiempo y dinero, con todo lo que ello supone para la Administración Pública. Según nuestra opinión, es una cuestión deontológica informar al paciente de los beneficios que le puede reportar la hipnosis clínica, y defender su uso, dentro del ámbito de la salud pública, tal y como hacen, por ejemplo, los doctores José Sala y Antonio Castel en el Hospital Juan XXIII de Tarragona.
El artículo original puede encontrarse en la revista Papeles del Psicólogo:
Mendoza, M.E. y Capafons., A. (2009). Eficacia de la hipnosis clínica: resumen de su evidencia empírica. Papeles del Psicólogo, vol. 30, 2, 98-116.
Sobre los autores:
   
Mª Elena Mendoza es doctora en Psicología por la Universidad de Valencia. Su tesis doctoral se centró en las creencias y actitudes hacia la hipnosis de los profesionales españoles. También ha investigado sobre las aplicaciones de la hipnosis en el tratamiento del tabaquismo, en odontología y en pediatría dentro del Programa Fulbright de Intercambio Científico con los EE.UU. en la Universidad de Indiana (EE.UU.). Es autora o co-autora de publicaciones nacionales e internacionales sobre hipnosis.
Antonio Capafons, profesor titular de universidad (Universidad de Valencia). Es especialista en tratamientos cognitivo-comportamentales e hipnosis, y autor de diversas publicaciones nacionales e internacionales sobre diversos temas relacionados con la hipnosis. Actualmente, está investigando sobre evaluación y modificación de las actitudes hacia la hipnosis, así como las aplicaciones clínicas del Modelo de Valencia de Hipnosis Despierta.

A

Monday, July 06, 2009

¿ES LO PELIGROSO DE LA HIPNOSIS EL HIPNOTERAPEUTA?: HIPNOSIS Y FALSOS RECUERDOS

Dr. Antonio Capafons* y Dra. Giuliana Mazzoni**
*Univesitat de València, **University of Plymouth, Reino Unido

La hipnosis es una técnica carente de riesgos per se. Sin embargo, un uso inadecuado de tal técnica puede ser iatrógeno, especialmente en lo referido a la génesis de falsos recuerdos por parte de la persona hipnotizada. Las creencias erróneas y mitos sobre las potencialidades de la hipnosis transmitidos por los medios de comunicación y los propios terapeutas (especialmente los que se hacen llamar hipnoterapeutas) suelen ser, en última instancia, los responsables de los riesgos de la hipnosis. Por lo tanto, una forma de ayudar a prevenir tales riesgos es proporcionar una información rigurosa y veraz al cliente al que se pretende hipnotizar o que solicita la hipnosis.

Hypnosis is a technique that lacks intrinsic risks. Nevertheless, a wrong use of hypnosis can be dangerous due to the increased probability of creating false memories in the hypnotized person. Myths and erroneous conceptions about hypnosis potentialities that are usually transmitted by the media and some therapists (especially the so called "hypnotherapists"), are responsible, among others, of the risks posed by hypnosis. Therefore, one way of preventing such risks is to provide the clients who request hypnosis with accurate and rigorous information about this therapeutic technique.

Correspondencia: Antonio Capafons. Facultat de Psicología, Avda. Blasco Ibáñez 21. 46010 Valencia. España.
E-mail: Antonio.Capafons@uv.es
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El primer autor agradece a Sonia Cabañas su ayuda en la estructuración y preparación de este artículo.

HIPNOSIS E IATROGENIA

En términos generales, puede afirmarse que la hipnosis per se no es peligrosa para la persona hipnotizada. Aunque la hipnosis se asocia a ciertos efectos o consecuencias molestas para la persona, como dolor de cabeza, embotamiento, etc., no parece que esto sea superior a las consecuencias de asistir a una clase de universidad o a un examen (Coe & Ryken, 1979; Lynn, Myer, & McKillop, 1993). De hecho, con unas precauciones mínimas, como desmitificar la hipnosis, o dar un momento para que la persona se despeje adecuadamente tras la hipnosis, suele prevenirse la aparición de tales secuelas, algo que los profesionales bien formados en hipnosis hacen habitualmente, al menos en EE.UU. (Page & Green, 2002). Tampoco existe evidencia alguna que permita afirmar que la hipnosis per se pueda determinar o potenciar patología psicológica (Wagstaff, 2000). En todo caso, existe cierta evidencia que indicaría todo lo contrario (Faw, Sellers, & Wilcox, 1968), incluso evidencia acerca de las potencialidades beneficiosas para trata a esquizofrénicos paranoides (Gafner & Young, 1998), trastorno para el que se piensa que la hipnosis es contraproducente. Tal como indica Wagstaff (2000) eso no quiere decir que malos terapeutas y aún peores hipnotizadores no puedan resultar nocivos para la salud de las personas que los sufren. No obstante, su peligro radica generalmente en las creencias sobre la hipnosis que transmiten a la persona a hipnotizar: son tales creencias (Capafons, 1998, 2001; Frauman, Lynn, & Brentar, 2000) y, como veremos, la forma de preguntar a la persona bajo hipnosis, lo que puede ser realmente iatrógeno. De hecho, parte de las creencias erróneas iatrógenas que las personas mantienen sobre la hipnosis, como la pérdida de control que supuestamente promueve la hipnosis (Heap, 2000, a, b; Kline, 1976; Vingoe, 1992, 2000) o el incremento de la memoria y su precisión (Capafons, 2002, Capafons, Alarcón, Cabañas, & Espejo, 2003; Capafons, Cabañas, Espejo, & Cardeña, en prensa; McConkey, 2001) están determinadas y/o mantenidas precisamente por quienes aplican la hipnosis sean hipnoterapeutas o hipnotizadores de espectáculo (Heap, 1996). Conviene indicar que la hipnosis en sí misma no genera mayor confianza en lo erróneo o mayor imprecisión en lo que se recuerda (Kebbell & Wagstaff, 1997) si no que son, en parte, las creencias sobre las capacidades de la hipnosis las que parecen determinar este efecto en la persona hipnotizada. Por lo tanto, la figura del hipnoterapeuta es de especial importancia parea comprender la iatrogenia de la hipnosis: un hipnoterapeuta suele ser un pseudoprofesional que usa la hipnosis como única herramienta de intervención, y que no suele haber obtenido capacitación alguna profesional (como licenciaturas en Medicina o Psicología) ni formación en investigación básica sobre la hipnosis. En cierta medida, aunque tratan de diferenciarse del hipnotizador de espectáculo, suelen mantener ideas sobre la hipnosis similares a las de ellos, por lo que el hipnoterapeuta puede implicar riesgos para la persona hipnotizada en varios sentidos. Entre los posibles destacaremos tres: por un lado, puede ser ineficaz a la hora de tratar el problema, lo que podría agravarlo e incrementar la desesperación y el efecto nocebo en el usuario que confió en él. En segundo lugar, porque puede aplicar tratamientos con hipnosis contraindicados para la persona, tratamientos que suelen incluir prácticas de hipnosis regresiva, confrontación con imágenes altamente ansiógenas, y de asociación libre, todo ello enmarcado en un estilo coercitivo y presionando al cliente a revivir las experiencias reales o imaginarias traumáticas (Heap, 1996). En tercer lugar, porque pueden generar falsos recuerdos en el cliente, usando la hipnosis como una herramienta encaminada a recuperar información olvidada o, más aún, reprimida/disociada del consciente. Aunque es cierto que las técnicas de hipnosis se usan con frecuencia para recuperar recuerdos, no hay evidencia científica convincente que apoye el hecho de que la regresión hipnótica pueda ayudar a recordar hechos y episodios autobiográficos que el individuo no es capaz de recordar fuera de hipnosis. Tampoco hay evidencia científica de que las sugestiones de hipermnesia provoquen más recuerdos en estado de hipnosis que fuera de ella, ni siquiera que provoquen más recuerdos que cuando no se sugiere nada (Larra, Valero, & Abascal, 2003). Este aspecto se examinará posteriormente en este artículo con mayor amplitud. De momento es importante subrayar que los estudios científicos han demostrado que las inducciones hipnóticas generan en realidad, y como mínimo, tantos recuerdos falsos como verdaderos (Dinges, Whitehouse, Orne, Powell, Orne, & Erderlyi, 1992), y que producen un incremento en la confianza de todo aquello que la persona es capaz de recuperar (Scoboria, Mazzoni, Kirsch, & Milling, 2001). De hecho, el uso de técnicas hipnóticas para la recuperación de recuerdos pasados está estrechamente ligado al estudio de los falsos recuerdos.

Estos dos aspectos, incremento de la memoria y la regresión de edad, se relacionan además, y al menos, con cuatro aspectos más:
1. El estudio de la disociación, como, por ejemplo, el Trastorno Disociativo de Identidad (American Psychiatric Association, DSM-IV, 2000), ya que se asume por muchos autores que la hipnosis implica un estado disociativo (Bowers, 1992; Hilgard, 1965, 1991, 1992), aunque no sea patológico. Sobre todo, el supuesto fenómeno del observador oculto (Hilgard, 1979), ha sido un aspecto importante de las teorías disociativas a la hora de relacionar la hipnosis con el estudio de los trastornos disociativos. Este fenómeno se da cuando el hipnotizador sugiere a la persona que una parte de ella permanecerá hipnotizada, mientras la otra no. Esta parte no hipnotizada quedará oculta durante el proceso de hipnosis, fuera del alcance de la memoria y conciencia de la parte hipnotizada. No obstante, esta parte de la persona (que es el observado oculto) podrá comunicarse con el hipnotizador cuando éste le pregunte directamente siguiendo unas claves establecidas antes de la inducción. En el estudio experimental del observador oculto se ha creído encontrar las bases experimentales para explicar la génesis de los trastornos de identidad, y para justificar, también, la capacidad de la hipnosis para acceder al "inconsciente" y recuperación de material reprimido.

2. Y, por lo tanto, un segundo aspecto relacionado con el tema de hipnosis y la creación de falsos recuerdos, sería el estudio de la represión/disociación de recuerdos traumáticos, como pueden ser los abusos sexuales en la infancia, rituales satánicos, abducciones extraterrestres, vidas pasadas, etc. (Piper, Pope, & Borowiecki, 2000).

3. La investigación sobre la fiabilidad y validez de testimonios en Psicología Forense, es decir, el uso de la hipnosis y ciertas prácticas de interrogatorio para obtener confesiones, o evaluar la adecuación de acusaciones, testimonios, etc. (McConkey & Sheehan, 1995).

4. Con el estudio de la memoria en general, por la creencia de que la hipnosis incrementa el recuerdo y su precisión (British Psychological Society, 2001/2002), y porque la hipnosis puede aportar información sobre los procesos constructivos y reconstructivos de la memoria (McConkey, Barnier, & Sheehan, 1998). Estos tres últimos aspectos serán considerados en mayor profundidad posteriormente.

Así pues, el estudio de los falsos recuerdos y de la hipnosis es una encrucijada entre distintos y relevantes temas de investigación y aplicación psicológica. Por ello, conviene brevemente recordar que el fenómeno del observador oculto parece ser un producto de las instrucciones experimentales y no un "fenómeno" genuino (Lynn, 2001). En otras palabras, al variar las instrucciones experimentales se han conseguido provocar varios observadores ocultos en una misma persona, replicando un supuesto trastorno de disociativo de identidad, o que el observador oculto sea una parte aún más hipnotizada de la persona, y no la que permanece sin hipnotizar (el observador oculto "estúpido" (Spanos, 1996)). Serían la sugestión y la presión ambiental/social los que determinarían que la persona actuase como si tuviera un observador oculto, y no un proceso disociativo genuino (Lynn, 2001). Teniendo en cuenta esto, no parece extraño que los resultados experimentales hayan mostrado en reiteradas ocasiones que la hipnosis no incrementa necesariamente ni el recuerdo (salvo con cambio en el criterio), ni la precisión de ese recuerdo, pudiendo incrementar la confianza en el recuerdo (sea o no verdadero), si bien esto depende bastante de cómo se pregunte a la persona (Kebbell & Wagstaff, 1997). En todo caso, parece que la hipnosis facilita la génesis de falsos recuerdos, aunque no porque genere un estado especial de vulnerabilidad cognitiva, si no más bien, tal como hemos comentado, por las creencias asociadas al su uso y por las preguntas que se hacen a la persona hipnotizada (Kebbell & Wagstaff, 1997). De hecho, Wagstaff, Brunas-Wagstaff, Cole y Wheatcroft (2004) encontraron que cambiando el nombre a la hipnosis por el de "Técnica de Meditación Focalizada" los efectos sobre la imprecisión de la memoria se redujeron drásticamente, si bien el incremento de recuerdo correcto no especialmente signitificativo.

Por otro lado, el uso diagnóstico-terapéutico de la hipnosis inherente al tratar de recuperar un suceso patógeno (cuyo recuerdo está disociado en el inconsciente) puede asociarse cierta iatrogenia relacionada con las creencias y mitos indicados sobre la hipnosis. En concreto, el recuerdo erróneo de haber sufrido abusos sexuales que no existieron, el haber sido sometido a rituales satánicos que nunca se dieron, o haber sido objeto de abducciones extraterrestres, incluso el desarrollo de personalidades múltiples. El uso de las regresiones de edad en hipnosis como técnica habitual para acceder al material disociado, presenta una serie de características que lo hacen muy poco fiable. Cuando tales regresiones se encaminan a redescubrir el pasado y resolver traumas reprimidos/disociados, no digamos para volver a vidas pasadas, se basan en una teoría sobre la disociación y amnesia psicógena carente de evidencia científica (Piper, Pope, & Borowiecki, 2000). De hecho, actualmente se considera la represión como un constructo impreciso y difícil de evaluar y sobre el que no hay ninguna evidencia experimental (Court & Court, 2001; Holmes, 1990). Incluso aunque se hubiera dado un proceso de represión o disociación (según qué autor, aunque, técnicamente, lo que se reprimiría son emociones, mientras que lo se disociaría son recuerdos), no sería prueba de que el recuerdo haya permanecido inalterado y no se haya modificado por los procesos reconstructivo y constructivo de la memoria. En este sentido, no hay ninguna razón por la que el recuerdo de los traumas no siga los mismos principios que siguen otros tipos de recuerdos. Incluso si se apela al concepto de mente inconsciente-consciente para justificar la inalterabilidad de los recuerdos, conviene recordar que es un concepto simplista, reduccionista y carente de significado científico (Heap & Aravind, 2002). No conviene confundir el inconsciente como metáfora con el inconsciente como una entidad tangible y factual (Fourie, 1997).

¿CÓMO SE PUEDE GENERAR UN FALSO RECUERDO Y SU INFORME?

Conviene recordar que desde hace décadas se sabe cómo modificar el informe verbal de la persona a través del refuerzo diferencial de la conducta verbal. Greenspoon (1951) demostró experimentalmente que el terapeuta puede influir sobre el lenguaje de la persona entrevistada, además de resaltar la directividad del propio terapeuta, incluso cuando intenta ser no directivo. Desde esta perspectiva, una forma de generar el informe de un recuerdo, es el de ir moldeando el lenguaje del cliente a través de refuerzo diferencial verbal y no verbal (lenguaje no verbal) de sus aproximaciones sucesivas al recuerdo "previsto". Añadido a esto está la influencia social de "expertos" en terapias de recuperación de recuerdos de abusos sexuales y similares, y de las supuestas "ex víctimas" de tales delitos que suelen presionar y persuadir a la persona para que acepte que la causa de su problema es un trauma reprimido (cuadro nº 1).

Así mismo, las razones por las que los terapeutas suelen creer en el informe de los clientes de haber sido objeto de abusos o torturas en la infancia suele estar basadas en la creencia de que la regresión hipnótica lleva literalmente a la persona al momento que es rememorado (Gavigan, 1992). Relacionado con esto está el hecho de que los propios terapeutas creen que la hipnosis es garante de lo que se dice estando hipnotizado siempre es la verdad, al anular el control conciente de la persona. Por ejemplo, Yapko (1994) encontró que el 47% de los terapeutas por él consultados creían que, si un recuerdo se obtiene con hipnosis, se debía creer más en los detalles del evento traumático. Así mismo, el 54% creían que la hipnosis permite recordar incluso cosas del nacimiento. El 76% de los trabajadores sociales creyeron que el recuerdo es más preciso con la hipnosis. En línea con lo anterior, Kai-ching Yu (2004) encontró que el 50% de los profesionales de la salud encuestados en su investigación creía que la hipnosis puede hacer recordar cosas que sin ella no sería posible recordar, y que un 50% estaban de acuerdo en que la hipnosis hace posible las regresiones de edad.

Así mismo, los terapeutas tienden a aceptar como ciertas las expresiones de los clientes sobre la recuperación de recuerdos disociados, cuando se dan algunas de estas condiciones: las respuestas emocionales del paciente son fuertes; los clientes presentan recuerdos detallados y coherentes, y son recuerdos corporales que reflejan experiencias actuales del cliente; cuando el recuerdo suele acompañarse de dolor psicológico, especialmente si se dan informes parecidos de clientes que no se conocen. En este sentido, los propios pacientes creen en sus supuestos recuerdos al aceptar que la hipnosis "obliga" a la persona a recordar y decir siempre la verdad. Pero además, algunos pacientes informan de estos recuerdos para causar buena impresión a la figura de autoridad, especialmente si ésta cree en los informes del cliente. Si, junto a esto, la persona es un cliente dependiente del terapeuta y de otros ex clientes, se le insta a que defienda públicamente los supuestos recuerdos (como, por ejemplo, la terapia de grupo), reduce el contacto con su familia, la figura de autoridad y el grupo refuerzan sus creencias en los falsos recuerdos, y argumenta a favor de los falsos recuerdos (por ejemplo, descubrir por sí mismo el abuso), la probabilidad de que el cliente se crea sus apropias fantasías es elevadísima (Ganivan, 1992).

Estas razones se suman a las relacionadas directamente con la propia hipnosis, es decir, que se asuma que la hipnosis incrementa el recuerdo a través de sugestiones directas y de la regresión de edad. La creencia de que la inducción hipnótica puede ayudar a recuperar recuerdos del pasado que de otra forma permanecerían inaccesibles, tiene una historia muy antigua, tanto como el uso de las técnicas en sí mismas, y es muy frecuente, especialmente entre algunos clínicos. La segunda autora recuerda un caso en el que un clínico estaba completamente seguro de que el recuerdo que había sido recuperado por uno de sus pacientes durante la hipnosis era un recuerdo cierto, y que reflejaba un evento que realmente le había ocurrido a la paciente. El recuerdo versaba sobre una vida pasada en la que la mujer (quien había vivido toda su vida en Australia) era realmente una princesa francesa que disfrutó de los lujos de una vida real y palaciega. Para creerse ese recuerdo, debe creerse no sólo en la influencia positiva de la hipnosis sobre la memoria, sino también en la reencarnación, además creer en la muy improbable vida pasada como una afortunada princesa francesa del siglo XVIII. A pesar de lo muy poco plausible de tal recuerdo, la creencia del terapeuta australiano tuvo eco en algunos colegas durante un congreso sobre la eficacia de la hipnosis.

La cuestión es si este recuerdo tiene una base científica, es decir, si existen resultados científicos que apoyen con fuerza tal reivindicación. La respuesta es negativa. Aunque algunos estudios han mostrado que las personas hipnotizadas recuerdan, en ocasiones, más elementos y más detalles, el efecto es poco fiable, habiéndose ligado a factores que no son específicos de la hipnosis (Erdelyi, 1994). La mayoría de los estudios en este ámbito indican, como ya se ha mencionado, que los procedimientos hipnóticos no incrementan la exactitud de la memoria. Por el contrario suele incrementar las tasas de error y fomentar la confianza en la precisión tanto de los detalles recuperados verdaderos como de los falsos (para una revisión, véase Erdelyi, 1994; Kebbell & Wagstaff, 1998; Orne, Whitehouse, Dinges, & Orne, 1988). En otras palabras, es igual de probable que un recuerdo recuperado bajo hipnosis sea falso o verdadero. La conclusión es, por lo tanto, que la hipnosis puede incrementar la cantidad de ítems recordados, pero no su precisión (Dinges et al, 1992; Sheehan, 1988; Sheehan & Tilden, 1983).

Si bien estos estudios fueron realizados usando un material relativamente simple (por ejemplo, listas de palabras, material verbal), otros estudios muy interesantes han demostrado con claridad que en hipnosis es relativamente sencillo crear recuerdos falsos sobre eventos autobiográficos (verbigracia, recuerdos de eventos que ocurrieron en el pasado de la persona). En un trabajo reciente, Malinowsky y Lynn (1999) pidieron a los participantes que recordaran elementos de su primer y segundo cumpleaños. Al comienzo nadie pudo recordar nada sobre ellos. La carencia de recuerdo sobre esos eventos que sucedieron tan tempranamente en la vida de las personas no genera sorpresa. Se debe a un fenómeno muy bien conocido denominado amnesia infantil, en virtud de la cual es altamente improbable que una persona sea capaz de recordar cualquier evento que haya sucedido antes de los dos años o dos años y medio (Usher & Neisser, 1993). Posteriormente, se solicitó a los participantes que cerraran los ojos y trataran de recordar algo de cualquiera de los dos cumpleaños. Se les dio la sugestión de que el mero hecho de pensar ayuda a recordar. En esta condición, el 50% de los participantes, aproximadamente, recordó algo sobre su segundo cumpleaños, mientras que nadie recordó nada sobre su primer cumpleaños. Sin embargo, el resultado interesante de este estudio es que tras haber sido hipnotizados el porcentaje de participantes que "recordaron" su segundo cumpleaños ascendió hasta aproximadamente el 80%, y que un menor pero fiable porcentaje (35%) fue capaz de recordar elementos de su primer cumpleaños. Estos nuevos recuerdos sobre los dos cumpleaños no pueden ser recuerdos auténticos, porque la amnesia infantil se produce por la inmadurez inicial del sistema nervioso central del ser humano. Esta condición hace imposible codificar los recuerdos en un formato al que posteriormente se pueda acceder como un recuerdo de adulto accesible y completo. Los nuevos recuerdos son únicamente construcciones, confabulaciones, o recuerdos falsos que han sido creados debido a la creencia que bajo hipnosis es más fácil desenterrar recuerdos antiguos e inaccesibles.

Spanos, Burgess, Burgess, Samuels y Blois (1999) encontraron algo similar en otro estudio. En este caso se hipnotizó a los participantes y se les aplicó una regresión de edad, pidiéndoseles que trataran de recordar los juguetes móviles que se ponen en la cuna para que el niño trate de asirlos y seguirlos con la mirada durante los primeros meses de vida. Aunque antes de la hipnosis nadie fue capaz de recordar nada sobre el juguete móvil, tras regresión de edad bajo hipnosis, un porcentaje considerable de participantes describió el juguete móvil colgando en su cuna. En este caso, también estos nuevos recuerdos del juguete móvil fueron realmente falsos, dado que como ya se ha comentado previamente, no es posible tener recuerdos episódicos para eventos que han sucedido tan pronto en la vida.

Aunque los recuerdos "recuperados" durante la regresión de edad sean claros, vívidos y aparentemente convincentes, un académico de la hipnosis (Nash, 1987) concluyó, tras revisar más de cien estudios sobre los efectos de la regresión de edad sobre el recuerdo autobiográfico, que no hay evidencia sobre que la experiencia de los adultos hipnotizados corresponda a la experiencia real infantil.

Dos aspectos interesantes de los falsos recuerdos son, como veremos, que no se pueden distinguir de los recuerdos verdaderos, y que la gente que los recuerda está segura de que realmente les ocurrió lo que creen haber recordado. Es importante resaltar que tal incremento en la confianza es sólo un subproducto de la hipnosis (Scoboria, Mazzoni, Kirsch & Milling, 2001). Esos pseudorrecuerdos normalmente se crean sugiriendo a la persona hipnotizada que ocurrió algo que realmente nunca sucedió (Laurence & Perry, 1983; Orne, 1979). En este caso, hipnosis incrementa la certeza que tiene la persona en su recuerdo erróneo. Un ejemplo bien conocido se remonta a Janet (1889), quien hizo una regresión de edad a su famosa paciente, Marie, e intencionalmente implantó un pseudorrecuerdo sobre la primera vez que conoció a un chico cuya deformidad facial le había asustado. El recuerdo original fue sustituido por uno nuevo, y falso, en el que el mismo chico tenía una cara de aspecto agradable. Janet, y la mayoría de los hipnotizadores, ha usado profusamente la creación intencional de pseudorrecuerdos. La única diferencia entre los pseudorrecuerdos y los falsos recuerdos es que los primeros se crean intencionalmente y son de contenido positivo, mientras que los falsos recuerdos son creados a través de la hipnosis y de la regresión de edad de forma no intencional, como un subproducto de las creencias que mantienen terapeutas y pacientes. En otras palabras, el contenido de los falsos recuerdos no está predeterminado intencionalmente por el terapeuta, aunque habitualmente los cree guiado por sus supuestos teóricos acerca del origen del problema del cliente.

Además de sugerir directamente el recuerdo falso en hipnosis, y de la regresión de edad, existen otras formas que son menos potentes que la hipnosis, pero también favorecen que la gente cree falsos recuerdos (Mazzoni, 2003). Por ejemplo, Mazzoni y Memon (2003), pidieron a los participantes que recordaran un evento relativamente frecuente (que un dentista les extraía un diente de leche antes de los seis años), y un evento que realmente nunca les había sucedido a los participantes. Este segundo evento, que nunca había ocurrido, hacía referencia a que una enfermera escolar les extirpaba un trozo de piel del dedo pequeño de los participantes antes de los seis años. Una investigación exhaustiva confirmó que tal procedimiento (o algo parecido) nunca se había utilizado en la zona donde los participantes se habían criado. A los participantes se les pidió que imaginaran tanto la extracción dental, como la extirpación de piel. En la línea de lo que se esperaba, antes del procedimiento imaginativo nadie recordaba que una enfermera escolar les hubiera extirpado piel de su dedo pequeño. Sin embargo, tras la imaginación, un porcentaje significativo y considerable de participantes indicaron recordar la extirpación de piel. En el cuadro número 2 se muestran dos de esos recuerdos.

El lector puede observar que tales recuerdos pueden ser considerados ciertos si no se sabe cómo se han obtenido. Tal y como se ha comentado, una de las razones por las cuales es tan sencillo crear falsos recuerdos utilizando procedimientos sugestivos potentes y moderados está relacionada, como hemos indicado, con las creencias que tienen, tanto la persona que recuerda, como el propio terapeuta Cuando el recuerdo es "recuperado" en un contexto terapéutico, la creación de un recuerdo falso se puede atribuir también a la creencia que el terapeuta tiene. La propia interpretación de los sueños puede ayudar a la creación de tales recuerdos falsos. De hecho, en una serie de estudios en los que se le pidió a un clínico que interpretara los sueños que les contaban los participantes fue muy sencillo generar falsos recuerdos (Loftus & Mazzoni, 1999; Mazzoni & Loftus, 1998, 1999; Mazzoni, Loftus, Seitz, & Lynn, 1999; Mazzoni, Lombardo, Malvagia, & Loftus, 1998). En estos estudios, la interpretación del terapeuta siempre era la misma, independientemente del contenido real del sueño, indicándose a todos los participantes que habían tenido una experiencia traumática cuando eran niños. Sólo se reclutó a participantes que decían al comienzo que estaban seguros de que nunca les había ocurrido el evento específico de ese estudio. En algunos estudios, la experiencia traumática sugerida era que se había perdido en un centro comercial durante más de una hora, o que había sido abandonado por sus padres (Mazzoni & Loftus, 1998; Mazzoni et al, 1998). En otros, (Loftus & Mazzoni, 1998) el evento era que había estado al borde de la muerte en un choque; en otros que se había sido intimidado por un compañero (Mazzoni et al, 1999). El terapeuta sistemáticamente decía a los participantes que, en su amplia experiencia, el contenido específico de ese sueño sugería que habían tenido una experiencia traumática cuando eran jóvenes. Las experiencias traumáticas tempranas, proseguía el terapeuta, normalmente están enterradas y no son accesibles a la memoria en el estado de vigilia. No obstante, continuaba el terapeuta, los sueños son el camino privilegiado por el cual los recuerdos traumáticos salen a la superficie. Evidentemente, el contenido específico del sueño de la persona siempre era relacionado por el terapeuta con el trauma que estaba previsto para ese estudio en particular. Tras la interpretación del sueño los falsos recuerdos de los participantes se incrementaron significativamente, y en algunos casos las personas estuvieron seguras de que realmente habían tenido esa experiencia específica, informando de recuerdos de ese evento (Mazzoni et al, 1999). En esos estudios se mostró también que aquellos que desarrollaron falsas creencias y recuerdos tras la interpretación del sueño, fueron también los que creyeron que la interpretación del sueño puede revelar aspectos de la personalidad y de la experiencia de uno, que de otra forma serían opacas a la persona.

Por lo tanto, las creencias que tienen los pacientes les inducen a aceptar la interpretación que les proporciona el terapeuta, y a aceptar la creencia del terapeuta de que les han acaecido ciertas experiencias. Más aún, si consideramos que la interpretación del sueño se realizó fuera de un ámbito terapéutico y en sólo treinta minutos, es fácil predecir cual puede ser el efecto de un terapeuta que trabaja sobre la memoria durante meses.

Además de la sugerencia directa y regresión de edad en hipnosis, o la imaginación y la "terapia" (interpretación de los sueños), también se pueden crear falsos recuerdos a través de las preguntas tendenciosas (leading questions) y engañosas (misleading questions), sea estando la persona hipnotizada o no. El modo de preguntar y de transmitir información a la persona tanto con hipnosis como sin ella (para una revisión detallada véase Mazzoni, 2003) puede determinar la creación de falsos recuerdos. Una forma de hacerlo es la de presentar a los participantes un vídeo con una escena sobre un crimen. A continuación se les proporciona información falsa para, posteriormente, preguntarles cuestiones relativas a lo mostrado en el vídeo. En todos los estudios en los que se ha utilizado este procedimiento denominado "el efecto de información errónea" (misinform), los resultados son los mismos: tras haber escuchado la información errónea o haber contestado a las preguntas engañosas, la persona cambia su informe sobre lo que vio en el vídeo (para un estudio central de esta área, véase Loftus, Miller, & Burns, 1978). Incluso información muy sutil, como las forma de verbalizar la sentencia, puede cambiar el informe del testigo (Loftus & Zanni, 1975).

El problema de recibir preguntas tendenciosas es el riesgo de que la información errónea cambie el recuerdo del suceso original. Esto es exactamente lo que se ha encontrado en un estudio reciente (Mazzoni, Casiano, & De Leo, 2003), en el que se forzó a confabular a unos niños sobre el contenido de un vídeo. Dos semanas después de ver el vídeo indicaron que el contenido de la confabulación era parte del vídeo.
Según algunos autores, en este paradigma parece relevante el nivel de sugestionabilidad hipnótica. Personas con un alto nivel de sugestionabilidad hipnótica tenderían a recordar más cosas falsas (McConkey & Sheehan, 1995), aunque no todos los estudios han encontrado los mismos resultados (Sheehan, Garnett, & Robertson, 1993; Sheehan & Linton, 1993; Register, & Kihlstrom, 1988). De hecho, el mejor predictor de la predisposición de ceder a las preguntas tendenciosas es el nivel de sugestionabilidad interrogativa (Gudjonsson, 1984; 1992), más que el nivel de sugestionabilidad hipnótica, algo importante teniendo en cuenta que los distintos tipos de sugestionabilidad (placebo incluida) no parecen correlacionar entre ellos (Kirsch, 1997).

Es bastante común encontrar preguntas tendenciosas y engañosas no sólo en los interrogatorios policiales, sino en las propias entrevistas de investigación realizadas por psicólogos (para algunos ejemplos tomados de casos reales forenses véase Mazzoni, 2003) y durante el diálogo terapéutico (recordemos de nuevo el efecto Greenspoon). En terapia, las preguntas tendenciosas guían a la persona para que dé las respuestas que se esperan de ella, las realice el terapeuta intencionadamente o no (Register & Kihlstrom, 1988). Un ejemplo de estas preguntas se encuentra en el cuadro nº 3.

No obstante, a pesar de la facilidad con la que se pueden crear recuerdos de algo que nunca sucedió, parece que la confabulación se reduce si hay evidencia con la que se pueda contrastar, y si se pregunta por la certeza en lo que se dice recordar, sobre todo si se disculpa a la persona por su error (Spanos, Gwynn, Comer, Baltruweit, & De Groh, 1989; Spanos & McLean, 1986). Pero, aun así, las posturas se dividen en cuanto al papel de la hipnosis en la génesis de los falsos recuerdos. Hay autores que creen que la hipnosis per se genera falsos recuerdos al hacer más susceptible a la persona para confundir realidad con fantasía (Sheehan, Statham, & Jamieson, 1991). Otros autores, por el contrario, creen que depende del tipo de creencias que mantenga la persona hacia la hipnosis y de la forma en que se proporciona información y se pregunte por ella. Esta disputa no es baladí, ya que tiene repercusiones legales, incluso para aceptar testimonios de personas que hayan sido hipnotizadas (Brown, Schefflin, & Hammond, 1998).

En definitiva, la evidencia empírica indica que la persona hipnotizada puede y suele generar falsos recuerdos, aunque ello dependa también de factores externos a la propia hipnosis. Lógicamente, no se está diciendo que todo lo que recuerda la persona bajo hipnosis sea falso, si no que no podemos afirmar que sea cierto por haberse recordado en hipnosis. Así que la siguiente pregunta obvia es: ¿cómo distinguir un recuerdo falso de uno verdadero? Se ha constatado que no son criterios válidos, como ya hemos indicado, el que la persona muestre un elevado nivel de convencimiento en lo que recuerda y/o que dé muchos detalles sobre lo sucedido. Por otro lado, tampoco son fiables los listados de patologías, signos y síntomas asociados a abusos sexuales en la infancia, etc., pues no se ha encontrado, hasta ahora, síntomas patognomónicos sobre ellos (Brown. et al., 1998). En definitiva, tal y como indican estos autores, no hay criterios válidos para dirimir si un recuerdo es falso o no, salvo evidencias objetivas e independientes. No obstante, se está trabajando en la búsqueda de tales criterios (Brown, et al., 1998), concretamente en la fenomenología de la memoria (memoria comparada), análisis de los informes (duración del informe, tipo de redacción, etc.) y psicología forense (pruebas para ratificar un suceso), pero sin resultados satisfactorios en la actualidad (Kihlstrom, 1994; Kihlstrom, 1998; Underwager & Wakefield, 1998). Por ello, el principal problema al usar la hipnosis sigue siendo la falta de certeza en lo que se obtiene con ella. En palabras de Gow (1999): "Desgraciadamente para las víctimas auténticas y para aquellos falsamente acusados, no tenemos modo alguno de distinguir los recuerdos falsos de los verdaderos". (p. 93).

En definitiva, parece que la hipnosis no entraña riesgo per se, si no que es la propia persona, en función de las creencias que tenga sobre la hipnosis y sus propiedades sobre la memoria, o el hipnotizador con sus preguntas tendenciosas y sugestiones, sea intencionadamente o no, quienes pueden generar el problema de los falsos recuerdos. Por ello, se debería exigir un entrenamiento y formación en el uso de la hipnosis y el funcionamiento de la memoria a quienquiera que la use.

RECOMENDACIONES PARA LOS CLÍNICOS

A pesar de los riesgos evidentes de distorsión de los recuerdos, todavía son muchos los clínicos que usan la hipnosis para recabar información sobre su paciente. Si bien cabe decir "de entrada, no" a ese uso de la hipnosis, ciertamente seguirá utilizándose para esos fines. Por ello, es conveniente considerar ciertas recomendaciones para reducir, que no eliminar, los riesgos de generar falsos recuerdos. Según Lynn, Kirch y Rhue (1996), es importante avisar al cliente del riesgo de distorsión de la memoria, debiendo tener mucho cuidado el terapeuta en cómo verbaliza las sugestiones y cuáles son sus implicaciones, evaluando, además, la credibilidad de los recuerdos recuperados durante la terapia.

Por otro lado, Bowers y Farvolden (1996) indican que se debería evitar definir la cura del cliente en términos de que éste y el terapeuta necesariamente estén de acuerdo en cuál es el origen de su problema, tratando de considerar el problema desde varias hipótesis sin adherirse rígidamente a ninguna de ellas.

Sheehan, (2001) recomienda grabar los recuerdos intactos al comienzo de la terapia, y que se aclare al cliente que él, y no el terapeuta, es el responsable de la exactitud de los recuerdos. Así mismo, Pope y Brown (1996) sugieren una serie de preguntas que el terapeuta debe responderse antes de usar la hipnosis para recuperar recuerdos: ¿Soy competente en el uso de la hipnosis clínica y mi curriculum puede corroborarlo (entrenamiento, educación y experiencia)? ¿He considerado adecuadamente acercamientos alternativos que no impliquen hipnosis? ¿He consultado con un abogado para averiguar cómo le puede afectar a los derechos legales del cliente (admisión de sus querellas, validez legal del testimonio obtenido a través de la hipnosis, etc.)? ¿Conozco lo suficientemente la teoría e investigación sobre el uso de la hipnosis para esta población y en esta situación? ¿He acordado con el cliente un consentimiento informado o un rechazo informado?

Finalmente, nosotros pensamos que la pregunta clave es la que plantea McConkey (2001): ¿Añadirá algo al tratamiento del cliente usar la hipnosis?
Relacionado con lo anterior, si se usa la hipnosis en ámbitos forenses se deberían tener, al menos, las siguientes precauciones (McConkey & Sheehan, 1995):
a) Grabar la sesión con consentimiento escrito.
b) Hacer una evaluación previa del recuerdo del cliente sin hipnosis, narrando sin más los sucesos.
c) Aplicar técnicas no hipnóticas para el incremento del recuerdo (ejemplo: recuerdo repetido).
d) Explicitar las creencias del cliente sobre la hipnosis y sus efectos en la memoria.
e) Indicar al cliente que la hipnosis puede, o no, ayudar a la memoria.
f) Evaluar la sugestionabilidad hipnótica.
g) Evaluar bajo hipnosis el recuerdo con narración libre, con y sin sugestiones de incremento de la memoria o regresión de edad.
h) Preguntar por detalles específicos sin preguntas tendenciosas, explicando que es válido decir que no se sabe, no se recuerda, o que no se entiende la pregunta.
i) Permitir a la persona que comente lo que quiera.
j) Permitir a la persona que comente lo que desee sobre sus recuerdos fuera de hipnosis.
k) Establecer cuál es el impacto que percibe la persona de la hipnosis sobre la memoria.
En definitiva, como indican Bloom (1994) y London (1997), el comportamiento del clínico puede moldear profundamente el recuerdo recuperado y cómo se usa ese recuerdo tanto en el ámbito clínico como en otros ámbitos. Por lo tanto, dada la importancia del juicio acertado y de la práctica del clínico, su comportamiento debe ser consistente con las intervenciones basadas científicamente y que sean clínicamente sensatas.

Por ello es importante que los clínicos conozcamos la conclusión de la Sociedad Británica de Psicología (The British Psychological Society) (2001): "En resumen, la hipnosis no tiene ninguna propiedad especial para incrementar la memoria, ni en terapia ni en ningún otro contexto. Hay circunstancias en las que los propios componentes de la hipnosis, como la sensación de relajación y bienestar, pueden justificar su uso durante un periodo de recuerdo. Los procedimientos hipnóticos pueden ser útiles para examinar y reestructurar los recuerdos existentes que están asociados al problema del cliente. De cualquier modo, en esas situaciones debe reconocerse el potencial para producir recuerdos de los que se está seguro, pero que no son precisos. La hipnosis no debería usarse basándose en la idea de que con ella se pueden recuperar recuerdos de sucesos de los que el sujeto no se acuerda, pero que son la causa de su problema actual." (p. 12).

RECOMENDACIONES PARA LOS CLIENTES

Muchos terapeutas a los que el cliente les solicita hipnosis regresiva, se niegan a realizarla argumentando que no están capacitados para ello. Si es éste el caso, es probable que el cliente busque a alguien, generalmente a un hipnoterapeuta lego, para satisfacer su demanda. Por ello, se debería asesorar al cliente sobre las precauciones que debería adoptar si decide realmente ponerse en manos de este tipo de "profesional". Según nuestro punto de vista, se debería informar al cliente de los siguientes aspectos:

Si alguien habla de hipnoterapia, y se auto denomina hipnoterapeuta o hipnólogo, hay que dudar de sus capacitaciones, y preguntarle por su cualificación profesional. Si no sabe tratar el problema sin hipnosis, tampoco lo sabe con ella: la hipnosis no es una terapia si no una técnica y campo de estudio.

Si el terapeuta promete resultados espectaculares, hay que dudar de la eficacia de su tratamiento, y preguntarle por la evidencia empírica que avala esos resultados.
Si propone regresiones de edad, hay que dudar de su pertinencia, y preguntar por la evidencia científica que justifica tal práctica.

Si se recuerda bajo hipnosis algo poco creíble o muy difícilmente olvidable (abusos, abducciones, torturas, etc.), hay que desconfiar de la veracidad de tal recuerdo, y recurrir siempre a un experto en hipnosis y memoria, y en el abuso o recuerdo en concreto.

Estas consideraciones no evitan que el cliente pueda tener una experiencia iatrógena con la hipnosis, pero sí le pueden ayudar a desarrollar criterios para descartar los servicios de terapeutas que potencialmente pueden ser iatrógenos, criterios a los que, como usuario, tiene derecho.

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Thursday, June 18, 2009

Mitos sobre la hipnosis


En el primer encuentro con el paciente es de suma importancia aclarar las creencias erroneas y mitos que tiene en torno a la misma fruto de lo que ha visto en el espectaculo: el cine, la television, el teatro. La hipnosis clínica, nada tiene que ver con la hipnosis de espectaculo. De ahi la importancia de conocer cuáles son esas creencias que trae el paciente a fin de aclarar aquellos paradigmas improcedentes y tener un mayor exito en el proceso.

El investigador Antonio Capafons en su libro Hipnosis trae los siguientes:

Mito 1: La hipnosis no pertenece al campo de la psicología científica. Los que la practican suelen ser charlatanes, sanadores o personas del espectáculo. Las personas que mejoran con ella suelen ser crédulos, ignorantes y dependientes.
Desmitificación: Autores importantísimos de la psicología científica trabajaron y trabajan con hipnosis (William James, Wund, Hull, Ellis). De todas las personas con quienes se ha desarrollado la hipnosis se sabe muy poco, no necesariamente tienen que tener una patología, eso sí deben tener una actitud positiva hacia la hipnosis. Lo importante a resaltar aquí es la normalidad de las personas con quienes se trabaja la hipnosis, no necesariamente deben ser personas con un perfil determinado.
Mito 2: La hipnosis puede dejar a la persona "enganchada" en un trance y no poder salir del "estado hipnótico".
Desmitificación: Estudios acerca de la hipnosis aplicada a varios sujetos a demostrado que solo el 1% no recuerda nada de lo que ocurrió en la hipnosis. Por otro lado la técnica de hipnosis se usa precisamente para el incremento del autocontrol.
Mito 3: La Hipnosis puede explicitar o agravar patologías “latentes” de la persona. Incluso puede desarrollar alteraciones psíquicas en los individuos sanos. Los individuos con problemas psicopatológicos, pueden empeorar con hipnosis..
Desmitificación: En este punto es importante aclarar que se debe conocer las expectativas del sujeto a hipnotizar para no partir de falsas y erróneas creencias y miedos posibles ante la hipnosis. La hipnosis pues no puede agravar ninguna situación pero sí puede crear desanimo en las personas que esperan curas milagrosas con la hipnosis, por tanto no puede tampoco generar problemas o desordenes en personas sanas.
Mito 4: La hipnosis provoca un estado parecido al sueño, en que el que la persona muestra unas características especiales. Y si no se consiguen estas características, persona no está hipnotizada. Sólo se puede estar en esta situación especial, si se ha recibido un método de inducción hipnótica
Desmitificación: La hipnosis no implica ninguna clase de sueño y que la apariencia hipnótica habitual (relajación, ojos cerrados, etc.) no es sino una forma más de usar la sugestión hipnótica.
Mito 5: La hipnosis elimina y anula el control voluntario de la persona. Esta se convierte en un autómata en manos del hipnotizador, por el que puede cometer actos delictivos, antisociales, inmorales o a hacer el ridículo
Desmitificación: La hipnosis no es un medio eficaz para anular la voluntad de nadie. En la actualidad no existe ningún dato comprobado de alguna persona que haya obrado en contra de su voluntad debido a la hipnosis.
La persona hipnotizada no pierde el control por estarlo, si alguien perdiera el control seria porque también lo pierde fuera de hipnosis.
Mito 6: La hipnosis provoca reacciones inusuales, excepcionales y casi mágicas en las personas.
Desmitificación: La hipnosis no provoca reacciones ni competencias que la persona no posea ya en su repertorio.
La hipnosis no creara ningún estado especial en las personas fuera de los que ya posee fuera de la hipnosis
Mito 7: La hipnosis es una terapia (hipnoterapia) , sumamente útil, rápida y eficaz, que no exige ningún tipo de esfuerzo por parte del cliente por cambiar el comportamiento. Solamente las personas muy susceptibles, pueden beneficiarse de ella.
Desmitificación: Es importante aclarar a las personas que la hipnosis no produce respuestas milagrosas inmediatas, que toda aplicación de la técnica debe ir seguida de una estrategia terapéutica independiente del enfoque psicológico al que el profesional pertenezca.
Las respuestas excepcionales se dan en personas que son excepcionales.
Capafons, A. (1988). Hipnosis clínica: Una visión cognitivo-comportamental. Papeles del Psicólogo, 69, 71-88.

Wednesday, May 27, 2009

HIPNOSIS CLÍNICA: UNA VISIÓN COGNITIVO-COMPORTAMENTAL

Antonio Capafons

Universidad de Valencia.


La hipnosis genera todavía rechazo entre los psicólogos, debido a los mitos que sobre ella circulan en ámbitos no especializados. siete mitos sobre la hipnosis son analizados, proporcionándose una visión alternativa más ajustada a la evidencia empírica aportada por la investigación en el campo. Se aportan, además, dos métodos de inducción hipnótica divergentes de los modos de hipnotizar popularizados por lo medios de comunicación y enraizados en los mitos expuestos. Tales métodos concatenan la práctica profesional del psicólogo con la investigación experimental sobre hipnosis, y aportan nuevas formas de intervención al bagaje de procedimientos del psicólogo.

Psychologists are still reluctant to the use of hypnosis as an intervention tool. This is due, mainly, to several myths about hypnosis, that up to now keep rooted in nonexpert groups. 7 myths about hypnosis are analyzed, and alternative and closer to empirical research views are offered. Two hypnotic induction methods are presented, too. These methods are divergent from the usual hypnotic induction methods popularized by mass media. Both methods link the psychologist professional tasks to experimental research outcomes on hypnosis. Therefore, new ways of psychological intervention are added to the psychologist intervention procedures pool.


Correspondencia: Antonio Capafons. Universidad de Valencia. Facultad de Psicología. Avda. de Blasco Ibánez, 21. 46010 Valencia. España. E_Mail: capafons@correo.cop.es

Importancia de la hipnosis en las intervenciones cognitivo-comportamentales

Una amplia mayoría de los psicólogos que se orientan dentro de la perspectiva cognitivo-comportamental de los tratamientos psicológicos, desconocen la relevancia y uso de la hipnosis como ayuda para fomentar la eficacia de sus procedimientos. A pesar de que autores de tanto prestigio como Wolpe (1958), Goldfried (Goldfried & Davidson, 1976) o Kanfer (Kanfer & Goldstein, 1986) hayan defendido el uso de la hipnosis en la aplicación de los procedimientos de la Modificación de Conducta y la Terapia de Conducta, muchos profesionales ubicados en estas aproximaciones teóricas siguen rechazando a la hipnosis como herramienta terapéutica útil. Incluso los trabajos seminales de Kroger y Fezler (1976) y Lazarus (1973) han pasado desapercibidos para los pocos psicólogos cognitivo-comportamentales que sí han incorporado la hipnosis dentro de sus estrategias habituales.

Generalmente, ello se debe al profundo desconocimiento existente sobre el tema, lo que ha llevado a creer que la hipnosis sigue siendo un área de estudio acientífico, casi siempre ligada al psicoanálisis y a la charlatanería. Sin embargo, los trabajos de Kirsch y sus colaboradores (Kirsch, 1990; Kirsch, Montgomery & Sapirstein, 1995; Schoenberger, Kirsch, Gearan, Montgomery & Pastyrnak, 1994;), demuestran que la hipnosis, cuando se utiliza como adjunto a los tratamientos psicoanalíticos y cognitivo-comportamentales, mejora ostensiblemente sus resultados. Investigaciones realizadas en un contexto diferente, pero basándose asimismo en el uso de la sugestión, indican que ésta ayuda a mejorar la eficacia de los tratamientos comportamentales para la reducción de la grasa corporal y del hábito de fumar (Capafons, 1993, 1994; Capafons & Amigó, 1993b, 1995; Bayot, Capafons & Amigó, 1995; Casas & Capafons, 1996), siendo útil, asímismo, para la reducción del miedo a volar en avión (Capafons, Herrero, Sosa, Viña & Capafons, 1993). Todo ello no hace sino confirmar, a pesar de las reticencias planteadas por Spinhoven (1987), lo apuntado por Lazarus (1973) sobre la hipnosis, como una estrategia adjunta a los tratamientos psicológicos: ayuda enormemente a lograr mayores ganancias terapéuticas.

¿Qué es lo que dificulta, por lo tanto, un uso mayoritario de la hipnosis entre los psicólogos cognitivo-comportamentales? Probablemente, tal como comentábamos líneas arriba, el desconocimiento tanto de los aspectos sustantivos de la hipnosis, como de los aplicados. Mitos y creencias erróneas, fomentados y alimentados por programas de televisión, cine y literatura, se han consolidado de tal forma entre estudiosos y legos de la psicoterapia, que son pocos los que se interesan por la hipnosis desde una posición receptiva y libre de prejuicios. En la mayoría de las ocasiones, las personas que realizan cursos sobre hipnosis están más motivados por su curiosidad acerca de lo espectacular o esotérico, que por una información seria y científica sobre el tema. El derrumbe de los mitos y falsas concepciones sobre la hipnosis, es, así pues, el primer paso para abrir camino a lo que, sin duda, es uno de los avances del futuro en la intervención comportamental: el uso de la hipnosis y la sugestión.

Mitos sobre la Hipnosis: del Esoterismo a la Psicología Científica

Mito 1: La hipnosis no pertenece al campo de la psicología científica. Quienes la practican suelen ser charlatanes, curanderos u hombres del espectáculo. Las personas que mejoran con ella, son crédulos, ignorantes y "dependientes".

La realidad acerca de la cientificidad de la hipnosis es bien diferente: Wundt (1882), William James (1902), Paulov (1923), Hull (1933) y Eysenck (1960), entre otros autores de innegable seriedad y prestigio en la Psicología Científica, investigaron experimentalmente sobre la hipnosis. Ya en sus comienzos, la hipnosis fue tanto un tema de estudio empírico, como una herramienta terapéutica en Psicología y Medicina (Sarbin y Coe, 1972). Desde los años cincuenta, en USA, investigadores como T.X. Barber (1969), Sarbin (Sarbin & Andersen, 1963) y E. Hilgard (1969), estudiaron la hipnosis desde un vertiente teórica y experimental "dura". Sus seguidores han publicado y siguen publicando un sinfín de trabajos experimentales, tanto en revistas especializadas en el tema, como en revistas más generalistas y de elevado prestigio entre la comunidad científica psicológica.

Por otro lado, las sociedades de hipnosis en USA (Capafons, 1995) se ubican en colectivos de seriedad tan reconocida como la American Psychological Association (división 30), la cual, junto con The Society for Clinical and Experimental Hypnosis y The American Society of Clinical Hypnosis, suman alrededor de 6.000 afiliados.

En línea con lo anterior, la hipnosis se enseña en las universidades de los principales países de Occidente (Usa, Canadá, Australia, Alemania, Holanda, Gran Bretaña, España, etc.), tanto en facultades de Psicología como de Medicina y Odontología.

Así pues, la hipnosis es objeto de estudio científico y experimental, cuenta con revistas especializadas de reconocido prestigio (como por ejemplo, The International Journal of Clinical and Experimental Hypnosis o Contemporary Hypnosis), y forma parte del curriculum de las universidades de los países más avanzados del mundo. Ello no evita que charlatanes y desconocedores de esta realidad, hablen y practiquen la hipnosis desde una óptica deleznable y más lucrativa que "sanadora". Por ello, la única defensa del "consumidor", es preguntar por la capacitación del "hipnotizador" y por la evidencia empírica de sus afirmaciones.

Por otro lado, y refiriéndonos a la segunda afirmación del mito, las personas que son susceptibles a la hipnosis no son ignorantes, crédulos o dependientes. A pesar de que no hay conclusiones definitivas sobre la relación entre la susceptibilidad a la hipnosis y factores de personalidad, en todo caso, la evidencia indica que las personas aficionadas y que se absorben con la literatura (novelas, ciencia ficción, suspense, etc.), y actores, son altamente susceptibles (Coe & Sarbin, 1966; Hilgard, 1965). La distribución de la susceptibilidad hipnótica, tal y como es medida por la escalas psicométricas de susceptibilidad, se aproxima a la distribución normal, si bien esto depende, en parte, de la escala (Council, en prensa). O dicho de otra forma, un porcentaje elevado de la población es sensible a las instrucciones hipnóticas, sin que ello implique que son "débiles" mentales o culturales.

Otra cuestión diferente es la dificultad en encontrar caracterísitcas de las personas suceptibles a la hipnosis. Tras años de investigación, solo parece estar mínimamente relacionado con esta característica, variables como absorción, implicación imaginativa y propensión a la fantasía. En todo caso, parece que la única variable consistentemente relacionada con la "hipnotizabilidad" es la sugestibilidad despierta (Kirch & Council, 1992), lo cual no aporta demasiada información para establecer el "perfil" de la persona susceptible. Así pues, el responder a las sugestiones hipnóticas no implica ni patología psicológica, ni torpeza o credulidad basada en la ignorancia.

Mito 2: la hipnosis puede dejar a la persona "enganchada" en un trance, de forma que, al no poder "salir del estado hipnótico", quedaría mermada en su volición o devendría en un demente.

La evidencia clínica y los resultados experimentales indican que las personas no se quedan "enganchadas" en un estado alterado de conciencia, entre otras razones porque el concepto de trance o estado alterado o diferente de conciencia, ha sido abandonado hace ya tiempo, por su futilidad científica y evidencia experimental contraria (Hilgard, 1991; Kirsch, 1993; Sarbin & Coe, 1972; Spanos & Barber, 1976). Si bien algunas personas muestran una mayor dificultad en "deshipnotizarse" (Orne, 1965), esta dificultad en mostrar el comportamiento habitual no es superior a la que se encuentra en otras técnicas de relajación, imaginación o concentración (Lynn, Martin & Frauman, 1996).

Por otro lado, desde la propia posición "tranceática" se estudió las características de los sujetos hipnotizables, para descubrir la "esencia" de la "hipnosis". Para ello, se usó el paradigma de "simuladores". En este paradigma se seleccionan sujetos altísimamente sugestionables y se les compara son sujetos con una aparente nula capacidad para ser hipnotizados. A estos últimos individuos, se les pide que simulen ser muy susceptibles, de tal forma que, si engañan al experimentador, reciben ciertas cantidades de dinero. Evans (1966) intentó observar las diferencias entre muy susceptibles y simuladores, cuando el hipnotizador abandona al hipnotizado, haciéndole creer que se ha olvidado de él. Los resultados indicaron que las personas no susceptibles, es decir, que no habían sido hipnotizas, rápidamente se levantaban del sillón donde habían simulado estar hipnotizadas, y mostraban comportamientos no "hipnóticos". Sin embargo, la sorpresa surgió, al comprobar que los sujetos altamente hipnotizables, que, efectivamente, habían sido "profundamente" hipnotizados, también abandonaron la sala o mostraron comportamientos no "hipnóticos" (levantarse del sillón, preguntar por el experimentador) al cabo, como promedio, de unos 20 minutos de espera.

Es decir, incluso las personas que supuestamente alcanzaron un muy "profundo" trance, en cuanto decidieron que ya no era oportuno seguir "bajo" hipnosis, simplemente adoptaron su rol habitual de persona no "hipnotizada". Por lo tanto, por mucho que un hipnotizador pretenda dejar a una persona "hipnotizada" de por vida, o por periodos muy largos, dependerá de la persona el decidir cuándo desea abandonar la situación hipnótica y mostrar un comportamiento "habitual". Todo lo escrito y defendido en dirección contraria, no es sino el producto de imaginaciones acientíficas, ignorantes y, en muchos casos, interesadas, en mostrar una hipnosis todopoderosa, muy alejada de la realidad experimental y clínica.

Mito 3: la hipnosis puede explicitar o agravar psicopatologías "latentes" de la persona. Incluso puede desarrollar alteraciones psíquicas en los individuos sanos. Los individuos con problemas psicopatológicos, puede empeorar con la hipnosis

No existe ninguna evidencia clara y contundente de que la "hipnosis" pueda generar algún tipo de psicopatía o de alteración psicológica. Ciertamente, la hipnosis, como toda forma de intervención psicoterapéutica puede producir efectos no deseados (Bergin & Gardfield, 1994). Pero, tal y como dijimos más arriba, tales efectos no son superiores a los encontrados en otras formas de intervención, y en todo caso, son manifestados por un porcentaje muy bajo de personas, y no debidos a la hipnosis sino a la creencias erróneas sobre ella (Lynn, Martin & Frauman, 1996). Incluso investigadores ligados al psicoanálisis, defienden que la similitud entre los procesos "hipnóticos" y algunos procesos psicopatológicos es más formal (topográfica) que funcional, sin que ello implique que las personas más susceptibles sean más vulnerables a la psicopatología, o que la psicopatología sea una forma de hipnosis espontánea (Nash, 1992). De hecho, Pettinati, Kogan, Evans, Wade, Horne & Staats (1990) no encontraron diferencias entre pacientes psiquiátricos y personas normales en sus medidas de hipnotizabilidad, si bien ciertos grupos de pacientes (fóbicos, bulímicos, drogadictos) pueden mostrar medias elevadas en esta dimensión (Lynn, Kirsch, Neufeld & Rhue, 1996).

Por otro lado, la idea de la "morbilidad" de la hipnosis proviene esencialmente de la escuela de la Salpêtrière, en la que tanto Charcot (1882) como Janet (1893/94/1901), especialmente el primero, enfatizaron el carácter psicopatológico de la hipnosis. Según este punto de vista, sólo las personas con debilidad ideativa y neuronal eran susceptibles de ser hipnotizados. El trance (y la disociación) que provocaba la hipnosis, dejaba a la persona sin control del yo, por lo que el individuo podía dar rienda suelta a sus alteraciones no conscientes, si bien, incluso dentro de esta misma aproximación, tal "descontrol" era limitado, sin implicar la realización de actos antisociales.

Ya su escuela opositora coetánea, la escuela de Nancy, a través de Liébeault y especialmente de Bernheim (1884b), mostraron su oposición a tales ideas (Tortosa, González-Ordi & Miguel-Tobal, 1993), defendiendo, por el contrario, que sólo las personas mentalmente sanas podían ser hipnotizadas, ya que sólo ellas podían seguir instrucciones y tenían la suficiente capacidad de concentración en las sugestiones que se proponían.

Esta divergencia no es de extrañar, ya que Charcot sólo trabajó con 12 mujeres histéricas, a las que nunca hipnotizó directamente. Todas ellas conocían las teorías de Charcot, y muy probablemente, actuaron en función de lo que de ellas se esperaba (Sarbin & Coe, 1972). El hecho de trabajar en un hospital, según nuestra opinión, determinó que Charcot y Janet intentaran explicar la normalidad a partir de la anormalidad, tal y como el propio Sigmun Freud hiciera más adelante.

Bernheim, al trabajar en una universidad, sin tanto ambiente "psicopatológico", percibió la hipnosis sólo como una forma de sugestión, de tal modo, que bajo hipnosis sólo se provocaban los fenómenos que se sugerían. Más aún, según Bernheim (1984a), la hipnosis no aportaba nada especial al aumento de la sugestibilidad de la persona. Todo cuanto se podía obtener con la hipnosis, podía obtenerse, asimismo, sin la inducción "hipnótica". Esta idea, ampliamente aceptada en la actualidad, iluminó la posición de Wells (1924) acerca de la hipnosis despierta, y la propia de Hull (1933).

Por todo ello, la hipnosis no parece en sí misma provocar ningún efecto colateral pernicioso. Ello dependería de la situación concreta de la persona, de su forma de procesar la información y de su propia personalidad, además de las creencias que ostente sobre la hipnosis. Una forma de reducir la "iatrogenia" de la hipnosis, y quizá la más poderosa, sería el pedir autorización y consentimiento al cliente para ser hipnotizado (Frauman, Lynn & Brentar, 1993; Lynn, Martin & Frauman, 1996), lo que suele implicar una presentación adecuada de la hipnosis en la que se desmitifican sus riesgos y se potencia el sentimiento de control percibido por la persona.

Finalmente, la hipnosis está siendo utilizada con mucho éxito para el tratamiento de ciertas alteraciones, que podrían parecer absolutamente incompatibles con ella: personalidades múltiples (Horevitz, 1993; Kirsch & Barton, 1988), depresión, fobias, pacientes limítrofes y psicóticos, además de las aplicaciones ya tradicionales a los campos del estrés y trauma, y medicina comportamental (Rhue, Lynn & Kirsch, 1993)

Por lo tanto, a pesar de lo mucho que se ha argumentado, la hipnosis no provoca más problemas que los que puedan generar las técnicas encubiertalistas, la desensibilización sistemática o los procedimientos de reestructuración cognitiva, en base al uso de la imaginación. Probablemente genera mucha menos iatrogenia que los tratamientos que basan su "eficacia" en la reducción de las defensas de los pacientes y en la activación de la angustia.

Así pues, lo que puede gestar alguna complicación son las creencias que se mantienen sobre la hipnosis y las expectativas sobre lo que el hipnotizador hará con ella (recordemos que la posición de la escuela de Nancy, y la actual de las corrientes cognitivo-comportamentales, es que bajo hipnosis sólo ocurre lo que se sugiere y/o el sujeto cree que debe ocurrir). Desde esta perspectiva, son precisamente las técnicas de reestructuración cognitiva, especializadas en el cambio de pensamiento y supuestos personales de los clientes, las que más "psicopatías" podrían generar.

Desde una perspectiva deontológica es absurdo rechazar una técnica porque su potencial mal uso pueda perjudicar a la persona. En el caso de la hipnosis, sólo una inadecuada reestructuración cognitiva sobre ella la transformaría en un procedimiento iatrogénico o "peligroso". Por ello, según nuestro punto de vista, el modelo de hipnosis que se presenta al paciente es esencial. De ahí, nuestro total rechazo a los modelos tranceáticos, de estado alterado de conciencia, o cuasi esotéricos, ya que transmiten una idea, no sólo poco rigurosa sobre la hipnosis -cuando no rigurosamente falsa-, sino que, además, fomentan creencias inadecuadas sobre las cualidades de la sugestión hipnótica.

Mito 4: la hipnosis provoca un "estado" similar al del sueño, en el que la persona muestra unas características especiales. Si no se alcanzan tales características, la persona no está hipnotizada. Sólo se puede estar en esa situación especial, si se ha recibido un método de inducción hipnótica.

A pesar de las opiniones, ya obsoletas, de Paulov (1923) sobre la cierta similitud entre el sueño ordinario y la hipnosis, sueño e hipnosis no tienen absolutamente nada que ver, ya que ni siquiera la hipnosis implica, tal como hemos indicado, un estado alterado de conciencia. Sólo, en algunas ocasiones, las personas que están siendo hipnotizadas a través de algún método hipnótico por relajación, pueden quedar dormidas. Este fenómeno es muy habitual entre personas insomnes, y común a otras técnicas de relajación.

Entonces, ¿Cuál es la relación entre hipnosis y sueño? La propia palabra hipnosis implica el vocablo "hipnos", sueño en griego. ¿A qué se debe tal relación lingüística?

Para responder a esta preguntas, conviene remontarse a los albores del surgimiento de la hipnosis. Habitualmente se suele afirmar que los métodos hipnóticos eran frecuentes entre los asirios, japoneses, griegos, hebreos y cristianos y otras culturas en las que la meditación y la concentración eran altamente frecuentes y valoradas. Probablemente, ello se debe a la confusión de los aspectos formales de la hipnosis tradicional con la meditación y los rituales religiosos que acompañaban a tales prácticas. No sólo es inadecuada esta asimilación entre la hipnosis y los rituales religiosos ancestrales (Capafons y Amigó, 1993 a, 1993c; Spanos y Chaves, 1991), sino que, además, paradójicamente, el surgimiento de la hipnosis se atribuye a Franz Anton Mesmer. Mesmer, médico austríaco del siglo XVIII, fue el creador del mesmerismo, corriente basada en el magnetismo animal, al que consideraba fluído universal responsable de la salud de los seres vivos, y nunca usó sugestiones de sueño para "magnetizar" a sus pacientes.

Por el contrario, Mesmer opinaba que los cuerpos vivos sanos disfrutan de un equilibrio del fluído magnético, equilibrio que, cuando se truncaba, generaba enfermedad, tanto de orden físico como mental. Guiado por estas ideas, Mesmer diseñó un conjunto de procedimientos para la remagnetización. Estos procedimientos incluían desde pasar magnetos por el cuerpo de la persona, hasta la magnetización del agua, que era ingerida por el paciente, y la magnetización de otros seres vivos (árboles, bosques, personas), que, a su vez, podían remagnetizar y, por lo tanto, "curar" al individuo. Lo relevante en este punto es que las personas, cuando eran magnetizadas, mostraban convulsiones y entraban en "crisis" (fenómeno similar a la catarsis por abreacción, propuesta por Freud). Tras la crisis la persona solía mostrar grandes mejorías en sus problemas.

Así pues, tal y como indican Spanos y Chaves (1991), el relacionar la hipnosis con el magnetismo animal, exige recordar que las personas que eran magnetizadas, no sólo no se dormían, sino que, por el contrario, mostraban comportamientos similares a los de los exorcizados de la edad media. Por ello, conviene no olvidar que la unión entre hipnosis y sueño es casual e histórica, no sustantiva o procesual.

Mesmer, recordemos, fue evaluado por dos comisiones de investigación. La segunda de ellas, utilizando diseños sumamente "limpios" y sencillos, concluyó que el magnetismo animal no era sino una explicación falaz, y que los fenómenos que provocaban los rituales mesmeristas, se debían a la imaginación, creencias y fantasías de las personas. Ello, desafortunadamente, determinó el que Mesmer fuera repudiado (murió abandonado de los suyos y absolutamente pobre en Suiza), cayendo sus prácticas en desgracia y desuso. No obstante, algunos seguidores continuaron practicando sus enseñanzas, creando un ambiente de curiosidad en algunas personas de la alta sociedad francesa de la época. Entre ellos, destacó el Marqués de Puysêgur, quien quiso saber por sus propios medios y sin interferencias de ninguna clase, qué era el "magnetismo animal". Para ello, solicitó a un "mesmerista" que magnetizara un árbol. Cuando el árbol ya tenía poderes magnéticos, solicitó a un vasallo suyo, Víctor Emmanuel, que se colocara debajo de él, y le relatara lo que le fuera provocando la magnetización. Seguramente, en su afán purista, el marqués de Puysêgur, eligió a Víctor, no sólo por su condición de vasallo, sino por su cualidad de deficiente mental (Gibbons, 1979; Hoarean, 1992; Hull, 1933), bajo el supuesto de que no distorsionaría los resultados. Sin embargo, recordemos que bajo hipnosis no ocurre nada que no se espere por parte de la persona o se sugiera directamente por el hipnotizador. Al no saber absolutamente nada de lo que se suponía que debía ocurrir al ser magnetizado, el pobre Víctor Emmanuel, simplemente cayó dormido. Otros individuos que observaron la respuesta de Víctor Emmanuel, pensaron que el sueño era el efecto de los "rayos" magnéticos, y también comenzaron a sentirse somnolientos y amodorrados.

A pesar de su purismo metodológico, Puysêgur, cometió un error de interpretación: como el científico que, tras arrancar todas las patas a una pulga y solicitarle que saltara, pensó que su desobediencia se debía a la sordera provocada por la eliminación de los miembros locomotores de la citada pulga. Es decir, Puysêgur creyó que el sueño experimentado por Víctor era el efecto del magnetismo animal. Por lo tanto, le denominó, sueño artificial, ya que no se debía a causas naturales, sino al influjo de tal magnetismo animal.

Más adelante, Braid observó, influído por el concepto de somnambulismo artificial, que dando instrucciones de somnolencia, pesadez y modorra, las personas mostraban un incremento en la susceptibilidad a las sugestiones, y por ello, denominó Hipnosis, al "estado" que provocaban en la persona tales sugestiones.

Por lo tanto, la relación entre sueño e hipnosis es puramente artifactual, debida a un azar histórico, y reforzada por el hecho de que la sugestión es la que provoca las reacciones que se dan bajo "hipnosis": si sugerimos sensaciones de somnolencia, pasividad y obnubilación, las provocaremos, como también provocaremos las reacciones contrarias, si también las sugerimos.

Ello nos lleva a la segunda parte del mito: la persona debe alcanzar algunas características especiales para estar "realmente" hipnotizado. De nuevo conviene recordar, en este momento, que bajo hipnosis no se provoca nada que no se sugiera y/o que la persona no crea y espere que deba ocurrir. La investigación psiconeurobiofisiológica, realizada sobre los correlatos biológicos del "estado hipnótico", es unánime en una conclusión general: no existe ningún correlato biológico de la hipnosis (Miguel-Tobal & González-Ordi, 1993). Sólo se provocan los fenómenos que se sugieren, y tales fenómenos se comparten con otras formas de intervención (relajación, imaginación, etc.). Así pues, una caída brusca de la tasa cardíaca, no es síntoma de "entrada" en hipnosis, como tampoco lo es un aumento de las ondas cerebrales "alfa", o una disminución del tono muscular, o un aumento diferencial de los hemisferios cerebrales. El que aparezcan estos fenómenos, como venimos insistiendo, depende de lo que se haya sugerido, o del método "hipnótico" utilizado. Y ello, a su vez, nos lleva a la tercera parte de este mito: el método de inducción hipnótica como responsable de los fenómenos "hipnóticos" y como prerrequisito indispensable para estar hipnotizado.

La evidencia acumulada tras varias décadas de investigación muy rigurosa y polemizadora, indica que no existe ningún criterio comportamental o subjetivo de trance, o estado "hipnótico". En otras palabras, no existe ningún "síntoma patognomónico" de la hipnosis (Capafons & Amigó, 1993a, 1993c), y todo lo que se ha provocado bajo hipnosis se ha provocado, también, sin necesidad de utilizar método alguno "hipnótico". Ello no quiere decir que la hipnosis no exista. Precisamente una de las conclusiones más importantes de las investigaciones realizadas por los psicólogos de la vertiente cognitivo-comportamental, es que la hipnosis es un rótulo social, con implicaciones sobre las expectativas, activación de roles y habilidades cognitivas muy complejas (Kirsch, 1993; Spanos & Barber, 1976; Spanos & Chaves, 1989). En definitiva, un método será hipnótico, según nuestra opinión, en la medida en que el sujeto que va a ser hipnotizado lo perciba como tal. La hipnosis se dará siempre que la persona a hipnotizar y el hipnotizador estén de acuerdo en que el método es "hipnótico" y los fenómenos que el sujeto experimente sean, asimismo, "hipnóticos" (Capafons & Amigó, 1993c). En definitiva la hipnosis se construiría entre, al menos, las dos personas implicadas en la relación hipnótica.

Por lo tanto, no cabe esperar nada "especial" de la hipnosis, ni debe asumirse que los métodos hipnóticos tienen ciertos poderes para determinar reacciones espectaculares en las personas.

Algunos autores y profesionales de la psicología clínica argumentan que en los métodos hipnóticos se utiliza la relajación como forma de "profundizar", incluso de inducir la hipnosis, por lo que las respuestas de relajación serían lo "patognomónico" de la hipnosis. A pesar de ser esta la opinión del propio Edmoston (1991), no hay nada más alejado de la realidad. Ya en 1976, Bányai y Hilgard, diseñaron el método activo-alerta como procedimiento alternativo de inducción hipnótica. En dicho método, ampliamente utilizado por el grupo de Bányai, tanto para la investigación experimental, como para la aplicación clínica (Bányai, Zseni & Túry, 1993), no sólo no se dan instrucciones de somnolencia y relajación, sino que se enfatiza lo contrario: la activación muscular, cardíaca y mental. Con este método se han alcanzado niveles de respuesta a las escalas de susceptibilidad hipnótica, idénticos a los alcanzados con los métodos tradicionales de relajación. Ello concuerda con las posiciones de Gibbons (1979), Wollman (1978) y Araoz (1985). Más aún, los métodos por activación son un precursor y antecedente directísimo de la Terapia de Auto-Regulación (Amigó, 1990; Capafons & Amigó, 1993 a, c; Capafons & Amigó, 1995), en la que la persona responde a la sugestiones hipnóticas con la misma intensidad que cuando se le aplican tras una inducción hipnótica tradicional (Capafons, 1993), tras aprender a "activar" su mente de forma eficaz.

Así pues, ¿por qué se utiliza la relajación como forma de inducción hipnótica? La relación entre hipnosis y relajación también es de tipo histórico y circunstancial. Recordemos que, según nuestra opinión, un método es hipnótico siempre que la persona que lo reciba considere que lo es. Esta opinión concuerda con las conclusiones de la segunda comisión que investigó a Mesmer, y con decenas de trabajos sobre el tema, en los que se concluye que el rotulado es el proceso básico para definir un método hipnótico como tal (Spanos & Barber, 1976). El propio Mesmer, tal y como hemos indicado, utilizó una variedad enorme de métodos para magnetizar a sus pacientes (Kirsch, 1993). Todos estos métodos fueron igualmente productivos a la hora de provocar convulsiones y mejoría en las personas que creían en ellos. En el contexto hipnótico ocurre otro tanto. Las anécdotas sobre la hipnotización "espontánea" de algunas personas, sin que el hipnotizador hubiera aplicado procedimiento hipnótico" alguno, son corrientes. Por ejemplo, algunos veteranos de la segunda guerra mundial "caían" profundamente hipnotizados tan sólo por acceder a las salas de hipnosis (Sarbin & Coe, 1972).

En línea con lo anterior, de Milton Erikson se cuenta un anécdota, en la cual una mujer "cayó" profundamente hipnotizada al saludar al famoso terapeuta con un "apretón" de manos, sin que Erikson tuviera intención alguna de hipnotizarla con el famoso método del apretón de manos, bien diferente a la convención occidental de apretarse mútuamente las manos en el saludo.

Si mantenemos todo ello presente, entenderemos fácilmente que las instrucciones de relajación hayan devenido en un método casi universal para la inducción de la hipnosis. La mayoría de las personas se muestran nerviosas cuando van a ser hipnotizadas por primera vez. Seguramente debido a los mitos y creencias erróneas sobre la hipnosis, muchos individuos se preocupan excesivamente sobre lo que van a experimentar al ser hipnotizados, y se sienten ansiosos por ello. El terapeuta o hipnotizador, normalmente intenta eliminar estas reacciones de "estrés" diciéndole a la persona frases como "relájate, tranquilízate, no tienes por qué preocuparte, relájate y comprobarás que la hipnosis no es peligrosa, sino agradable, relajante". Incluso antes de que la persona muestre signos de ansiedad, la mayoría de los terapeutas se anticipan a ellos, solicitando a sus pacientes que se tranquilicen y relajen. Muchos de los pacientes confunden las instrucciones de relajación con las propias instrucciones de inducción "hipnótica", por lo que caen "profundamente hipnotizados", incluso aunque el terapeuta todavía no haya comenzado con el ritual "hipnótico" como tal. Por ello, el relajar al paciente, antes de la hipnosis, no sólo ha devenido en una forma de "tranquilizarlo" y predisponerlo hacia la hipnosis, sino en un método efectivo y eficaz para hipnotizar, siempre que, evidentemente, las instrucciones de relajación se sugieran con la intención, percibida por parte del paciente, de "hipnotizar". No existe ninguna otra razón para identificar relajación con hipnosis. Hasta tal punto esto es así, que Edmoston (1991), quien identifica relajación con hipnosis (a la que pretende rotular como Anesis), debe defender que los métodos de activación-alerta de Bányai no son "hipnosis". Ello no intenta sino confirmar la falacia de que la hipnosis tiene métodos de inducción "sustantivos", con poderes intrínsecos, para provocar un aumento en la respuesta a las sugestiones. Las instrucciones de relajación ayudan a la inducción de hipnosis, siempre que la persona perciba tales instrucciones como "hipnóticas". Con métodos de activación y expansión se consiguen los mismos resultados que con los métodos basados en la relajación, a la hora de provocar reacciones "hipnóticas", tal y como veremos más adelante.

Así pues, la experiencia hipnótica no es similar a la del sueño, y varía de persona a persona, en función de lo que la persona espere de la hipnosis y se sugiera en el transcurso de ella. No hay ningún criterio objetivo e independiente de hipnosis, por lo que es inadecuado asimilar hipnosis no sólo a sueño, sino a relajación u otras formas de meditación. Ello dependerá, tal y como hemos indicado, de las instrucciones que se den, y de las propias expectativas y creencias del sujeto a hipnotizar.

Mito 5: La hipnosis elimina y anula el control voluntario de la persona. Ésta deviene en un autómata en manos del hipnotizador, por lo que puede cometer actos delictivos, antisociales, inmorales o que le llevan al ridículo social.

Seguramente este es el mito que más ha perjudicado al uso y aplicación de la hipnosis en el campo de las psicoterapias. Tanto la literatura como el cine, así como ciertos abogados criminalistas, han presentados "ejemplos" del poder que alcanza el hipnotizador sobre la persona a la que ha hipnotizado. Tales ejemplos han "calado" en la opinión pública, reforzados por la visión de los programas de televisión en los que individuos "normales" muestran comportamientos ridículos o muy espectaculares, que luego son catalogados por los propios sujetos como involuntarios, incontrolables y fuera de su fuerza de voluntad.

Sin embargo, ambas situaciones son bien diferentes en la medida en que en los espectáculos sobre hipnosis, no se pide nada al sujeto que pueda ser antisocial, delictivo o inmoral. Más aun, no se le pide nada a los sujetos que antes ellos no sepan que "puede ocurrir", y que esperen que, efectivamente, ocurra ¿Por qué, sino, una persona se prestaría a ser voluntario del espectáculo hipnótico? No parece tener mucho sentido el colaborar en un teatro, circo o plató, sin esperar que la hipnosis provoque ciertas reacciones en el voluntario, y, más aún, que la persona espere que tales reacciones sean divertidas y distraídas. Por lo tanto, en este caso, el asunto es cómo y por qué la persona percibe tales respuestas como involuntarias, y no por qué no puede controlarlas aunque desee hacerlo. Una de las respuestas se halla en el concepto de "automatismo". Las personas tienden a equiparar automático con involuntario. En la hipnosis, se dan muchos comportamientos de forma automática, pero no involuntaria, ya que las personas los pueden interferir siempre que así lo deseen. El concepto de interferencia, central en la Terapia de Auto-Regulación (Amigó, 1990; Capafons & Amigó, 1993a, 1993c), lo es también en este contexto. No sólo se va adquiriendo conocimiento de cómo las personas se autoconvencen de que sus reacciones son "no volitivas" y automáticas (Kirsch y Lynn, en prensa), sino que, además, sabemos que las personas hipnotizadas interfieren con las sugestiones que no les agradan (fenómeno conocido como contrasugestión) y controlan la situación hipnótica ejerciendo, para ello, una actividad cognitiva muy marcada. El sujeto hipnotizado, como sujeto pasivo, pasó a la historia de la ciencia hace más de 20 años. Todas las vertientes teóricas que investigan con rigor en el campo de la hipnosis, han concluido que el sujeto es receptivo y activo en la determinación de las respuestas que emite tras las sugestiones. Si exceptuamos la posición de Bowers (Bowers & Davidson, 1991) y su interpretación muy particular de la teoría neodisociativa de Hilgard (1991), no existe autor alguno mínimamente serio, que rechace el rol activo y determinante del individuo en la conformación de las respuestas hipnóticas. Tal y como hemos indicado, la interferencia es el máximo exponente de ello.

Una respuesta puede ser automática y voluntaria, voluntaria y no automática, y automática e involuntaria. Ejemplo del primer caso, es el lenguaje: una persona emite una serie de palabras de forma automática, pero voluntaria al decir "lo que quiere decir". Por el contrario, ese mismo individuo puede intentar decir ciertas palabras (acto voluntario) en una lengua diferente, la cual maneja con dificultad, y sus respuestas ser, en este caso, no automáticas, ya que debe seleccionar cuidadosamente lo que intenta decir. Finalmente, una persona que delira por los efectos de la fiebre, seguramente estará hablando de forma automática e involuntaria.

Así pues, bajo hipnosis se actúa de forma automática (también denominada, no volitiva por Kirsch, 1993), pero no de forma "descontrolada" o involuntaria: la persona no pierde su capacidad legislativa y ejecutiva. Paradójicamente, en todo caso la aumenta. Ello nos lleva al aspecto central del mito: la comisión de actos delictivos, inmorales o auto-dañinos por parte de la persona hipnotizada, en contra de su voluntad.

Orne (1962), en un texto ya clásico, analiza precisamente este tema, considerando aspectos como control y presión social. La investigación realizada experimentalmente, indica que las personas actúan de forma inmoral o delictiva, cuando el acto que se les propone es irrelevante realmente para su propia ética. Y que un acto sea irrelevante en estas circunstancias es bien sencillo, ya que las personas "saben" que en un experimento no puede ocurrir nada especialmente dañino o perjudicial para alguien, pues el peso de la ley caería sobre el director del estudio. En otras palabras, si la persona sabe que no tendrá responsabilidad sobre lo que ocurra, y lo que acontece no es especialmente antisocial o delictivo, actuará conforme se le pide "bajo" hipnosis. En el caso contrario, la persona no responderá, y abandonará la relación hipnótica, al igual que la abandonaron los sujetos hipnóticos "reales" de la investigación de Evans, comentada páginas antes. La hipnosis actúa, en cierta manera, del mismo modo que el alcohol: como una excusa para disculparnos de lo que no queremos aparentar ser responsables.

El conjunto de evidencia no experimental acerca del poder de la hipnosis para anular la voluntad de las personas (evidencia casuística y no controlada), pone de manifiesto que en todos lo casos, el hipnotizador detentaba un alto control social previo sobre la persona (psicoterapeuta, médico, padre/madre, amigo íntimo, consejero, etc.), que por sí mismo explica bastante mejor que la hipnosis, la aquiescencia de la persona a la hora de realizar los actos antisociales, delictivos o auto-dañinos. No existe ninguna evidencia de que la hipnosis haya sido causa, ni siquiera probable, de tales actos, y así lo han refrendado jueces, fiscales y abogados defensores de diversos países del mundo (Wagstaff, 1989; en prensa). Según nuestra opinión, lo peligroso de la hipnosis radicaría en las creencias que respecto de ella pueden generar aquellas personas que ejercen un alto grado de control social sobre el, o las personas, que van a ser hipnotizadas. La hipnosis, sin embargo, suele alertar tanto a los individuos, debido al miedo y reticencia que de ella tienen, que, en todo caso, complicaría más que facilitaría la inducción a la comisión de un crimen.

Mito 6: La hipnosis provoca reacciones inusuales, excepcionales y cuasi mágicas en las personas.

Habitualmente se habla de tres tipos diferentes de reacciones "hipnóticas": ideomotoras, ideosensoriales y cognitivas. Según nuestra opinión (Capafons & Amigó, 1993a, 1993c), sería más adecuado denominarlas reacciones motoras, sensorio-fisiológicas y cognitivo-perceptivas, para evitar la carga teórica que supone el prefijo "ideo", ya que los mecanismos que generan tales respuestas no pueden reducirse sólo a la activación de una idea.

Generalmente, el aspecto divergente de las respuestas "hipnóticas" suele estar relacionado con el automatismo (involuntariedad percibida) de tales reacciones, así como con aquellos aspectos parecidos a respuestas psicopatológicas. Finalmente, la analgesia y anestesia, conforman un núcleo de interés también muy "espectacular".

Para evitar redundancias con otros textos ya publicados (Capafons & Amigó, 1993a, 1993c), nos centraremos en las reacciones motoras de reto, las alucinaciones, las amnesias y la anestesia. Vaya por delante nuestro punto de vista, compartido con Sarbin (Sarbin & Andersen, 1963) acerca de todas ellas: la vida cotidiana está repleta de fenómenos similares a los provocados por la sugestión hipnótica, por lo que tienen poco de inusuales, fantásticos o excepcionales. Sin embargo, el mérito atribuible a la hipnosis radica, según nuestra opinión, en la activación y finalización voluntaria de tales fenómenos, a través del uso de los procedimientos "hipnosugestivos".

Una reacción motora típica de reto es la catalepsia rígida del brazo (el sujeto experimenta su brazo rígido, y es incapaz de doblarlo por el codo, notándolo más y más rígido cuanto más intenta flexionarlo). Habitualmente, los legos en el tema concluyen que los ejercicios de reto son la prueba irrefutable de la pérdida de control que sufre la persona hipnotizada, y, por lo tanto, del poder de la hipnosis. Si analizamos detenidamente las sugestiones que se dan a los sujetos para experimentar el reto, observamos que se lanzan mensajes encubiertos, que activan grupos musculares incompatibles entre sí. Por ejemplo, para fomentar la catalepsia rígida del brazo, suelen darse instrucciones similares a la siguiente: "Ahora extiende tu brazo izquierdo (el hipnotizador sujeta el brazo ligeramente por detrás del codo, en dirección al hombro, lo que en sí mismo fomenta la rigidez del antebrazo). Dentro de un momento observarás cómo tu brazo está cada vez más y más rígido, duro (el hipnotizador con la mano libre, estira los dedos del brazo extendido del paciente, lo que ayuda a la rigidez), como si fuera una barra de hierro, o un trozo de madera. Cada vez está más y más rígido, completamente agarrotado (el brazo se tensa debido a la posición y a las instrucciones del hipnotizador). Ahora, cuando yo te lo diga, intentarás doblar el brazo pero no podrás. Cuanto más y más intentes doblarlo, más y más rígido devendrá, y menos podrás doblarlo. Intenta doblarlo y observarás como no puedes (el sujeto lo intenta y comprueba que no puede doblarlo; se sorprende y lo intenta con mayor fuerza, pero cuanto más lo intenta más difícil le resulta el hacerlo). Ahora, el brazo recupera su tacto normal, no está rígido, ya puedes doblarlo".

Si la persona es sensible a las sugestiones hipnóticas, por definición colabora con el hipnotizador y sigue sus instrucciones al pie de la letra. Incluso si las instrucciones no son las más adecuadas, la persona susceptible a la hipnosis, crea sus propias fantasías para cumplir con las sugestiones. En este caso (compruébelo el lector por sí mismo, realizando el ejercicio), si el sujeto tensa el brazo, ayudado por la imaginación (el brazo es una barra, un trozo de madera) y por la propia actividad del hipnotizador (la forma de sujetar el brazo), le será imposible doblarlo hasta que deje de tensarlo. De este modo, al seguir fielmente las instrucciones del hipnotizador, quien en ningún momento le indica que afloje o relaje el brazo, la persona "hipnotizada", activa un grupo de músculos antagónicos con lo músculos que le ayudarán a flexionar el brazo. Así, el brazo permanece rígido, por mucho que la persona intente doblarlo.

Al sorprenderse, la persona activaría lo que Kirsch (1990, 1993) denomina "expectativas de respuesta", por lo que tenderá a esperar una reacción determinada (en este caso la catalepsia e inmovilidad de la extremidad), lo que determina la propia reacción (mecanismo similar a las profecías auto-cumplidas) y el sentimiento de involuntariedad, o mejor, de automatismo. Tal y como indicaría Coué, en este momento se activaría la segunda ley de la sugestión -ley del efecto inverso- (Araoz, 1985; Kroger & Fezler, 1976), por la cual las respuestas percibidas como involuntarias, cuanto más se intentan activar (o inhibir) de forma voluntaria más se inhiben (o se activan). El lector puede comprobar este efecto, realizando el ejercicio "paradójico" del elefante rosa, atribuido a Milton Erikson. Erikson solía pedir a sus pacientes que no pensaran en un elefante de color de rosa, lo que provocaba automáticamente, la imagen de un elefante rosa. Precisamente este ejercicio recoge las ideas fundamentales de la Intención Paradójica, técnica diseñada por Bernheim, retomada por Adler y popularizada por Frankl (1985). En ella se solicita que el paciente intente activar las respuestas "involuntarias" que habitualmente se empecina en reducir de forma voluntaria (ansiedad, rubor, taquicardias, etc.), sin intentar analizar las causas del efecto que se consigue.

Finalmente, el sentirse paralizado, o "petrificado", es una reacción muy habitual ante situaciones de extremo peligro. Esta reacción es de un considerable valor adaptativo filogenético: el animal que permanece quieto ante el ataque sorpresa de un depredador tiene más posibilidades de pasar desapercibido (y, por lo tanto, de salvarse), que aquel que se mueve o intenta huir. Por ello, las reacciones de inmovilidad ante las sugestiones de reto motoras, no tienen nada de extraño ni de inusual, más aún cuando el informe subjetivo de la mayoría de las personas que lo experimentan, indica que sentían una dualidad fenomenológica (omnipresente en la hipnosis): por un lado "saben" que pueden no cumplir con la sugestión, es decir, que la pueden "interferir", pero por otro lado, la experimentan como automática, no volitivamente controlada. No obstante, recordemos que el mérito, o utilidad de la hipnosis (y otras formas de manejar la sugestión), es el control voluntario de tales reacciones.

Respecto de las "alucinaciones" hipnóticas cabría decir otro tanto. En primer lugar, bajo hipnosis no se provocan verdaderas alucinaciones. Por el contrario suelen ser imágenes transparentes, o imaginaciones muy vívidas (bien sean auditivas, táctiles o gustativas). Lo definitorio de esta situación radica en el actuar como si fueran perceptos reales, fenómeno bien descrito y analizado por la teoría de rol propuesta por Sarbin (Coe & Sarbin, 1991; Sarbin & Coe, 1972;). Por otro lado, en la vida cotidiana, son muy frecuentes "alucinaciones" positivas (percibir lo que no existe) y negativas (no percibir lo que sí existe). En multitud de ocasiones creemos que alguien nos ha llamado, cuando realmente no es así, o creemos ver a alguien que realmente no es, o, por el contrario, somos incapaces de encontrar algo que está delante de nuestro ojos. Muchos niños muestran dolor, incluso antes de que se les vaya a inyectar algún fármaco.

Todas estas alteraciones perceptivas suelen percibirse como "involuntarias", a pesar de que la persona no está hipnotizada. Lo paradójico es que la investigación experimental indica que las personas sí perciben los objetos que se supone no están percibiendo, cuando se provocan "alucinaciones" hipnóticas negativas, y "saben" que lo que perciben (alucinaciones positivas) realmente no es sino una intensa imaginación (De Groot & Gwynn, 1989). Más aún, las alteraciones perceptivas provocadas por la hipnosis, ni siquiera son substantivamente similares a las alteraciones perspectivareales (Jones & Flynn, 1989). O dicho de otra forma, lo excepcional sería, precisamente, los fenómenos que se provocan en la vida cotidiana. Ello no invalida la utilidad de los fenómenos hipnóticos de esta índole, ya que la persona actúa, en muchas ocasiones, de forma similar a lo esperable en un intenso juego de roles, con su consiguiente aplicación a la psicoterapia.

Respecto de la amnesia cabría decir otro tanto: las personas no olvidan realmente los datos que se sugiere que olviden. Por el contrario, activan estrategias cognitivas para no poder recordar lo que se les pide que no recuerden (por ejemplo, "borrar" el dato en su imaginación, decidir que no pueden "leer" en su mente, o "traspasarlo" a otra parte de su cerebro, fuera del alcance de su memoria). La amnesia hipnótica es más una actividad dirigida a un objetivo, que una respuesta involuntaria a la sugestión (Coe, 1989). Finalmente, y por el contrario, en la vida cotidiana sí es muy frecuente el intentar recordar algo obvio, y no poder hacerlo (por ejemplo, el nombre de alguien que nos acaban de presentar, o dónde se ha colocado cierto objetos -las llaves del coche-), o el tener algo "en la punta de la lengua", sin poder recuperar la información pertinente (reacción fácilmente entendible, aunque no explicable, a partir de la ley del efecto inverso de Coué). Todos estos fenómenos, habituales y nada excepcionales, se perciben como involuntarios y automáticos, pero, al darse fuera del contexto "hipnótico", no provocan las reacciones de temor o sorpresa que se dan en las situaciones calificadas como "hipnóticas".

Y, para terminar con el mito que nos ocupa, nos centraremos brevemente en las analgesias y anestesias. Desde una perceptiva cognitivo comportamental, la hipnosis activa procesos cognitivos que ayudan controlar el malestar o molestia que provoca el dolor, ayuda a informar de un menor dolor sentido, incluso puede aumentar el umbral para experimentar dolor. Sin embargo, este aumento en la tolerancia al dolor no es producto de trance alguno, o cambio en la conciencia de la persona. Menos aún se debe a una actitud pasiva por parte del sujeto, actitud que permitiría que "sucediera" la analgesia. Por el contrario, el sujeto adoptaría un rol muy activo, poniendo en marcha una importante actividad cognitiva (imaginación, reinterpretación del estímulo doloroso, etc.), muy similar a la que se activa a partir de los tratamientos cognitivo-comportamentales para el manejo del dolor. Además, buena parte de las respuestas "analgésicas" podrían entenderse a partir de otros factores implícitos a la situación hipnótica donde se aplican estímulos dolorosos (Chaves, 1989): por ejemplo, suele disponerse de anestésicos que se aplicarían en caso de que la hipnosis "fallara", o el dolor no es demasiado intenso o amenazante para la persona. De hecho el nivel de susceptibilidad a la hipnosis no predice la respuesta a instrucciones de analgesia fuera de contextos hipnóticos. Probablemente, ésta dependa más del rotulado de la situación y de las habilidades específicas que funcionan en esa, y no otras situaciones.

Por otro lado, sin menospreciar el valor de la hipnosis y otros métodos igualmente útiles para afrontar el dolor, la vida cotidiana nos presenta multitud de ejemplos en los que las personas consiguen auto-anestesias. Quizá un ejemplo paradigmático es el de la persona que, tras sufrir una caída, torcerse un tobillo y experimentar por ello un intenso y agudo dolor, observa que un animal peligroso (un toro) le persigue. En ese momento, es muy habitual que la persona inicie una veloz carrera, sin experimentar dolor alguno, hasta haber pasado el peligro. Ciertamente, la ventaja de la hipnosis, como hemos indicado, es poder activar este fenómeno a voluntad.

Mito 7: La hipnosis es una terapia (hipnoterapia), sumamente útil, rápida y eficaz, que no exige ningún esfuerzo por parte del cliente para cambiar de comportamiento. Sólo las personas muy susceptibles, sin embargo, pueden beneficiarse de ella.

La hipnosis, en modo alguno, es una terapia psicológica. Tal y como hemos indicado en páginas previas, la hipnosis es un adjunto a otras formas de psicoterapia (Kirsch, Montgomery & Sapirstein, 1995; Lazarus, 1973). Por lo tanto, se pueden practicar terapias psicoanalíticas, humanistas-existenciales y cognitivo-comportamentales, a las cuales se les añade la hipnosis como un complemento. En este caso, la hipnosis sí facilita el resultado terapéutico, y, como otras formas de usar la sugestión, aceleraría la terapia y disminuiría el esfuerzo necesario para ella (Capafons, 1993, 1994; Capafons & Amigó, 1995). Más aún, la hipnosis no sólo se aplica en la Psicología Terapéutica, sino que también se usa en odontología, cirugía, obstetricia, oncología, en el tratamiento del dolor crónico, en el deporte, etc. Tal y como Kirsch indica (Capafons, 1995), la capacitación de una persona para la aplicación de la "hipnosis" no le autoriza a ejercer tareas profesionales para las cuales no ha sido formado. Es decir, un odontólogo no puede ejercer funciones de psicoterapeuta, y, a la inversa, un psicólogo no puede usar la hipnosis para realizar tareas odontológicas. La hipnosis, por lo tanto, no es sino un conjunto de procedimientos que ayudan a alcanzar ciertos objetivos, de manera más rápida y confortable, siempre que se apliquen las técnicas o recursos adecuados para tal consecución.

Por otro lado, a pesar de ciertas aseveraciones sobre la utilidad cuasi milagrosa de la hipnosis, lo habitual y frecuente es que las personas que se sirven de ella para aumentar la eficiencia de una terapia psicológica, deben esforzarse, implicarse e involucrarse activamente en el tratamiento. Es decir, los clientes deben ser tan o más activos a la hora de lograr su cambio de comportamiento cuando reciben hipnosis, que cuando se aplican los procedimientos sin ella. Dependiendo de la forma y técnica de psicoterapia que se use, el terapeuta decidirá cuál de los múltiples procesos "hipnosugestivos" quiere activar y el significado que le otorgará a tales procesos. Afirmar que un terapeuta ha utilizado la hipnosis, sin una mayor descripción operativa de lo que realmente ha realizado, es como aseverar que un paciente ha recibido un tratamiento en base a la relajación: es decir, no se indica realmente nada sobre las características del tratamiento.

Finalmente, aunque el nivel de susceptibilidad a la hipnosis predice el resultado de ésta cuando se aplica (recordemos, como adjunto a otros procedimientos) a ciertos problemas como asma, dolor, verrugas y otras alteraciones cutáneas, no predice el resultado del tratamiento "hipnótico" de otros problemas (Brown, 1992; Brown & Fromm, 1986; Wadden & Anderton, 1982). En general, con un nivel de susceptibilidad moderada se puede mejorar ostensiblemente la eficacia de la intervención, aunque esto, según nuestro punto de vista, depende de los "fenómenos hipnóticos" que se pretenda activar. Lo paradójico, es que las personas poco susceptibles se pueden beneficiar de los procedimientos que usa la hipnosis, especialmente cuando se obvia la propia palabra "hipnosis". O dicho de otro modo, si rotulamos la situación como técnicas de imaginación, o como técnicas de aprendizaje de control mental, incluso como placebo, las personas con un nivel bajo de susceptibilidad mejoran tanto o más que las personas altamente susceptibles, a las que se les aplican los mismos métodos pero bajo el rótulo "hipnosis" (Spanos, 1989).

Así pues, la hipnosis supone un volumen tan heterogéneo de formas de proceder, que en sí misma no es una forma de terapia. Para determinar su eficacia debe considerarse qué es lo que efectivamente se está aplicando. Habitualmente, la hipnosis se aplica junto a otros procedimientos, como factor motivacional añadido, o para activar ciertos procesos que resultan útiles dentro de una concepción determinada de psicoterapia o intervención psicológica. Sus resultados son beneficiosos como adjunto al tratamiento, pero no son milagrosos, ni implica que la persona adopte un rol pasivo en su cambio de comportamiento. La susceptibilidad a la hipnosis es un requisito necesario pero no suficiente para garantizar el éxito, y no exige niveles altos para poder obtener resultados apropiados.

En definitiva, nuestra opinión, que podría parecer ser contraria al uso de la hipnosis, no es que ésta sea inútil o ineficaz. Por el contrario, defendemos que, para aumentar su eficacia, conviene tener una idea ajustada de sus posibilidades, así como del sustrato teórico y experimental que fundamenta su utilización. Dependiendo de la concepción que se tenga de la hipnosis, se podrá, no sólo responder más a la "verdad" cuando se la proponga a los pacientes, sino también fomentar o no, los mitos acerca de ella que hemos descrito hasta ahora. Ninguno de estos mitos ayuda a los clientes a mejorar su comportamiento. Incluso cuando, aparentemente, el magnificar los resultados esperables de la hipnosis, o el otorgarle un halo mágico o misterioso, parezca que motiva más al sujeto y la predispone mejor, a medio y largo plazo perjudican notablemente el uso responsable y eficaz de la sugestión.

Por lo tanto, ¿cómo puede utilizarse la hipnosis en el contexto de los tratamientos cognitivo-comportamentales?. Según nuestro punto de vista, coincidente con el de otros autores (González-Ordi & Miguel Tobal, 1993), la hipnosis puede funcionar como una enorme ayuda para fomentar la motivación del paciente, para activar expectativas de auto-eficacia, de resultado y de respuesta. Tal y como apuntaron Kroger y Fezler (1976), la hipnosis nos permite demostrarle al sujeto que puede hacer muchas más cosas de las que cree poder hacer para mejorar su condición.

En nuestro caso, el cliente recibe una versión de la hipnosis, en la que se enfatiza el aprendizaje de ciertas habilidades para mejorar el control sobre su cerebro y su mente, de forma que pueda maximizar los recursos que posee, y que poseemos la mayoría de los seres humanos. Incluso, se le dice al cliente, nos ayuda a instaurar ciertos recursos y habilidades que antes no poseíamos. El uso de la sugestión a través de la hipnosis es, en nuestro caso, un modo de fomentar la auto-regulación y el auto-control, disminuyendo el esfuerzo requerido para ello (sin eliminarlo totalmente), y manteniendo un alto grado de actividad, implicación e involucración por parte del cliente en el quehacer terapéutico. La hipnosis es un facilitador, que actúa sobre las expectativas y motivación de las personas, y entendible desde una concepción realista, natural y científica. La visión de la hipnosis como un conjunto de: a) procedimientos y comportamientos no diferentes cualitativamente de otros comportamientos habituales de la persona, y procedimientos usados por otros agentes del cambio de comportamiento, y que b) exigen la puesta en marcha de ciertas habilidades cognitivas y comportamentales, presenta múltiples ventajas. Así, no sólo se ajusta más a los datos experimentales que la Psicología Científica ha obtenido, sino que, según nuestra experiencia, fomenta la adhesión del cliente al tratamiento, aumenta la confianza en la hipnosis y en el uso que el terapeuta hará de ella, y disminuye radicalmente los miedos y falsas esperanzas que se mantienen sobre ella.

Dos "Métodos de Inducción Hipnótica"

Tal y como hemos indicado, no existen métodos hipnóticos per se. No obstante, a lo largo de casi doscientos años se han ido perfilando ciertos rituales, que se han considerado internacionalmente como formas de inducción hipnóticas (Capafons & Amigó, 1993c; Friedlander & Sarbin, 1938). Sin embargo, como "prueba" de que existen infinitas formas de proceder, siempre que se las rotule como hipnosis, expondremos una variación diseñada por el autor de este texto, del método activo-alerta propuesto por Bányai, Zseni y Túri, así como un método de auto-hipnosis, que permite utilizar la sugestión en estado "despierto", constituyéndose, de esta forma, en un puente entre la terapia de auto-regulación y la hipnosis (Capafons, en prensa).

En primer lugar, conviene recordar que, previa a la aplicación de cualquier inducción hipnótica, se debe haber presentado la hipnosis al paciente como algo natural, controlable, eficaz y carente de peligros (Capafons & Amigó, 1993c). Además, se debe haber realizado una primera evaluación de la susceptibilidad del paciente (Capafons & Amigó, 1993 a y c; Lynn, et al., 1996), en la que se determinen sus "capacidades", preferencias, y modos de interferir con la sugestión. En nuestro caso preferimos realizar una evaluación no psicométrica, con la intención de evitar experiencias de fracaso al cliente, ya que los últimos elementos de las escalas al uso suelen ser muy difíciles. Si bien existe polémica respecto de la conveniencia o no de usar este tipo de escalas en consulta (Lynn et al., 1996), nosotros nos sumamos a la opinión de Chaves (1996), quien indica que sólo los autores que creen que la susceptibilidad a la hipnosis es un rasgo estable la evalúan en terapia a través de escalas psicométricas, mientras que los autores de corte cognitivo-comportamental, que creen que la susceptibilidad es modificable, evitan estas escalas, sustituyéndolas por escalas clínicas pensadas más para un uso terapéutico. Por ejemplo, los ejercicios de balanceo y caída hacia atrás, pueden presentarse con sugestión directa y monótona. Si la persona responde, sabemos que no interfiere (todo el mundo se balancea estando erecto, los pies juntos y ojos cerrados), y que responde a sugestiones monótonas, reiterativas y directas (sin uso de la imaginación).

Pero este mismo ejercicio lo podemos aplicar usando una metáfora para activar la imaginación de la persona, si observamos que no hay respuesta a la sugestión, y la persona no muestra interferencias (se balancea mínimamente, o no consiga caer hacia atrás). Pidiendo que la persona se imagine que la mano del terapeuta es una imán poderoso, podemos "imantar" la cabeza de la persona para que se balancee, e incluso caiga hacia atras, siguiento la dirección del imán. El resto de los ejercicios (catalepsia ocular por enrrollamiento y apretón de manos, Capafons & Amigó, 1993c), pueden aplicarse también a través del uso de la imaginación, cuando las instrucciones directas fracasen, de forma que podamos evaluar la preferencia del cliente a la hora de usar las sugestiones.

Finalizada estas fases de evaluación de la susceptibilidad y de presentación de la hipnosis, se procedería a la primera inducción. Esto implica haber diseñado un plan concreto de intervención, en el que se establezcan los fenómenos hipnóticos que se pretende activar, su función dentro del tratamiento, además de las técnicas o procedimientos cognitivo-comportamentales que se aplicarán (solución de problemas, exposición in vivo, reestructuración cognitiva, etc.).

Si este plan está diseñado, se iniciaría la primera inducción, no sin antes establecer una señal de "salida" para que el paciente pueda pedir al terapeuta que interrumpa la hipnosis en cualquier momento que el cliente lo solicite (Capafons & Amigó, 1993 c).

Un método por Activacion-Alerta

En el apartado anterior indicábamos que Bányai diseñó un procedimiento de inducción por activación-alerta. Según esta autora, son muchas las ventajas de este método, ya que el sujeto puede mantener los ojos abiertos (con las consiguientes ventajas para el terapeuta), incluso caminar y moverse por la sala de terapia (Bányai, Zseni & Túri, 1993). Ciertamente, estas ventajas son considerables y acercan la hipnosis a la terapia de auto-regulación (Amigó, 1990; Capafons & Amigó, 1995; Amigó & Capafons, 1996), si bien esta última supone un cambio cualitativo radical respecto de la hipnosis, a la hora de entender el uso de la sugestión, y siendo mucho mayores sus ventajas. No obstante, para las personas que deseen ser hipnotizadas, y que, además, tengan problemas de hipotensión arterial, o no deseen experimentar relajación y pesadez, el método por activación puede representar una alternativa de elección.

Bányai (Bányai & Hilgard, 1976) diseñó el método activo-alerta de modo que se requería una bicicleta estática para fomentar la activación muscular de la persona. Esto supone un grave inconveniente para algunos profesionales que no disponen de ella, o para algunos pacientes que no deben realizar ejercicios bruscos. Posteriormente, la autora y sus colaboradores (Bányai, Zseni & Túri, 1993), eliminaron optativamente la bicicleta, la cual podía sustituirse por una marcha acelerada dentro de la sala de terapia. Esto también presenta, según nuestra opinión, ciertos inconvenientes, como el necesitar una sala amplia para hipnotizar, o dificultar las hipnosis grupales. Por todo ello, diseñamos otro método, complementario a los anteriores, que se basa en las ideas de activación de Bányai, y de mente expandida de Gibbons (1979). El método que proponemos, denominado "vigila-alerta", ha sido validado recientemente en una investigación. En ella se ha comprobado la capacidad del método vigilia-alerta para promover mayores respuestas a las sugestiones, y mayor agrado que el método activo-alerta de la bicicleta de Bányai. Más aún el método vigilia-alerta es percibido como más agradable y es preferido, en términos generales, al de Bányai. De hecho, este método produjo un 30% de abandono, contra el escasamente 1% que produjo el de vigilia alerta (Cardeña, Alarcón, Capafons & Bayot, en preparación).

Una vez estemos preparados para aplicar el método de inducción y la persona esté cómodamente sentada en un sillón, podemos iniciar nuestra verbalización, aproximadamente, de la siguiente forma: "Ahora céntrate en tu mano derecha. Comienza a moverla de arriba abajo por la muñeca, mientras mantienes apoyado tu brazo en el reposabrazos. Eso es, mueve la mano sin deternerla en ningún momento... pronto notarás que el movimiento es más y más automático, la mano se moverá sola, como si tú no la impulsaras..., tus músculos no se fatigarán, sino que, al contrario, se activarán más y más..., eso es, observa cómo el movimiento es cada vez más automático, como si la mano tuviera vida propia..., cada vez se activa más y más, más y más, y notas tu brazo también agradablemente tenso y activado..., tu corazón debe bombear más sangre para mover los músculos..., observa cómo tu corazón comienza a latir más deprisa..., como cuando estamos impacientes o ligeramente emocionados..., tu corazón late un poco más deprisa, y tu respiración comienza a agitarse, cada vez más y más. Estás respirando más deprisa, pero con ritmo..., es una respiración rápida, agradablemente rápida..., y te vas notando cada vez más y más hipnotizado, activado e hipnotizado, con tu mente funcionando cada vez más y más deprisa, expandiéndose..., ahora puedes parar la mano, mientras la respiración sigue rápida, agitada..., y devienes cada vez más y más hipnotizado..., muy hipnotizado. Todo tu cuerpo se activa cada vez más y más..., la sangre que proviene de tu mano se irradia por todas las venas y arterias de tu cuerpo, transportando una sensación de energía, expansión, activación, como cuando estás alerta esperando algún acontecimiento, un acontecimiento agradable..., y te sientes más hipnotizado todavía. Las piernas están más activas, tienden a moverse, tu tronco y cabeza también están más y más activos, con deseos de moverse..., ahora notas la necesidad de levantarte del sillón y caminar, tranquilo y sin prisas hasta la puerta de la habitación (la persona se levanta y camina). A medida que caminas te sientes más hipnotizado, alerta, con tu cerebro muy activado y receptivo..., tu mente esta preparada, activada, muy, muy expandida, despejada, cada vez más y más despejada y expandida..., tu mente está hipnotizada y preparada para poder trabajar deprisa y con eficacia."

Acabada esta inducción, se realizan algunos ejercicios como el de levitación del brazo, u otros que nos puedan interesar, para "demostrarle" a la persona lo que su mente es capaz de realizar cuando se la activa convenientemente.

Finalizados los ejercicios, se "deshipnotiza" a la persona, más o menos, del siguiente modo: "Ahora céntrate en mi voz, eso es..., tu corazón empieza a latir más despacio, tu respiración es más y más lenta...., a medida que tu corazón y tu respiración se ralentizan, vas sintiéndote menos hipnotizado, físicamente menos activado y mentalmente menos expandido. Dentro de un momento contaré hasta tres. Cuando lleguemos al tres, estarás fuera de hipnosis, te sentirás tranquilo, con los músculos relajados, tu mente activa..., te notarás con ganas de hacer cosas, pero sereno y relajado. 1, menos activado muscularmente y con la respiración ralentizándose; 2, saliendo de hipnosis, con tu mente activa pero menos expandida...; 3, ya estás fuera de hipnosis, pero activo y relajado, con ganas de hacer cosas. Eso es, muy bien ¿Cómo te encuentras?".

Tras acabar con la sesión de inducción, debemos realizar una entrevista, con el objeto de obtener la información sobre los puntos que ya hemos especificado. Con esta información podemos ajustar nuestras sugestiones a las preferencias del paciente para las siguientes sesiones.

También podemos utilizar una señal de reinducción rápida de hipnosis para ahorrar tiempo en las siguientes sesiones (Capafons & Amigó, 1993 c).

Tanto los métodos de inducción por relajación como por activación provocan el mismo grado de respuesta a las sugestiones hipnóticas (Bányai & Hilgard, 1976), por lo que el uso de uno u otro tipo dependerá de las necesidades y preferencias del cliente. En ocasiones puede ser tremendamente útil aplicar ambos tipos de métodos, para que pueda utilizarse la sugestión diferencialmente, según los aspectos a tratar del problema del paciente.

Un método de Auto-hipnosis: Auto-hipnosis rápida (AHR)

Cuando se aplican los procedimientos hipnóticos, habitualmente se enseña a la persona algún método de inducción auto-aplicado. Es decir, se enseña auto-hipnosis, con la intención de que el cliente refuerce las ganancias terapéuticas fuera de la consulta. A pesar de ciertos trabajos pioneros (Klieeisen & Queiroz, 1976), no fue hasta la publicación de los trabajos de Fromm y su grupo de investigación (Fromm et al, 1981) sobre auto-hipnosis, cuando se despertó un fuerte interés sobre la auto-hipnosis, fomentado por las críticas de Jonhnson (1981).

Sin embargo, tal interés no contribuyó a gestar métodos rápidos, que pudieran utilizarse in situ (donde se da el problema de la persona), y que pudieran activarse disimuladamente en la vida cotidiana del cliente, pues se centró en el proceso de la auto-hipnosis (comparándolo con el de la heterohipnosis). De hecho, son pocos los métodos estructurados (es decir, métodos de self-hypnosis, según la clasificación de Gardner, 1981), y que difieren de una auto-aplicación de procedimientos heterohipnóticos (Spiegel & Spiegel, 1987; Wollman, 1978). Son menos aún, los que intentan acomodarse a las necesidades de la vida cotidiana del paciente (sólamente el mencionado de Spiegel y Spiegel, y sin mucho éxito en cuanto a su utilización de forma simulada). La mayoría de métodos "auto-hipnóticos", incluso los utilizados en programas estructurados para la auto-hipnosis (Ganer, 1984), o los publicados en manuales de auto-ayuda (Davis, McKay & Eshelman, 1985), no son sino un reflejo, tal y como hemos indicado, de métodos heterohipnóticos.

Todo ello nos llevó a diseñar el método de auto-hipnosis rápida que exponemos a continuación. Este método ha sido validado también en una investigación reciente (Martínez-Tendero, 1995), que ha mostrado su capacidad para promover respuestas a las sugestiones, y para ser percibido como más agradable y preferido al método de auto-hipnosis propuesto por Spiegel & Spiegel (1987).

La intención última de la Auto-Hipnosis Rápida es la de ser utilizada en el contexto cotidiano de la persona, siguiendo la filosofía del las técnicas de relajación como manejo activo del estrés, especialmente, del entrenamiento en relajación aplicada (Denney, 1983). Por lo tanto, la persona aprenderá un método de auto-control, con el que, tras un período de entrenamiento, podrá auto-aplicarse sugestiones, manteniendo los ojos abiertos, sin relajarse ni adoptar posturas de aletargamiento o de pasividad. Le bastará con activar una clave y unos procesos, para lograr que su cerebro o mente funcionen de forma rápida y eficaz.

El método de Auto-Hipnosis Rápida (Capafons, en prensa; Capafons & Amigó, 1993 c), se basa en la "lógica" de los métodos de inducción rápida de hipnosis. Dos de ellos, son ya conocidos por el paciente, puesto que se usaron en la evaluación de la susceptibilidad, aunque sin intención de "hipnotizar": el método de la caída hacia atrás y el método del apretón de manos. De este modo, el cliente se siente cómodo, pues ya conoce parte del procedimiento, y se involucra más en la explicación que recibe acerca del funcionamiento de la técnica. Así, el terapeuta indica: "Ahora vamos a aprender un método de auto-hipnosis. Lo que pretendemos es que Ud. se pueda auto-hipnotizar cuando lo desee o lo necesite, pero de una forma rápida y disimulada. De este modo, podrá darse sugestiones casi en cualquier circunstancia o situación ¿De acuerdo?

La técnica que le voy a mostrar, se basa en dos procedimientos rápidos para hipnotizar. Ud. ya los conoce, pues los hemos utilizado para evaluar su susceptibilidad a la hipnosis. Me refiero al método de la caída hacia atrás y al método del apretón de manos. Pero en este caso, los aplicaremos de forma muy disimulada. En primer lugar, la idea es fomentar algún tipo de reacción que nos ayude a experimentar ciertas sensaciones. Estas sensaciones, nos ayudaran, asimismo, a activar nuestra mente, para que responda a las sugestiones que le demos. Las sensaciones son las de pesadez y sensación de inmovilidad. Para ello, aprenderemos los pasos por separado, y luego los uniremos".

En este momento, el terapeuta modela el primer paso: el apretón de manos. Para ello, une las manos, sin trenzarlas, evitando con ello el hacerse daño en caso de llevar anillos. Entonces, inspira profundamente, y tras retener el aire 3 ó 4 segundos, lo exhala lentamente, mientras aprieta ligeramente las manos. Es muy importante "soltar" el aire lentamente, por lo que si, es necesario, se indicará al paciente que se imagine una vela encendida a unos 20 cms. de su nariz, de modo que, cuando exhale el aire, la vela no se apague, aunque la llama se mueva. A veces es necesario colocar una llama real (con una vela o mechero), para que el paciente practique el ejercicio.

Una vez el terapeuta ha apretado ligeramente las manos, y sin aflojarlas en cada nueva exhalación, repite la operación dos veces más. En este momento, el terapeuta explica la importancia de no apretar demasiado y de exhalar lentamente. A continuación le pide al paciente que repita este primer paso: tres veces apretar las manos, sin aflojarlas en cada nueva inspiración, soltando el aire muy despacio y suavemente.

A continuación, se pide al cliente que se ponga cómodo en la silla, sillón o sofá donde está sentado. El terapeuta hace lo propio y le indica que esta precaución es importante para la caída hacia atrás, pues garantiza el adoptar una posición cómoda cuando haya realizado el ejercicio. En este momento, el terapeuta se inclina hacia adelante, separando la espalda unos 15 ó 20 cms. del respaldo, y se deja caer hacia atrás, con una cierta brusquedad. Cuando ha realizado esta operación dos o tres veces, le dice al cliente: "Ahora realice Ud. este ejercicio (el cliente se deja caer hacia atrás). Como ve, el movimiento hacia atrás le provoca una cierta sensación de inmovilidad y relajación. Es una reacción natural, muy agradable y que nos ayudará a fomentar las reacciones que activarán nuestra mente. Observe lo sencillo que es. Sólo dejarse caer con cierta brusquedad (el cliente repite el ejercicio un par de veces más). Ahora lo repetiremos todo junto: el tensar las manos suavemente, mientras respiramos con lentitud, y el dejarnos caer con cierta brusquedad".

El terapeuta realiza el ejercicio delante del cliente, indicándole: "Cuando acabe las respiraciones, deje caer bruscamente las manos sobre las piernas, y se deja caer hacia atrás (el cliente lo hace) ¿Comprende lo que le digo? Muy bien, ahora lo realizará Ud. solo. Yo le ayudaré en los pasos siguientes (el cliente encadena los tres pasos: apretón de manos, caída hacia atrás y manos sobre las piernas). Estupendo, escúcheme con atención: ahora se notará más pesado, es una reacción natural. Pero todavía vamos a sentirnos más y más pesados. Esto será la señal de que ya estamos en hipnosis, y podemos darnos las sugestiones. Muy bien, céntrese en sus manos y observará cómo ambas o una de ellas está cada vez más y más pesada..., más y más pesada..., tanto que le sería muy, muy difícil el moverlas..., o el levantarlas. Incluso puede notar que, cuanto más intenta el levantarlas, más y más le cuesta hacerlo... Ud. sabe que podría romper este efecto en cuanto quisiera, pero ahora permita que su cerebro le provoque esta reacción. Para experimentar esta sensación, puede ayudarse de imágenes. Por ejemplo, que unas cuerdas suaves atan sus/s mano/s a la/s pierna/s; o que un cemento o pegamento une sólidamente la mano y la pierna, etc. Eso es, ahora si ya experimenta esta sensación, su cerebro está activado y preparado para cumplir con las instrucciones que le demos (en este momento se dan las sugestiones que se hayan diseñado). Muy bien, ahora, para salir de hipnosis sólo cuente hasta tres, muy despacio, y abra los ojos. Vamos a ver, 1..., 2..., 3.... abra los ojos. Qué tal, ¿Cómo se encuentra?".

Tras realizar una pequeña entrevista, tal y como indicábamos en el punto de la heterohipnosis, y si los ejercicios han dado resultado, se le indica al paciente que debe practicar la auto-hipnosis tres veces seguidas tres veces al día, por lo menos durante una semana. Lo importante, es que la persona entienda que debe realizar estos ejercicios, antes o después, de forma muy disimulada. Es decir, tendrá que practicar con los ojos abiertos, y en posturas que disimulen al máximo la caída hacia atrás y el apretón de manos. Cuando ya se haya practicado suficientemente, se le indica a la persona, se puede provocar una reacción de inmovilidad, disociando el brazo, de tal forma, que con sólo notar el brazo (el que la persona elija) pesado y como que pertenece a otra persona (reacción que se consigue rápidamente con sólo un poco de práctica), puede eliminar los dos pasos previos de apretón de manos y caída hacia atrás. De este modo, la auto-hipnosis es absolutamente disimulada y pasa totalmente desapercibida para cualquier persona que esté interactuando con nosotros. En este sentido, la auto-hipnosis rápida es una técnica de afrontamiento del estrés, similar a las adaptaciones de la técnicas de relajación de Jacobson propuestas por Denney (1983), tal y como hemos indicado. La diferencia con ellas, es que se introduce de manera explícita el uso de la sugestión, y se rotula la situación como hipnosis.

Finalmente, podemos aprovechar esta sesión, para relatar al paciente una metáfora, en la que, bajo hipnosis, pueda entender el sentido de la hipnosis y de la auto-hipnosis para el afrontamiento de sus problemas cotidianos. Basándose en la lógica del entrenamiento en el manejo de la ansiedad propuesto por Suinn (Suinn, 1990; Suinn & Richardson, 1971), podemos relatar una secuencia (ensayo imaginado), en la que la persona deba enfrentarse a una serie de situaciones, no necesariamente relacionadas con su problema, de forma activa, tratando de tranquilizarse y controlar sus emociones. En este caso, se puede utilizar algún símbolo que resuma las características de la hipnosis: su apariencia de instrumento peligroso y su utilidad, sin embargo, para manejar las emociones a gran velocidad y eficiencia.

Conclusiones

A lo largo de las páginas anteriores, hemos tratado de exponer las principales ideas de la visión cognitivo-comportamental de la hipnosis. Ciertamente, esta aproximación es heterogénea (Lynn & Rhue, 1991), por lo que no recogemos las ideas de todos sus autores, incluso aportamos otras con las que algunos de ellos no colegirían. Sin embargo, los aspectos fundamentales comunes a la diversidad de investigadores, sí están plenamente reflejados: la hipnosis no supone ningún trance o estado especial, alterado o diferente de conciencia. Su investigación debe centrarse en aspectos similares a los de cualquier otro tipo de respuesta humana (motivación, creencias, actitudes, aptitudes -especialmente cognitivas-, imaginación, expectativas, aprendizaje, etc.), y la versión que de ella se da a los clientes, debe, asimismo, revestirse de una halo de naturalidad y sinceridad. El cliente debe saber que con la hipnosis no se consigue nada excepcional, que todo depende de él y de su interés por lograr las metas que se proponga, y que, para ello, la hipnosis puede ser de gran ayuda, nunca la solución. Más aún, según nuestro punto de vista, no conviene presentar la hipnosis como algo tremendamente poderoso, que funciona por ciertos poderes del terapeuta y de los métodos que utiliza. Muy al contrario, dar una visión en la que el paciente es el agente activo que provoca sus propias reacciones a través de ejercicios que le ayudan a activar su mente y su cerebro, fomenta la implicación en el tratamiento y ayuda a entender lo que, quizá, es el núcleo esencial de nuestra perspectiva sobre la hipnosis: "los trucos" para conseguir ciertas reacciones, no sólo no se ocultan al paciente, sino que se le explicitan y explican para que él mismo, ayudándose de ellos, pueda mejorar sus respuestas a la sugestión. En definitiva, con ello evitamos las pugnas entre hipnotizado e hipnotizador acerca de la "veracidad" de las reacciones, y fomentamos un concepto de colaboración mutua, en la que el aprendizaje es el nexo entre ambos miembros de la díada terapéutica.

Retomando la idea básica de Sach y Anderson (1967), todo lo que nos ayude a mejorar nuestras reacciones a la sugestión debe ser incorporado en el repertorio del sujeto. En nuestro caso, además, ese "todo" se explicita y comparte con él, de modo que la hipnosis deviene realmente en lo que Kirsch (1993) ha denominado como un "placebo no engañador": la hipnosis sería un placebo, aunque la persona no reciba, realmente, sustancia inerte alguna, y, sobre todo, no se le engañe en cuanto a los efectos reales de la sustancia que ingiere. En este caso, la sustancia o placebo son simplemente, o nada menos, las sugestiones terapéuticas.

Por lo tanto, y a pesar de la tautología implícita, permítasenos concluir, en acuerdo con Kirsch, que la hipnosis es un placebo psicológico, en el que nadie necesita engañarse o ser engañado para mejorar su situación. Sin embargo, este placebo no sería el "remedio" a la enfermedad, sino, muy al contrario, una ayuda adjunta para fomentar y maximizar el efecto de otros "placebos" o técnicas psicológicas cognitivo-comportamentales.

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Wednesday, May 20, 2009

Noesiterapia

ANGEL ESCUDERO
Cirujano creador de la Noesiterapia

A principios de los años 70, el Doctor Ángel Escudero comenzó a notar que sus pacientes iban cada vez más tranquilos al quirófano y que el postoperatorio era sorprendente: sus pacientes no pedían analgésicos. Dedujo que todo se debía a la preparación y explicaciones previas que daba a sus pacientes y en 1972 comenzó a operar con anestesia psicológica. Desde entonces ha realizado más de mil intervenciones sin utilizar ningún fármaco, sólo aplicando lo que él llama Noesiterapia o "curación por el pensamiento".

Este cirujano habla con los pacientes y los anestesia. No utiliza ni anestesia farmacológica, ni analgésicos, ni antibióticos. La cicatrización es más rápida y ninguna de sus incisiones se ha infectado. Su sistema sirve para operar y asistir partos, prevenir enfermedades y tener una vida más plena. En busca del Doctor Escudero, en su página web deja bien claro que es un cirujano titulado, colegiado con el no. 4.692. Un hombre de ciencia que ha conseguido descifrar uno de los secretos de la naturaleza humana.

-Para los que nunca hayan oído hablar del tema, ¿qué son la Noesiterapia y Noesiología?

-Noesiterapia procede de dos términos griegos: NOESIS, acción de pensar, y TERAPIA, curación. Por tanto, etimológicamente Noesiterapia significa "curación por el pensamiento". Y es que todo lo que consiguen mis pacientes y seguidores, desde programar su analgesia psicológica para cirugía o para el parto, así como poner en marcha los mecanismos naturales de la curación, defenderse del estrés o aprender a lidiar cualquier situación comprometida de la vida tiene su fundamento en lo que cada pensamiento significa -a través del cerebro- para nuestra vida.

Noesiología es la ciencia que estudia los efectos del pensamiento en nuestra propia vida y en nuestro entorno.

-¿Qué distinción hace usted entre mente y cerebro?

-Mente es un concepto abstracto más difícil de comprender que cerebro, algo físico y que no hay lugar a confusión al mencionarlo. El cerebro es un ordenador biológico diseñado, entre otras cosas, para atraer y hacer verdad en nuestra vida lo que pensamos. La ignorancia de esta realidad es la causa de la mayoría de los males que sufre la humanidad, ya que culturalmente hemos aprendido a hablar más de males que de bienes. Y así nos va.

-¿En qué teoría o certeza basa su sistema de anestesia mediante el pensamiento?

-En la experiencia de más de treinta años haciendo mi trabajo quirúrgico sin necesidad de anestesia química. Y en la comprobación de que cada pensamiento produce en el ser humano lo que he llamado una Respuesta Biológica Global Armónica, que es acorde con el contenido de cada pensamiento. De modo que cuando un pensamiento nos da paz, tranquilidad, bienestar e incluso felicidad, se producen una serie de reacciones en nuestro cuerpo, que en términos médicos diríamos que va acompañada de un "predominio vagal muscarínico", que identificamos fácilmente porque en la boca se produce una saliva fluida, agradable -saliva vagal-. Esta situación biológica, además de facilitar el conseguir la analgesia psicológica de una forma sencilla, mejora la circulación, el metabolismo y el estado inmunológico. Esta es la razón por la que en miles de incisiones operatorias no haya registrado ni un solo caso de infección postoperatoria, sin usar antibióticos. Todo lo descrito está incluido en el concepto de Respuesta Biológica Positiva. Y al contrario, todo pensamiento que nos intranquiliza produce una Respuesta Biológica Negativa.

-¿Cuál es la labor del paciente en sus operaciones con anestesia mental?

-El paciente -antes de entrar al quirófano- ha comprobado que su cerebro está diseñado para obedecerle, que puede conseguir con facilidad la analgesia psicológica, y ha comprendido la importancia de vivir en respuesta biológica positiva. Le basta querer lo que necesita para conseguirlo, con una facilidad que sorprende. Hay que tener en cuenta que la analgesia psicológica la consigue el paciente; el profesional de la medicina le enseña y apoya en todo momento, pero es el propio paciente quien la consigue. De ahí que la denominara Psicoanalgesia Volitiva, ya que es la voluntad, el deseo del paciente la única condición imprescindible para conseguirla.

-¿Qué es para usted la enfermedad? ¿Podríamos decir que su origen está en el cerebro y es en él donde se deben dar los cambios enfocados a la curación?

-La enfermedad es, de ordinario, el resultado de vivir en respuesta biológica negativa, que entre otras cosas disminuye el estado inmunológico, las defensas del organismo y hasta facilita la puesta en marcha de algunos procesos condicionados genéticamente, que no se habrían sufrido si esa persona hubiera aprendido a vivir en respuesta biológica positiva. Dejamos al margen las enfermedades carenciales originadas por diversas deficiencias -en especial alimenticias-, pero hasta la mayoría de accidentes de tráfico y laborales se deben a que quien los padece o provoca está en respuesta biológica negativa. Quiero insistir en algo fundamental para la salud: es necesario vivir con ilusión, buscar en la vida todo lo que pueda parecernos positivo, dentro de nosotros mismos o en nuestro entorno. Y recalco algo que es fundamental, como profilaxis de tantas enfermedades, incluido el cáncer: hay que agarrarse a la ilusión por vivir, en especial cuando se producen problemas en nuestra vida, a nivel personal, familiar, profesional o al que fuere, y no depende exclusivamente de nosotros el resolverlos. Hay que abrir las alas y pasar por encima de ellos, porque lamentarnos de los mismos sólo sirve para agrandarlos y ponernos en respuesta biológica negativa, con todas sus consecuencias para la salud y para la vida. A los enfermos de cáncer en especial les doy un consejo que es fundamental para su curación: "busca todo lo que pueda ilusionarte en la vida, que si logras esto estarás poniendo en marcha los mecanismos naturales de la corrección del error que se produjo en el ADN de alguna de tus células, que es el oncogén". Algo tan sutil como corregir ese cambio microscópico sólo lo puede remediar tu propia naturaleza, y esos mecanismos naturales se ponen en marcha con la ilusión por vivir.

-¿Qué relación mantiene con las industrias farmacéuticas?

-En primer lugar he de decir que la medicina moderna está equivocada al pensar que la enfermedad solamente se puede curar con productos químicos. Los mecanismos de la curación están en la propia naturaleza humana y por tanto lo que hay que aprender es a usarlos inteligentemente. Esta es la medicina natural, la Noesiterapia. Si después se necesita alguna ayuda, usemos inteligente y prudentemente lo que la farmacia nos ofrece -y bienvenida sea-, pero no nos engañemos: ningún producto químico resuelve los conflictos humanos, que nos ponen en respuesta biológica negativa, que nos estresan, que son la etiología, la causa primera de la enfermedad.

-Su página web comienza con una cita suya: "El conocimiento y uso correcto de las capacidades naturales del ser humano permitirán al hombre vivir en un camino de progreso sin fin" ¿Por qué esa frase preside su web? ¿Cuáles son para usted las capacidades naturales del ser humano?

-De mis explicaciones anteriores puedes deducir que lo esencial en el hombre es el poder creador -de bien y de mal- de su pensamiento. Vivimos de acuerdo con nuestros pensamientos. No en vano digo que "los pensamientos son las manos del alma que modelan la vida del hombre". Y no es una frase bonita o una metáfora, es una realidad como la vida misma.

-¿Qué pensamientos cotidianos nos impiden desarrollar plenamente las capacidades de nuestro cerebro?

-La educación negativa que hemos recibido. Hemos aprendido a hablar con lujo de detalles del mal, ¿y del bien? En cambio lo que hay que hacer es justo lo contrario: hablar sólo del bien que necesitamos. Y cuando tenemos o tememos algún mal hay que aprender a encontrar el bien opuesto y pensar que eso es lo que necesitamos. ¿Te suena la palabra "imposible"? Cada vez que la usas te estás auto limitando, estás cerrando la puerta a nuevas soluciones para los problemas de cada día.

-Una labor que nunca descuida es el enseñar sus ideas a otros médicos y enfermeras mediante seminarios. ¿Por qué esa atracción por enseñar?

-Porque desde que encontré este camino en el ejercicio de mi profesión fui consciente de que era un tesoro que debía compartir con mis semejantes, y así lo he hecho a lo largo de más de treinta años, y cada vez más. Piensa que mi último libro "Curación por el pensamiento-Noesiterapia", en su versión electrónica en español e inglés se puede descargar desde mi web: http://dr.escudero.com Yo regalo mi experiencia y pido a quien se lo descarga que dé cinco euros -o lo que pueda- a un necesitado en su entorno. En este momento se están descargando el libro desde 96 países de todo el mundo. Estamos poniendo en marcha una gran red de solidaridad a lo ancho y largo del mundo, cosa que me produce la mayor de las satisfacciones, la de compartir el bien que encontré -con mi trabajo y esfuerzo- con mis semejantes.

-¿Qué asignatura diría que falta en la carrera de Medicina y que sería urgente añadir?

-Humanizar la medicina es algo prioritario. Hoy se pierde de vista al ser humano para estudiarlo a cachitos, por órganos, se pierde el sentido de unidad. Hay que potenciar la Medicina Preventiva, que tendrá su fundamento en un mejor conocimiento de la influencia del pensamiento en la calidad de vida y en la salud. Debemos ser conscientes de que hay que quitar énfasis al afán diagnóstico, al afán de demostrar -con toda clase de exploraciones y analíticas- la existencia de patologías en el cuerpo. Lo realmente importante es descubrir las causas que las motivaron, que de ordinario están en el alma, que no se puede fotografiar. Y mientras no se remedien las causas de esas alteraciones en el cuerpo estaremos haciendo un tratamiento inadecuado de la enfermedad. Hay que buscar y tratar de corregir las causas. En esta tarea nosotros podemos enseñar al paciente cómo, pero el trabajo y el mérito siempre serán suyos, así como el protagonismo de la curación. Es absurdo ir al médico para salir de su consulta con una receta, que en ningún caso va a ser el remedio que el paciente tiene que encontrar para los problemas de su vida, que son la etiología primera de su enfermedad.

-Trabaja intensivamente como médico, imparte seminarios, dibuja, esculpe y compone música. ¿La organización del tiempo es otra de las capacidades del cerebro aún por explotar?

-Hace años, al salir del quirófano ofrecí a una enfermera unas entradas para la Feria Internacional de Arte donde exponía mi Homenaje a Sorolla, grabados en mármol gris italiano... Ella me preguntó que de dónde sacaba tiempo para todo lo que hacía. Yo le pregunté: "¿Cuántas horas trabajas al día?". Me dijo que ocho. Y añadí: "¿Y qué haces hasta completar las veinticuatro?"

-El prestigioso bioquímico Robert Sheldrake acaba de publicar su teoría de la "mente extendida" en la que afirma que nuestras mentes están sometidas a la influencia del universo, pero también ellas dejan su huella en lo que las rodea. Según su experiencia, ¿cómo influimos unos seres humanos en otros?

-Yo diría a Sheldrake simplemente una cosa, que cada pensamiento de un ser humano sale de él y no hay barrera que lo pare, ni distancia que no pueda salvar. Que cada pensamiento llega al inconsciente de todo ser humano, y que como desgraciadamente se piensa y se habla tanto de males, estamos llenando el inconsciente de cada ser humano de negatividad, de tinieblas. Si queremos que nuestra civilización tenga una salida positiva y su fin no sea un holocausto nuclear hay que cambiar la motivación fundamental de los actos humanos, que es el temor, por amor.

-Siguiendo con la teoría de Sheldrake, ¿qué huella querría dejar en el universo que le rodea?

-Que nuestra sociedad entienda el mensaje de esperanza que supone mi experiencia del ser humano en mi práctica diaria como médico y cirujano. Que se sepa que el hombre y nuestra sociedad son el reflejo de sus pensamientos. Que el bien no tiene límite y el mal no tiene futuro, como dice Mamatís, mi esposa y colaboradora.

Texto: Marta Iglesias.

Saturday, May 09, 2009

Quiero estar inconsciente


Por extraña que suene esta petición se escucha en forma frecuente en el consultorio de los terapeutas de hipnosis clínica, también está la pregunta: ¿usted hace hipnosis consciente o inconsciente? El paradigma sigue rondando en el imaginario del colectivo sin entender que la hipnosis es un estado focalizado de atención, todos los reflectores de la mente están en ese sujeto en la infancia, la adolescencia o la vida de adulto que dejó huella, una impronta dolorosa, una punzada que cada vez que se recuerda duele, que al revivirlo y transmutarlo se puede sanar, la gente está conectada con el show y quiere la inconsciencia. Ante la evidencia se revelan.

Recientemente llegó a mi consulta una mujer de 40 años urgiendo con premura: vengo donde usted para que me lleve a la inconsciencia en la hipnosis, estuve en el show de Tony Kamo, dizque el hipnotizador mas famoso del mundo, me subí a la tarima; toqué piano, me monté en un caballo y arrullé un señor mayor como si fuera mi bebé, yo me di cuenta de todo, claro, no me dio pena, los veía a todos desde el paltó riendo, lo que quiero es que me hipnotice para trabajar mi problema pero sin que me dé cuenta.

Cuando se asiste al terapeuta no se trasfiere el problema a éste para que lo siga cargando con lo que nos afecta, redundo, la hipnosis clínica es un estado focalizado de atención a través del cual se aborda el inconsciente del sujeto y por esta vía el origen, la raíz de las situaciones que hoy están afectando la vida del paciente.

En hipnosis clínica existen tres estadios: letargia, catalepsia y sonambulismo, con cualquiera de los tres se puede adelantar un proceso de sanación. Este estado depende de la naturaleza del sujeto, no del hipnoterapeuta, no obstante una misma persona puede alcanzar en la terapia o en el proceso diferentes niveles de profundidad en la medida en la que aumenta la confianza en la técnica y el rapport con el hipnólogo.


Luz Marina Hoyos Duque

Mayo 9-09

Monday, April 20, 2009

HIPNOSIS CLINICA COLON IRRITABLE:

HIPNOSIS CLINICA COLON IRRITABLE:
PSICOTERAPIA BREVE EN GASTROENTEROLOGIA:
SÍNDROME DE INTESTINO IRRITABLE (SII) *

Dr. Carlos Malvezzi Taboada **
Especialista en Psicologia Clínica
Instituto Gubel de Investigación y
Docencia en Hipnosis, Psicoterapias
Breves y Medicina Psicosomática
Buenos Aires. Argentina

Frente al Colon Irritable o Sindrome de Intestino Irritable "La Hipnosis puede ser utilizada como método seguro, no invasivo y eficaz en relación con el costo, concebida para reducir niveles de ansiedad, enseñar al paciente a emplear conductas motivadoras, una participación mas activa en beneficio de su salud y mejorar el control de su dolor"(Sleisinger & Fordtran. Enfermedades Gastrointestinales y Hepáticas)

En el campo de las necesidades médicas y terapéuticas, se requiere con mayor frecuencia la necesidad de adoptar técnicas breves y eficaces.
Asistimos en la actualidad a la búsqueda, actualización o desarrollo de modalidades terapéuticas que abrevien la frecuentemente extensa labor psicoterapéutica. En los casos que son susceptibles de una terapia abreviada, la que para ser eficaz puede extenderse algunos meses, la implementación de Hipnoterapia (HT) proporciona un considerable aporte.-

La incorporación de Hipnosis (HS) o de Hipnoterapia Ericksoniana (HS) dentro del esquema psicoterapéutico, junto a la adecuada evaluación del caso, la disposición y genuino interés del paciente por mejorar o curarse; facilita y favorece el abordaje independientemente de la problemática que se presente y en el caso puntual que nos ocupa: Síndrome de Intestino Irritable (SII) o Colon Irritable en su acepción corriente, la HT resulta particularmente indicada, tal como lo refieren y reconocen los mas recientes reportes e investigaciones.-(Lancet, 1984:2,132; DDW 1999 (5), 2000 (6), 2001).

No se trata de una escuela de pensamiento, ni de otra ciencia, sino de la utilización de las posibilidades terapéuticas que continua ofreciendo la milenaria Hipnosis, vista como componente normal y natural del comportamiento humano, existente desde los orígenes mismos del hombre, hoy agiornada y entendida, ya no como una terapéutica de tipo sugestivo impositivo, al estilo de Charcot, Breuer y Freud, hacia fines del siglo XIX, sino como una modalidad comunicacional de y en la relación terapéutica, que incrementa la capacidad receptiva y el estado de predisposición en el paciente, a optimizar recursos e ideas (1).-

Entonces Hipnosis, es esencialmente un estilo de comunicación "sui generis", específico y una forma de entender las cosas expresadas a un paciente, de un modo tal, que él quiera ser en el futuro más receptivo a las ideas presentadas y con ello, este motivado a explorar sus propios potenciales, para un mejor control de sus respuestas y conductas psicológicas y fisiológicas.

La Hipnosis, esta "vieja dama" de la medicina, sufrió grandes altibajos en los últimos cien años. Aceptada con interés por algunos círculos médicos, rechazada por otros, cuando era usurpada por legos y curanderos, ha sido vuelta a aceptar académicamente en los últimos veinte años.

Nunca dejó de interesar, tanto a pacientes como a un vasto ámbito de la medicina que ven en ella un eficaz y hoy aprobado recurso médico y psicoterapéutico, a la misma altura de otros ya consagrados.
"El sindrome de intestino irritable es un trastorno complejo con componentes fisiológicos y psicosociales. Lo mejor es que el tratamiento se administre en forma individualizada y se ajuste a las necesidades de cada paciente"(2) la incorporación de HS dentro de las Psicoterapias Breves, cumple acabadamente esta expectativa, por ser una verdadera terapia "cortada" a la medida de sus necesidades, con la implementación un fonema, de la palabra, jerarquizada como factor terapéutico procurador de las modificaciones fisiológicas, funcionales y anímicas, que el paciente requiere.(2a) (3) (10).-

Puntualmente en lo que concierne a la patología gastrointestinal (GI) y en especial a los trastornos funcionales, numerosos investigadores señalan a factores de orden emocional como capaces de producir espasmos, dolor y alteraciones del tracto GI.- El stress emocional, ha sido claramente relacionado con síntomas GI funcionales y asimismo las funciones viscerales como la secreción de jugos gástricos y la motilidad de la vesícula biliar, estomago e intestinos, pueden ser clásicamente condicionadas. (4).-

La imaginación ejerce un rol importante en los trastornos digestivos, por ejemplo con sólo la descripción de un olor desagradable o la sola idea de la ingesta de alguna sustancia en mal estado, suele ser suficiente para inducir una sensación nauseosa, aun en personas no demasiado susceptibles.

Las correlativas fisiológicas de las emociones pueden ser asimismo inducidas mediante condicionamientos hipnóticos. Muy probablemente, estas emociones ejercen su actividad sobre todo el tracto GI, en una combinación de vías bidireccionales que a través del eje cerebro-intestino, actúan recíprocamente en conjunción con una vulnerabilidad del tejido local, conduciendo como respuesta a la sintomatología funcional.

En las enfermedades "psicosomáticas" con diagnostico GI funcional, en particular el SII Sindrome de Intestino Irritable o colon irritable, los síntomas suelen aparecer ante sucesos vitales amenazantes, durante periodos de stress o tensión emocional, o aun después de estos periodos, con manifestaciones de tipo trastornos de la ansiedad, trastornos del estado anímico (depresión)(4:a), y deseo sexual inhibido, este ultimo en una prevalencia de 5 a15 veces mayor que en una patología intestinal orgánica, (7:a) es decir incluyen variedad de factores emocionales y reacciones viscerales a tensiones físicas, anímicas y sociales.
El adecuado y oportuno tratamiento de estos factores emocionales coadyuva en disminuir el estado de vigilancia sintomática y tendencia al aislamiento, mejorando la respuesta satisfactoria a la medicación.

Particularmente, en el SII, en función de la hipersensibilidad visceral, la indicación de una psicoterapéutica que incluya HS, sea esta en forma de HS prolongada tal como se la ha empleado en Japón (8) (9) o en forma de sesiones espaciadas, el paciente se ve favorecido, a partir de la inhibición cortical que produce la inducción al estado de relajación profunda, dada esa mutua interacción, por medio del eje cerebro-intestino.

Por ello un programa terapéutico mixto, que contemple los aspectos biopsicosociales, con hipnoterapia incorporada al apoyo psicoterapéutico, empleado criteriosamente, es una alternativa capaz de obtener una favorable y beneficiosa mejoría.- (4)

La combinación de Psicoterapia Breve que incluya Hipnoterapia, con el seguimiento cercano por parte del gastroenterólogo, en una buena relación de la tríada médico/paciente/terapeuta, junto a la modificación dietaria, -si es que fuese de ayuda, pues en algunos pacientes genera ansiedad al no reportar importantes resultados- anulan a menudo influencias corticales nocivas, disminuyendo las tensiones y stress emocional, mejorando la motilidad alterada y el ánimo perturbado resultante, como también el alivio del dolor abdominal y de los estados ansiosos y depresivos.(5) (6) (7).-

Este enfoque psicoterapéutico, resulta de suma utilidad en pacientes con patología funcional GI y en especial para aquellos que no han respondido a las terapéuticas corrientes ya que ha permitido un alivio considerable del dolor, espasmos, molestias, vigilancia sintomática y dificultades emparentadas, colaborando en disipar las fantasías oncofóbicas con el consiguiente ajuste a la realidad patológica.

Facilitando la relajación del paciente ansioso y emocionalmente perturbado, reduciendo sus tensiones, aliviando la irritabilidad y aumentando las posibilidades de auto colaboración del paciente con las indicaciones de la terapéutica medica.

En consecuencia en las patologías GI, de orden funcional es donde "La Hipnosis puede ser utilizada como método seguro, no invasivo y eficaz en relación con el costo, concebido para reducir niveles de ansiedad, enseñar al paciente a emplear conductas motivadoras, una participación mas activa en beneficio de su salud y mejorar el control de su dolor".(4)

Asimismo, tampoco debe quedar la impresión, de que todos los casos fueron aliviados o curados, también han habido frustraciones en la expectativa de una franca mejoría.

En 24 casos de pacientes evaluados con colon irritable, donde se han obtenido respuestas satisfactorias en la clínica psicoterapéutica con implementación de hipnoterapia, se puede observar, en los pacientes tratados una franca evolución hacia una mejoría de la sintomatología manifiesta, en los siguientes términos:

Disminución: Stress emocional 82%, Ansiedad 67%, Estado Angustioso 71%, Estado Depresivo 64%, Dolor 87%, Tensión Motriz 75%, Necesidad Dietaria 58%, Ajuste a la Realidad Patológica 85%, Vigilancia Sintomática 63%, Aislamiento 48%.
Mejorando la autoestima en un 65%, el descanso nocturno en un 78% y la sensación de agotamiento en un 67%.

* Actualización del Trabajo presentado en el
III Simposio de Motilidad y Patología
Funcional Digestiva. Cariló, Julio de 2000.-
** Ex Secretario Científico de la Sociedad Argentina
de Sofrología y Medicina Psicosomática.

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tel. (0054.11) 4785.4612

Bibliografía
(1) Erickson M. Ciertos Principios en la Hipnosis Medica Rev. Ib. Am. de Sofrología VIII.3.192, 1980
(2) Camilleri M., Partner CM, The IBS: Mechanisms and practical approach to management. Ann Intern Med. 116:1001, 1992
(2:a) Platonov K I.. La Palabra como Factor Fisiológico y Terapéutico. Inst. Leng. Extrjs. Moscú, 1955.-
(3) Bykov K. *La corteza Cerebral y los Órganos Internos" Cartago. Bs.As. 142,1954.
(4) Drossman DA., Factores Psicosociales en los Trastornos Gastrointestinales, Sleisenger y Fordtran, Enfermedades Gastrointestinales y Hepáticas, Ed. Med. Panamericana, Bs.As. 4:79,85, 2000.-
(4) Olden KW, Schuster M.M., Síndrome de Intestino Irritable, Sleisenger y Fordtran, Enfermedades Gastrointestinales y Hepáticas, Ed. Med.
Panamericana, Bs.As. 6, l651/52,/57/59, 2000.-
(5) DDW. Digestive Disease Week. Orlando. USA. May. 1999, Abs.3941, 3943, 3944.-
(6) Olafur S. Palson, MJ Turner, Johnson DA, Ea. Virginia Med. Sch. VA, USA: Hypnotherapy for IBS: Symptom and Autonomic Nervous System Effects, abs. :997. DDW.Digestive Disease Week. San Diego, USA. May. 2000.-
(7) Drossman DA, Creed FH, Olden KW, et alt. Psychosocial Aspects of the Functional GI Disorders, Gut. 45:1125.1999.-
(7a)Walker EA, Katon WJ, Roy-Byrgn PP et al. Histories of Sexual Victimization in Patients with IBS, Am. J. Psychiatry 150:1502, 1993.-
(8) Kuriyama K. Clinical Applications of Prolonged Hypnosis in Psychosomatic Medicine, Am. J. Cl.
Hypnosis, II.2.101.l968.-
(9) Shibata J.I. Shibata Mental Clinic. Tokio, Japón.
* Comunicación Personal 4:2000.-
(10) Kline Milton V. Sensory Hypnoanalysis: Modular Memories and the Information Processing Dimensions of Imagery. Jrl. Cl. Hypnotherapy and Hypnoanalysis, I.1:65.1994.-
(11) Gibson H.B. Hypnotherapy for Acute and Chronic Pain: The Present Position.
J. Cl. Hypthy. Hys. I.1:12.1994.-

Friday, April 03, 2009

Hipnosis, dolor y salud



Pedro Alcaraz | 16 Mayo 2008 | 11:50

Durante años, la hipnosis de espectáculo, desvió la atención y propicio que tan solo se percibiese una pequeña parte de la variedad y amplitud espectacular de sus posibilidades terapéuticas. Aun hoy en día, restan por explorar y descubrir muchas de sus potencialidades.

En la era moderna, en sus inicios, la utilización más común de la hipnosis estuvo asociada a la cirugía, que aprovechaba la capacidad de los procesos hipnóticos, para insensibilizar total o parcialmente, los miembros u órganos de la persona que se sometía a tales operaciones quirúrgicas.

La anestesia provocada, mediante procesos hipnóticos, es natural y por tanto resulta inocua en todos los sentidos para el paciente, mantiene a este relajado y no entraña peligro de reacciones de sensibilidad como los anestésicos químicos, la posterior aparición de estos, de fácil aplicación y rápida acción sobre el sujeto, fue dejando a un lado su empleo como anestésico y aunque fue utilizada con profusión, para atender a los heridos en los dos conflictos mundiales, hoy en día su utilización ha quedado reducida a determinados profesionales de la odontología.

Las razones para su gradual abandono fueron posiblemente la falta de destreza para la provocación del trance por parte de los cirujanos, la larga espera hasta alcanzar el nivel de profundidad de trance adecuado y la desigual respuesta por parte de los pacientes.

Sin embargo la aportación de la hipnosis en cirugía, no se circunscribe tan solo a la mera provocación de anestesia, también en la fase post-operatoria puede significar un acortamiento, en muchas ocasiones espectacular del periodo de recuperación del paciente. En odontología, por ejemplo, su aplicación sigue siendo de muchísima utilidad, pues no tan solo consigue evitar el dolor, sino que también elimina el miedo que suele acompañar a la persona que visita al odontólogo.

Relaja al paciente, permitiendo mejores condiciones de trabajo al medico y además evita hemorragias de importancia, debido a la vasoconstricción que se puede provocar mediante sugestión hipnótica.

Tal capacidad de controlar el dolor, la hacen muy interesante en el tratamiento de enfermos que padecen cuadros de intensos dolores agudos y crónicos.

La analgesia hipnótica es un importante elemento de control y supresión de cualquier proceso doloroso, en realidad la hipnosis altera la percepción por parte del cerebro de los mensajes de dolor, que quedan fuera del alcance de los receptores cerebrales que estarían capacitados para interpretarlos.

El cerebro humano, entre otros produce un potente analgésico, llamado dinorfina que es unas doscientas veces más poderoso que la morfina, capaz de mitigar cualquier tipo de dolor por intenso que este sea, sin ningún tipo de efecto secundario.

Al parecer estas sustancias son segregadas en mayor o menor medida, por nuestro cerebro, como respuesta a estados emocionales concretos, Son las respuestas somáticas desatadas por estímulos psicológicos con que nuestro organismo responde al dolor.

Todas las investigaciones apuntan a que en el transcurso del trance hipnótico, el cerebro segrega todo este tipo de sustancias conocidas como endorfinas, siendo estas, casi con toda seguridad, las responsables del estado de bienestar asociado al trance en la hipnosis.

La hipnosis se nos ofrece como una herramienta fundamental en la investigación de los estímulos sugestivos, que puedan conducirnos al control voluntario en la segregación de estos poderosos analgésicos naturales, evitando de esta forma mucho dolor y sufrimiento innecesarios.

Así las cosas es fácil imaginar que la hipnosis se muestra efectiva en el control y eliminación de cualquier tipo de dolor sea cual sea su causa..

Los dolores de cabeza como la jaqueca y la migraña, ceden con rapidez ante los tratamientos hipnóticos, los dolorosos efectos de la artritis, del reumatismo, las molestias menstruales y en general cualquier proceso doloroso es susceptible de ser tratado por la hipnosis, que además por propia naturaleza, elimina los componentes de ansiedad que se manifiestan en los pacientes que los sufren, haciendo a estos mas frágiles ante el dolor.

Existen programas de parto sin dolor mediante el uso de la hipnosis que funcionan a la perfección, permitiendo a la madre atender al parto de su hijo, libre de dolor y ansiedad.

La hipnosis permite no tan solo la eliminación y el control del dolor, sino también que la persona, adquiera una mejor relación con la enfermedad que lo provoca, haciéndola mas llevadera.

Pero la analgesia no es la única fenomenología hipnótica que podemos utilizar, las terapias sugestivas, son de gran ayuda en el tratamiento de la hipertensión arterial, así cono en el de las arritmias cardiacas de origen emocional y los trastornos digestivos.

Otra característica notable de la hipnosis, es su capacidad asombrosa de afectar a todo lo referente a la epidermis, la eliminación de verrugas, del acné, y el tratamiento de la psoriasis, que puede incluso remitir totalmente, son algunas de las aplicaciones dermatológicas que se pueden afrontar con éxito.

Muchas de las enfermedades de la piel son de origen emocional, es decir son de orden psicosomático. El tratamiento hipnótico suele resolver con rapidez estos problemas y a la vez mejorar los conflictos psicológicos asociados a ellas.

Así mismo, el tratamiento mediante terapias hipnóticas de las disfunciones sexuales, tales como frigidez, impotencia y vaginismo consigue con rapidez muy buenos resultados.

Las más recientes hipótesis, respecto a la gran influencia que ejercen el tipo de emociones que experimenta la persona en relación al funcionamiento de su sistema nervioso, endocrino e inmunitario, parecen cobrar cada vez más consistencia.

Estas teorías sostienen que estos sistemas se debilitan si el sujeto manifiesta ante la vida sentimientos negativos, como tristeza, depresión o los derivados del stress. Por el contrario los sentimientos positivos, como el optimismo, o la felicidad. Refuerzan el funcionamiento de estos sistemas dando como resultado una mejor respuesta del sujeto ante la enfermedad.

A modo de enlace entre entre las aplicaciones somáticas y psicológicas en esta breve descripción que estamos realizando sobre los usos de la hipnosis, diremos que esta es fundamental y absolutamente efectiva en el tratamiento de cualquier tipo de enfermedad de tipo psicosomático.

Estos tratamientos se componen por lo general de varias estrategias que por un lado bloquean o permutan los síntomas del sujeto a la par que se modifican las causas psicológicas causantes de la somatización.

Refiriéndonos a los conflictos que afectan a la psicología del individuo, numerosos autores han descrito su efectividad en el tratamiento de psiconeurosis, fobias y toxicomanías mediante la utilización de técnicas que no precisan elementos de psicología profunda.

El hipnoanalisis, sustituye con ventaja al psicoanálisis, utilizando las mismas técnicas que este, bajo estado de trance hipnótico, al conseguir llegar a los mismos resultados, pero en una décima parte del tiempo que requeriría la terapia psicoanalítica tradicional. Si algún psicoanalista mantiene dudas al respecto, tan solo tiene que molestarse en probarlo para comprobar la veracidad de esta afirmación.

La hipnosis es extremadamente útil, en las dinámicas de reconstrucción de personalidades maltrechas por hábitos y respuestas conductuales erróneas del sujeto.

Existen eficaces tratamientos para la obesidad y para la eliminación de hábitos compulsivos, así como para la anorexia y la bulimia.

La infinidad de posibilidades que brinda la hipnosis en el campo de la salud mental, nos permite ser optimistas respecto a su futuro en oposición a técnicas terapéuticas mas populares en estos momentos.

Técnicas de mejora personal como la autohipnosis, otorgan a sus practicantes grandes beneficios de control emocional y fisiológico, les permiten observarse a si mismos y a su entorno de un modo mucho mas natural, realizando en su personalidad cambios positivos en su actitud ante la vida y permitiéndoles reorganizar los aspectos negativos de su conducta de un modo totalmente intimo.

En otro orden de cosas, la hipnosis es de gran utilidad para el mejor aprovechamiento de nuestra mente en lo referente al aprendizaje y a la memoria, en el deporte profesional donde consigue un mayor rendimiento y sincronización en sus practicantes , así como una voluntad de victoria mas allá de lo habitual, en general mejora el rendimiento personal en cualquier actividad humana.

La hipnosis se revela así mismo imprescindible en la investigación de los estados de conciencia, porque nos permite provocar muchos de ellos experimentalmente de un modo controlado.

Es evidente que una gran parte de nuestras funciones orgánicas, no requieren el uso de nuestra voluntad consciente, dichas funciones como la circulación sanguínea, emisión de jugos gástricos y una infinidad de labores necesarias para mantener nuestro organismo en funcionamiento, se activan se regulan y cesan sin el concurso de nuestra voluntad e incluso en ocasiones, en contra de la misma. Parecen estar dirigidas por alguna parte de nosotros cuyas decisiones escapan a nuestra supervisión consciente.

La hipnosis como hemos explicado reiteradas ocasiones, ofrece un canal de comunicación directa con la parte de nuestra mente que rige esos procesos, por tanto, nada nos impide que mediante técnicas adecuadas podamos llegar a ejercer en el futuro un control muchísimo mayor sobre las funciones involuntarias de nuestro cuerpo con el consiguiente beneficio para toda la humanidad.

¿Hasta donde alcanza pues la hipnosis?… quizás hasta allá donde alcance nuestra imaginación…

Saturday, March 28, 2009

Regresión Y Reviviscencia en Hipnosis

Dado que en ocasiones se confunden resulta interesante establecer que diferencias existen entre los conceptos de regresión y de reviviscencia. Durante la regresión, el sujeto experimenta y rememora acontecimientos del pasado que vienen a su memoria, habitualmente mucho más expandida que en estado de vigilia, tales recuerdos llevan asociadas las experiencias emocionales que acompañaron al suceso en el momento en que ocurrió. La intensidad de esta emocionalidad depende directamente de lo profundamente que ahondasen los acontecimientos en el espíritu del sujeto en su día.

Pero el sujeto durante todo el desarrollo más o menos realista de la experiencia, no olvida jamás que esta reviviendo acontecimientos y sucesos del pasado desde el presente, en su interior tiene conocimiento de revivir sucesos pasados y puede conectarlos con acontecimientos posteriores al momento revivido.

La reviviscencia es totalmente diferente, durante su transcurso y conforme el sujeto va retrocediendo en el tiempo, manifiesta cambios en su voz que va tornándose infantil, en su comportamiento y en su caligrafía que va tornándose más tosca y más caligráfica conforme avanza hacia la infancia.

Las percepciones y sensaciones del sujeto son en todo momento compatibles con la edad que se encuentra reviviendo, y cuando revive alguna escena es fácil observar que acompaña su desarrollo con movimientos de refuerzo a los actos que describe. Es decir el sujeto revive realmente de nuevo la escena objeto de su atención en ese momento. Conforme retroceden cada vez más hacia su más tierna infancia,algunos sujetos van perdiendo las capacidades de escribir y de hablar, sencillamente ¡aun no han aprendido!, más tarde empiezan a adoptar posturas de bebés muy pequeños, acompañando estas de actitudes muy infantiles como el succionamiento de pulgares. Finalmente cuando se le sugiere que todavía no ha nacido, el sujeto adopta la posición fetal.

Las diferencias entre regresión y reviviscencia, que en muchas ocasiones se presentan en fases alternadas en la misma sesión, son pues, que mientras en la regresión el sujeto tiene un más o menos claro conocimiento de estar rememorando acontecimientos del pasado, en la reviviscencia el sujeto cree vivir el momento al que ha sido conducido por el terapeuta.

La técnica regresiva, permite al sujeto descubrir situaciones traumáticas que vivió en el pasado y objetivarlas con los datos que ha ido acumulando hasta el presente. Es ese aumento en la capacidad de respuesta del sujeto, adquirida con el paso del tiempo, el que le permite enfrentarse de nuevo al acontecimiento con toda la carga emocional que conllevó , pero ahora, desde una perspectiva de comprensión y con la capacidad de enfrentarlo con respuestas que no se poseían cuando este ocurrió. La regresión permite hacer una valoración objetiva del pasado, comprenderlo, aceptarlo e impidiendo que continúe resultando una pesada carga para afrontar el futuro.

Es habitual encontrarse durante el desarrollo de una regresión hipnótica, en procesos catárticos de alta emocionalidad en el sujeto, por tanto no es recomendable para el principiante provocar regresiones sin tener una cierta preparación en psicología aplicada. Rememorar el pasado, es inofensivo si el operador dirige la experiencia con conocimiento de las fuerzas que moviliza. Provocar catarsis de alta emocionalidad sin meditar suficientemente las respuestas buscadas en beneficio del sujeto, puede generar en este un padecimiento innecesario. Recordemos que el campo de la mente, cuando median sentimientos es sólo accesible para las personas que posean los conocimientos adecuados y sepan utilizarlos de manera práctica.

Las regresiones hipnóticas son usadas frecuentemente con éxito, por algunos departamentos de policía, a fin de hacer recordar al testigo de un hecho, la matricula de un coche o cualquier otro detalle que debido a la rapidez con que se desarrollaron los hechos o la tensión del momento fue incapaz de fijar en su memoria. Estas sesiones se muestran muy efectivas en el sentido de aportar pistas clarificadoras para la resolución de casos criminales.

También son empleadas frecuentemente en el campo de la parasicología, para explorar el misterio de supuestas vidas pasadas, los fenómenos de abducción y la rememoración de episodios de naturaleza paranormal.

fuente: http://www.pedroalcaraz.net/hipnosis/regresion-y-reviviscencia-en-hipnosis/#more-224-

Tuesday, February 24, 2009

PASO 9: EL PODER PROCEDE DE LA DISCIPLINA

Tenía 28 años cuando llegué por primera vez a una comprensión del Tao y del Yo Infinito. Lo que me condujo allí más que ninguna otra cosa fue el deseo de entender los mundos invisibles que nos rodean y la verdadera naturaleza de nuestro potencial como seres humanos.

Recuerdo un día que, conduciendo de Putney a Londres, había una pequeña iglesia en la carretera principal; aparqué el coche y entré. No sabía por qué. La iglesia estaba casi vacía. Me arrodillé en la parte de atrás y miré alrededor. Era vieja y bella, como muchas iglesias victorianas; un organista estaba practicando sobre mi cabeza, en la galería del coro, la Fuga de Bach, creo recordar.

Me acuerdo de decirme a mí mismo, “¿Quién soy yo? ¿Qué quiero en esta vida? ¿Cuáles son mis metas?”. Reflexioné un momento y me dí cuenta de que lo que realmente quería era conocimiento. Así que, abrí los brazos, miré a lo alto, en la vaga dirección al cielo y dije: “Dios, hazme realmente sabio. Dame sabiduría” no pedí glamour, poder, enormes cantidades de dinero, o una vida fácil. Pedí sabiduría.

Ese fue uno de los días más impactantes de mi vida, porque ese deseo declarado de sabiduría se convirtió en mi afirmación en esta vida. No pasó mucho tiempo hasta que me encontré a un tipo que enseñaba una especie de curso de meditación de las ondas mentales, un curso en el arte de entrar en trance profundo. Pronto encontré otros maestros y fui allí. Poco a poco, conseguí cierta cantidad de sabiduría, y aún estoy aumentándola. Por tanto la fuerza Divina está aún suministrándomela según el trato que hice con ella en aquella pequeña iglesia en Putney, hace muchos años, ¡y la bendigo por ello!.

Supongo que cuando llega el momento de la verdad, ¿es tu deseo de sabiduría más grande que la necesidad de comodidad de tu ego? En tu lucha por decidir quién controla tu vida, tu ego o tú, debes tener una cantidad de autodisciplina o el ego vencerá.

Así que el paso 9 es darse cuenta de que el poder verdadero viene de la disciplina. El auténtico poder, la verdadera sabiduría, la habilidad de aceptar el Yo Infinito y trascender este plano físico y entrar en otros mundos, otras percepciones, viene solamente de la disciplina. ¿Por qué?

No es que Dios esté sentado allá arriba en algún lugar diciendo “Tienes que hacer esto, y quiero que lo hagas”. Dios es una energía. No reacciona emocionalmente y no le molesta si te encuentras a ti mismo o no. No, la disciplina es importante porque sin ella no puedes controlar la mente. Si no puedes controlarte a ti mismo, serás una víctima del niño malcriado interior; en vez de convertirte en un adulto espiritual, permanecerás, en sentido espiritual, siendo adolescente.

Por tanto has de empezar a hacer cosas que te ayuden a ejercer el control. Cuando mencionas la disciplina la mayoría de la gente huye, como si los mongoles estuvieran a punto de bajar de las montañas. Es cómico, las vueltas que puede dar el ego antes que aceptar tu autoridad sobre él. Creo que es mejor aproximársele gradualmente. Inventa cosas, una tras otra, disciplinas de naturaleza menor, otras mayores, pero mantén el ego acostumbrado a la idea de que vas a hacer cosas que no le van a gustar necesariamente. Tiene que comprar la idea de que estás al mando. En general no importa qué disciplina adoptes, mientras ejerzas alguna.

Aquí van unas pocas que funcionaron para mí. La primera es la disciplina de la serenidad. Muchos no ven la serenidad como una disciplina, pero en el mundo moderno, has de trabajar duro para tener algo de tiempo para la tranquilidad y el silencio. La actividad alimenta la personalidad con sus gratificaciones y hace que el ego se sienta importante. Tiempo de tranquilidad, serenidad y silencio debilita el poder del ego y hace a tu yo interior más especial. Es un bello equilibrio. Así que apaga la tele, desconecta el teléfono, pon música ambiente, o permanece en el silencio total durante una o dos horas. Si no te las puedes arreglar para tener tanto tiempo porque estás realmente demasiado ocupado, por lo menos intenta conseguir diez o quince minutos diarios. El silencio y la tranquilidad son la manera en que rezas al Yo interior.

Como parte general de tu serenidad, es importante desengancharse de las discusiones y los antagonismos, de las defensas de posturas adversarias en las que te pudieras ver inmerso. Es duro superar el mundo “real” y aceptar un estilo más angélico si estás constantemente en guerra con la gente. Reñir con otros te mantiene metafísicamente atrasado. Tu energía no puede subir mientras estás discutiendo con los neandertales en el mercado de la vida. No importa si tu causa es justa o injusta; es la emoción y las formas-pensamiento de la discusión lo que te cierra. A veces las riñas son inevitables, especialmente si tienes un montón de interacciones sociales y financieras en tu vida. Más tarde o más temprano, unos pocos platos caerán de la alacena, por decirlo de algún modo. Pero haz que tus disputas sean cortas y tan sin emoción como sea posible. Si tienes cuestiones pendientes, intenta resolverlas.

No tienes que enamorarte de todo el mundo, pero, por lo menos, intenta reconciliar las situaciones lo mejor posible para que la emoción no te controle. Libérate de la gente que te crea problemas incluso si esto te cuesta admitir tu derrota; deséales el bien y mándalos por su camino. La libertad es más importante que ganar las guerras de poder del ego.

Otra disciplina que encuentro particularmente importante es poner orden en tu vida. El desorden alrededor y una vida revuelta reflejan un débil estado metafísico y psicológico. Si eres poderoso, dominarás tu vida, encontrarás tiempo para limpiar y ordenar tus cosas y querrás que esto forme parte de tu disciplina personal. El desorden es la manifestación externa de la ansiedad y pereza del ego. A través del desorden, el ego ejerce control sobre ti. Es el niño malcriado interior, obsesionado consigo mismo, esperando a que su madre recoja todo. O, a veces, este niño del demonio, es demasiado importante y especial y lleno de sí mismo para hacer cosas mundanas como hacer la limpieza y lavar los platos. Cuanto más acomodes a ese niño, más hará de tu vida una infelicidad.

Haz tu vida tan inmaculada como te sea posible, y mantén las cosas estilo zen y limpias. El orden te ayuda a tener autoconfianza. La vida se vuelve una oración, más que un caótico manifiesto de una mente inmadura. El esfuerzo que lleva establecer orden se recupera de varias maneras. Como afirmación de tu control, te ayuda a sentirte seguro. Te permite un mejor flujo de ideas y, lo más importante, no necesitas malgastar tu energía buscando cosas, pasando sobre un caballo muerto camino del hall cada vez que llaman a la puerta.

Hay muchas disciplinas poderosas que te puedes inventar. Es mayormente hacer cosas que te ayudan y no gratifican al ego. Prueba a levantarte temprano, tomar duchas frías, pasear por el parque o el bosque antes del amanecer. Los antiguos vieron la gracia de Dios en la simplicidad y humildad y abundancia de la naturaleza: los animales, el viento, el agua, el calor del sol, y a través del flujo y reflujo de las estaciones. Caminé por el bosque cada noche durante tres años. Aprendí a ser amigo de la lluvia y de la nieve, y descubrí cómo mantenerme caliente usando mi mente. Superé mi miedo a la oscuridad.
En las bellas noches, me acosté sobre una gran roca mirando el cielo estrellado. Llamé a la inmensa Bondad para que me mostrara las cosas que aún no sabía. Estaba allí cada noche, caminando en silencio, cavando profundo dentro de mí para descubrir cosas. La fuerza de Dios es genial. Te enseña cosas. Algunas de las que me ha enseñado, nunca las entendí, pero eso es culpa suya.

A veces, el tiempo era atroz. Pero caminaba de todos modos; era mi disciplina. Aprendí a ignorar el tiempo. No iba a dejar que mi personalidad aullara y protestara porque hacía viento o helaba o hacía frío o nevaba, o lo que fuera. Iba a “hacer” un clima y no reaccionar.
Aprendí a andar de un modo especial, que proviene de una de las órdenes monásticas de china. Creo que se llama el paso del tigre. Más que apoyar primero el talón y luego los dedos del pie, como hacemos normalmente, en el paso del tigre apoyas tu pie hacia delante con cada paso apoyando la parte exterior primero, luego los dedos y finalmente el talón.

No sé si te acordarás de la vieja serie de televisión “Kung-Fu”, pero había una escena en la presentación en la que “el pequeño saltamontes” tenía que andar sobre papel de arroz mientras el maestro /el que tenía bolas de pin-pong por ojos) estaba por allí. Bien, el paso del tigre es un poco así. Es muy grácil y silencioso, pero no es fácil de hacer. Te fuerza a concentrarte mientras andas. Yo haría mi paso del tigre durante una hora o así, luego volvería a casa y me tomaría una taza de té, y completaría mi disciplina diaria con una meditación de 24 minutos. Ese es mi método preferido, un minuto por cada hora del día.

En mis comienzos, usaba un metrónomo theta para meditar; emite un sonido de clic que oscila de 4 a 6 ciclos por segundo. Las células de tu cerebro empiezan a quedar atrapadas en el ritmo del metrónomo y entras en una velocidad cerebral, en estado de trance, sin ningún esfuerzo ni experiencia previa. Puedes adquirir un aparato electrónico que genere una variedad de sonidos de meditación, pero suelen ser caros. Una vulgar cinta de audio theta es más barata; montones de sitios las venden.

El quid acerca de andar y meditar es que al usar tu voluntad para reforzar tu quietud, le sacas poder a la dominancia del ego. Es importante hacerse disciplinado, inventando maneras de desafiar el control de la personalidad de uno. Te coloca en el asiento del conductor, ayudándote a separarte de las emociones negativas. Entre las disciplinas que tomé está el vegetarianismo, en el que estuve siete años. Caminé durante tres. He meditado bastante a diario desde que comenzó mi viaje espiritual.
También me he tomado tiempo para revisar cada día. Este proceso viene de la tradición hindú y se suele hacer de noche. Consiste en repasar, con el ojo de la mente, los eventos del día, recorriéndolos hacia atrás desde la hora de ir a dormir hasta que amanecimos. No valores o comentes demasiado lo que ha pasado, sólo observa. Este ejercicio es un modo de desenredar esas experiencias. Corta la necesidad de tener un montón de sueños triviales, en los que la mente procesa las cosas que pasaron durante el día. Es cómo ir hacia atrás en el tiempo; es una disciplina para hacer justo antes de ir a dormir, así te das cuenta de tu vida. La vida no pasa a través de ti solamente; tú te tomas tiempo para notarla. Revisar los eventos del día despeja la mente y te permite ir a dormir en un estado de conciencia muy puro.Mucha de la comunicación interior que tienes con tu Yo Infinito es inicialmente por la noche.

Si tienes un problema particular en la mente, ponlo para revisar por la noche. Pide a tu Yo Infinito que lo considere. Dí, “esta noche quiero que revises esta situación particular”. Por favor, dame la respuesta a mi problema por la mañana” Al día siguiente, cuando te despiertes o más tarde, ideas y soluciones te vendrán a la mente. Hacer este proceso te permite establecer una comunicación más sólida entre tu yo intelectual-emocional, que hace el día a día, y tu Yo Infinito, que es tu Yo real.
Otra disciplina, que analizaré con detalle en el paso 14, es la disciplina de no criticar ni juzgar. Como discutir y luchar, criticar y juzgar te encierra dentro del mundo del ego, negándote el acceso al mundo infinito. Mediante la serenidad, te desconectas de las perturbaciones de las emociones tribales, y eso te ayuda a separarte de tus propias emociones. Haz tiempo para estar contigo mismo, tiempo para contemplar quién eres realmente. Es una experiencia maravillosa si no la has hecho. Empiezas a saber por fin ¿Quién es esta persona?.

Prueba esto: busca una habitación oscura, enciende una vela, y siéntate frente a un espejo. Contémplate, mirando ligeramente hacia abajo, que es más descansado para los ojos. Mira al centro de tu ser, en el área del corazón. Sólo mira en silencio a tu imagen reflejada allí; varias caras pueden aparecer superpuestas sobre la tuya y tus más íntimos sentimientos empiezan a venirte desde el espejo. Tendrás nuevas percepciones, y si usas el metrónomo que sugerí, te ayudará a inducir el estado de trance theta. Las visiones vienen a la mente, y a veces otros mundos te dan un vislumbre de las dimensiones celestiales. A veces parecerá como si los otros mundos te alcanzaran desde el espejo. Sólo observa; no dejes que te desequilibren. Pronto te acostumbrarás.

El ejercicio del espejo, el caminar silencioso y la meditación empiezan a mostrarte la verdadera naturaleza multidimensional de esta realidad física.
Cuando aceptas el Yo Infinito, te enseñará cosas que jamás has visto. A veces serán cosas simples, como los espacios entre las hojas de un árbol o el silencio entre las palabras de una conversación.

A veces te enseñará cosas mayores, como la puerta entre dos mundos; de repente ves el mundo intermedio flotando entre la inspiración y la espiración de esta experiencia cósmica que llamamos vida. Tu ser interior y exterior entran en deliciosa conversación y pronto se funden en uno, y la realidad exterior cambia para reflejar la serenidad de tu ser interior.

Te preguntarás algo a ti mismo y un autobús pasará con un anuncio de champú pegado a su costado, y el texto del anuncio será la respuesta a tu pregunta. La vida se convierte en un símbolo de tu Yo interior, una parte de ese diálogo interactivo y dinámico con todo lo que te rodea. El Yo Infinito está allí para guiarte y enseñarte, para conducirte a tener más y más energía. Pero la disciplina es vital, porque no puedes comenzar a doblegar el ego sin disciplina.

Fuente: “33 pasos para reclamar tu poder interior”. Stuart Wilde
TRADUCIDO POR YARISA

Thursday, February 19, 2009

LOS MAESTROS ERAN SOBRENATURALES PORQUE LOS DEMÁS NO LO ERAN.

Vayamos varios miles de años atrás en el tiempo, cuando las tribus eran ignorantes. De repente, una inmensa energía, como Jesús o Buda, hace su aparición; se trata de una energía muy por delante de la que manejaba aquella gente sencilla. No es sorprendente que convirtieran a esos maestros en dioses. Tenía que pasar. De modo natural esa gente deificaría incluso a cualquiera que tuviera una mínima cantidad de percepción y conocimiento.

La conciencia Crística, la Budeidad, el flujo de energía que esos maestros utilizaban, es accesible hoy. No es algo que haya desaparecido. La gente te dirá que el único camino para acceder al poder es a través de tal filosofía o de tal grupo espiritual. Pero, de hecho, la energía de los maestros está aquí ahora, e incluso más que entonces.

La percepción extrasensorial, la antigua sabiduría, los milagros, y todas las formas de la consciencia elevada son aún accesibles. La energía no desaparece; sólo cambia. En este caso, ha aumentado conforme nuestra comprensión y nuestra fe en nosotros mismos se ha expandido.

En el año 500 a. C., cuando Lao-Tse se sentó bajo su pequeño árbol a escribir el libro del Tao, podía haber tenido electricidad para alumbrarse. La electricidad siempre estuvo allí. Todas las energías han estado siempre aquí y siempre lo estarán. De acuerdo, nos llevó dos mil quinientos años descubrirla y controlarla, pero la energía de la conciencia de Cristo, la energía de los maestros, es perpetua. Si en tus oraciones y meditaciones empiezas a invocar a esa energía, a invocar el nombre de tu maestro, el nombre de tu dios, o la Fuerza Divina en ti, empiezas a usar ese poder. Ese poder no sabe que lo quieres hasta que se lo dices, justo como la electricidad no sabía que los humanos la necesitaban y permanecía mientras tanto durmiente desde el nacimiento del planeta.

No hemos empezado todavía a comprender realmente de lo que es capaz un ser humano. Además, estamos limitados por creencias que tienen miles de años de antigüedad. Tenemos que soñar unos pocos sueños imposibles y entonces multiplicar eso por varios millones y entonces empezaremos a soñar un sueño enorme. Estamos aún anticuados.
La mayor parte de nuestras creencias metafísicas, espirituales y religiosas, se originaron hace por lo menos 2000 años. Aunque hemos avanzado tremendamente en tecnología, ciencia, medicina, biología y química, nuestros conocimientos metafísicos son aún neandertales.

Tienes la misma cantidad de poder que tenían los maestros. Puedes sentarte en meditación y visualizar del mismo modo que Jesús, Buda, Lao-Tsé, o Mohammed hicieron . Puedes sentir más allá de los conocimientos actuales, y conocer lo que normalmente no está al alcance. Puedes contactar con lo que los Teosofistas llamaron “Registros Akáshicos”, que mejor describiremos como “inconsciente colectivo”, donde está almacenado todo el conocimiento que la humanidad ha tenido. Puedes alinearte con eso y añadir unas pocas ideas aún no descubiertas desde tu imaginación y experimentación.
Si estás aprendiendo a tocar la guitarra, escucha al mejor guitarrista de todos los tiempos. Ponte dentro de su mente y sus sentimientos. Conviértete en él o ella cuando tocas. Si quieres ser un gran futbolista, mira las reposiciones en la tele de los más grandes jugadores, entra en su vibración y en el entusiasmo de su energía. Aún está todo aquí, el genio de Einstein, Beethoven, Mozart, Isaac Newton, Edison, Tesla, todo ese conocimiento y energía es accesible hoy.

Mejor que ver a los maestros en un pedestal que nunca puedes alcanzar, puedes interiorizar y usar su energía . Interioriza la consciencia de Cristo, la budeidad, esa Luz. Entonces hazla parte de ti. Alinéate con el poder de los milagros, y siéntelo dentro de ti. Si Jesús puso su mano sobre la gente y los sanó, también tú puedes.

Eso es la parte excitante de la espiritualidad interior, usar la inspiración, la sabiduría, y el conocimiento que ha sido olvidado; recrearlo y ofrecerlo entonces a los demás.

El martirio del mal dormir

Un tercio de los españoles padece insomnio provocado por el estrés y la ansiedad.

El insomnio en es un martirio que mortifica a un 30% de los españoles. La inmensa mayoría de quienes lo padecen, un 85,3%, son víctimas del estrés, y la ansiedad. Lo constata uno de los mayores expertos y estudiosos del sueño en nuestro país, el doctor Eduard Estivill, coordinador de la Unidad del sueño del Hospital General de Cataluña y responsable de la clínica del sueño del Instituto Universitario Dexeus de Barcelona. Durante dos décadas ha tratado Estivill a casi 25.000 pacientes con trastornos del sueño. Ha analizado esta enorme base de datos y quiere darles herramientas para que mejoren su descaso a través del libro 'El camino del sueño' (Now books). Lo ha escrito en colaboración con Yolanda Sáez de Tejada y ofrece un método sencillo para mejorar la calidad de sueño. Algo crucial si tenemos que cuenta que en una vida de 90 años pasaremos 30 dormidos y 60 despiertos.

Más de siete de cada diez pacientes del doctor Estivill acudieron a él debido a insomnio. «Cuéntame cómo vives y sabremos por qué duermes como duermes» les dice a todos. Y es que el acumulo de estrés y la ansiedad de unas ajetreadas e inacabables jornadas, el abuso de estimulantes y la mala alimentación, están en la raíz de un insomnio que afecta a un tercio de la población en las naciones desarrolladas.

Un tormento que castiga al doble de mujeres que de varones. Unas mujeres ((que se han incorporado al mundo del trabajo, pero sin dejar el trabajo de la casa, lo que duplica su carga de estrés» asegura el doctor Estivill, pediatra y neurofisiólogo que convirtió en súperventas títulos como 'Duérmete niño' o '¡A comer!'

El mal dormir es una bomba de relojería que mina la salud.
Los insomnes tiene un 40% más de posibilidades acrecientar la ansiedad que padecen, de sufrir depresiones, fatiga, accidentes de tráfico, irritabilidad, pérdida de concentración y memoria. «Se producen muchas más muertes por infarto de noche que de día», dice este gran especialista en una disciplina joven como la medicina de sueño.

Desgaste
«Ahora sabemos que el cerebro trabaja más durante el sueño que en la vigilia. Cuando dormimos, la corteza cerebral se desconecta y consumimos más glucosa -que es como la gasolina para el coche- para reparar el desgaste de la jornada. El cerebro revisa el aprendizaje y lo almacena y por eso de la calidad de nuestro día dependerá la calidad de nuestro sueño» «Hemos de preparar el sueño desde que abrimos los ojos» afirma Estivill.

«Las pastillas no son ni buenas ni malas, depende del uso que hagamos de ellas» dice Estivill, reconociendo enseguida que el mal uso -un 60% de los consumo- prima sobre el bueno. Automedicarse es la salida a la que recurren masivamente los insomnes para atajar su problema. «Por lo común sólo se consigue agravarlo», explica Estivill «Los hipnóticos no son siempre eficaces ni están indicados correctamente y a menudo generan problemas de adicción, tolerancia y dependencia» dice el doctor. Recuerda como «uno de cada tres españoles toma o ha tomado algún medicamento hipnótico, ansiolítico o antidepresivo» y como en el caso de los ancianos se recetan a menudo equivocadamente. Con la edad se reduce el número de horas de sueño necearias, pero a muchos mayores les parece que cinco horas no duermen, cuando son suficientes».

Siesta científica

Estvill es un fervoroso defensor de la españolísima siesta -«por fin se ha convertido en una recomendación científica»- pero no de esas siestas de pijama y orinal que preconizaba Cela. «Ahora sabemos que el cerebro necesita dos periodos de sueño cada 24 horas, uno largo y otro corto a las ochso hoars de despertar. Que una siesta de veinte minutos con siete minutos de sueño semiprofundo es suficiente para reparar el desagaste» «Lo saben muy bien los fabricantes de coches japoneses y estadounidenses que están imponiendo esa siesta corta. Lo hacen tanto por la salud del trabajador como por la demostrada mejora de la productividad, que se incrementa entre un 10 y un 15%», asegura.

Los también españolísimos horarios que practicamos -mas trasnoche que madrugones y almuerzos y cenas tardíos- hacen que los españoles durmamos una media de 40 minutos menos que los demás ciudadanos europeos.

Autor: Miguel Lorenci | Colpisa

Wednesday, January 21, 2009

Drunkorexia, una peligrosa moda entre mujeres jóvenes

Dejar de comer para compensar las calorías que se ingieren al beber licor ya tiene un nombre: se llama drunkorexia

Dejar de comer para compensar las calorías que se ingieren al beber licor ya tiene un nombre: se llama drunkorexia, término popularizado por 'The New York Times' para describir esta tendencia.

A lo mejor, usted es de las que puede dejar de comer lo que le pidan, incluso es capaz de llevar una dieta muy estricta, pero con el alcohol no transa.
"No puedo dejar de tomar", dice Daniela García, estudiante de veterinaria de 23 años.

Antes de diciembre, Daniela decidió hacer una dieta para llegar flaca -muy flaca- al fin de año. Pero esa dieta tenía sólo una excepción: no dejar sus "traguitos" de los fines de semana, cuatro o cinco si el festín es bueno.

"Cuando voy a tomar, me salto el almuerzo y me como una ensalada de lechuga y algún yogur con una fruta durante la tarde. Tengo harta resistencia: sin comer puedo tomarme más de cuatro tragos sin fundirme. Eso lo descubrí cuando empecé a hacer la dieta, y lo aprovecho", confiesa.

Daniela no cree tener problemas con el alcohol. Dice que sabe controlar cuánto toma, cuánto dejar de comer para amortizar las más de 200 calorías que aporta un coctel, las mismas que podrían jugar en contra de sus ansias por bajar de peso. Pero lo que ella hace es intercambiar calorías. El mismo razonamiento que hace cualquier mujer que come algo liviano al almuerzo para después comer un pedazo de torta a la hora del postre sin culpas.

La diferencia es que aquí se habla de alcohol y no de una copa, sino de grandes cantidades.

Esta moda de dejar de comer para compensar las calorías que se ingieren al beber licor ya tiene un nombre. Se llama drunkorexia, término popularizado por The New York Times en marzo del año pasado, en un reportaje que dejó en evidencia cómo un tercio de las mujeres en E.U., especialmente universitarias, incurría en esta conducta para mantenerse en el peso sin dejar de consumir alcohol.

El término ya se está popularizando entre los especialistas en trastornos alimentarios y también en adicciones en nuestro país. Y aunque en Colombia no se manejan cifras, la drunkorexia es un problema preocupante en la medida en que el uso y abuso de alcohol en adolescentes y adultos jóvenes es una conducta en alza.
Con base en porcentajes internacionales, el 80 por ciento de los colombianos mayores de 12 años han consumido trago, en algún momento de la vida. "El 40 por ciento lo hace de manera habitual", sostiene Augusto Pérez, director de la Corporación Nuevos Rumbos.

Se trata de un trastorno alimenticio

Aunque la drunkorexia -mezcla de las palabras 'drunk', ebrio/a, y anorexia- se llame así no significa que sea una conducta sólo de mujeres con anorexia.
La psiquiatra chilena Lilian Urrutia, especialista en trastornos alimentarios, explica que esta se desarrolla en personas -principalmente mujeres, las más propensas a tener conflictos con el peso- con trastornos alimentarios inespecíficos no tan severos como la anorexia, pero que comparten el punto de querer restringir la comida con el fin de no engordar.

"Son niñas o mujeres con períodos de restricción, en que dejan de comer, y que pasan por períodos de atracones. Pero no necesariamente tienen muy bajo peso o ausencia de menstruación, como las anoréxicas. En ellas, la preocupación por el peso ocupa una buena parte de su energía, acarreándoles una mala calidad de vida en el día a día, un impacto sobre su autoestima y su vida social muy alto", asegura.
También las define la periodicidad. "Cuando esta conducta se repite con cierta frecuencia (dos o tres veces en la semana), y cuando se mantiene en el tiempo, más allá de treinta días, sacrificando además la parte nutricional, estamos ante un problema", dice la nutricionista Mónica Manrique.

Efectos en el organismo

El problema de la drunkorexia es que las jóvenes pueden desarrollar una doble patología: un trastorno alimentario más una adicción.
Si el alcohol se consume sin alimentación de por medio pasa más rápido a la sangre y por lo tanto sus efectos son más rápidos: ebriedad y malestar general.
Esto hace que el cuerpo vaya generando tolerancia, razón por la cual se tiene que consumir más licor para alcanzar los mismos efectos.

Lo preocupante es que el organismo se deteriora por doble vía: una por alcoholismo y otra por desnutrición.

Los efectos se manifiestan en todos los órganos y su recuperación no es sencilla. En este punto incluso reiniciar una dieta es un problema, porque ya el cuerpo carece de elementos básicos que, al suplirse de nuevo, empeoran la situación.

Fuente: http://www.newsfood.com/?location=Spagnolo&item=54332

Friday, January 16, 2009

"Somos seres espirituales viviendo una experiencia humana"

Entrevista a Brian Weiss

El gurú de la reencarnación en Occidente cuenta, en esta entrevista, sus experiencias personales y su relación con la comunidad científica tradicional.
"Jung se anticipó a su tiempo: comprendía lo misterioso, lo espiritual, lo intuitivo", dice Weiss.
Por Ignacio Escribano
Hasta que esa extraña idea de la regresión a las vidas pasadas se le metió en la cabeza, Brian Weiss era, según los rígidos cánones academicistas, occidentales y machistas, un hijo soñado. El alumno perfecto. Un ciudadano modelo. El profesional envidiado por el resto de sus colegas.
Graduado magna cum laude en la Escuela de Medicina de la Universidad de Columbia, con un posgrado en la Universidad de Yale, Weiss fue uno de los jefes de psiquiatría más jóvenes del prestigioso hospital Mount Sinai, de Miami.
A simple vista, hay que admitirlo, es todo un catedrático. No obstante, cuando el diálogo cobra vida y entra en acción, sus modales, que han olvidado la solemnidad absurda pero que conservan la cortesía y el refinamiento, invitan a que uno se olvide por completo de que se está frente al controvertido doctor de trascendencia internacional, que decidió suspender la lista de espera de su consultorio cuando ésta ya superaba los cinco años.
"Era poco sensato planificar una visita médica con tanta anticipación", aclara el autor de best sellers como Lazos de amor, El mensaje de los sabios o A través del tiempo, con millones de copias vendidas en todo el mundo.Weiss, de 59 años, casado con su eterna Carole y dos hijos, no se comporta con la arrogancia de sus diplomas. Sin necesidad de fruncir de ceño en señal de jactancia, sus observaciones inspiran, acaso más por la sensibilidad que por la agudeza de las mismas, un respeto próximo al afecto."
He recorrido un largo camino desde el día en que, médico de formación clásica, profesor de psiquiatría y escéptico empedernido, me di cuenta de que la vida humana es algo más maravilloso y profundo de lo que me había hecho creer incluso mi rigurosa formación médica", cuenta este hombre que, si bien ha sido bautizado como el gurú de la reencarnación en Occidente, aún conserva la vestimenta arquetípica del académico contemporáneo: la camisa tiesa, abotonada casi hasta el tope, un discreto chalequito de fina trama y los pantalones pinzados que se prolongan en un reluciente par de zapatos náuticos. Todo eso, claro, en perfecta armonía con el puntilloso corte de pelo y los inexorables lentes de diseño italiano.
Su mensaje, certero como un rayo, saldrá disparado reiteradamente en dirección opuesta al del tradicional discurso cientificista: "Si una persona evoluciona en un ser más cariñoso, más compasivo y menos violento, es que ha tomado la dirección adecuada. Y aquí, lo que importa, no es la velocidad sino la dirección del camino que se elige."
De temperamento decididamente sosegado, su semblante parece imperturbable. "Estuve meditando esta mañana", confiesa Weiss, como develando un secreto.Más seguidor de Carl Jung que de Sigmund Freud, a pesar de que utiliza muchas técnicas del maestro vienés en sus tratamientos -la hipnosis, por ejemplo-, advierte que las psicoterapias, al no tener raíces espirituales, no sirven para liberar la verdadera naturaleza de los seres humanos.
Y convencido de que cada vez que creamos grupos, nosotros y ustedes, estamos generando violencia, potencialmente, recuerda que sólo existe un grupo: el espíritu humano.
"Todo está conectado. Las almas no tienen raza, religión, sexo o nacionalidad; son almas, una forma pura de energía amorosa. Tenemos que aprender esto y enseñárselo a los chicos", propone, apoyándose en una cita del místico cristiano Pierre Teilhard de Chardin: "No somos seres humanos atravesando una experiencia espiritual; somos seres espirituales viviendo una experiencia humana".
Según su experiencia, la psicología sólo funciona si el terapeuta logra conectarse con el paciente en un plano de verdadero afecto. "Lo que cura -insiste Weiss- es la relación, no la técnica." Y resalta: "Puede que Freud no considerase sus teorías definitivas, pero para sus discípulos son dogmas de fe. Jung, en cambio, era un inconformista que se anticipó a su tiempo; comprendía lo misterioso, lo espiritual, lo intuitivo, pero lo rodeaban personas ávidas de dogmas."
-En sus libros, usted también suele hablar de la intuición, algo que casi hemos olvidado de utilizar en nuestra vida diaria.
-La arremetida contra la mente comienza desde que somos muy pequeños. Se nos educa con valores familiares, sociales, culturales y religiosos que reprimen nuestros conocimientos innatos. Y si nos resistimos a esa acometida, se nos amenaza con el miedo, la culpa, el ridículo, la crítica y la humillación. O, también, pueden acecharnos el ostracismo, la retirada del amor o los abusos físicos y emocionales. Nuestros padres y profesores, nuestra sociedad y cultura pueden enseñarnos falsedades peligrosas. Y a menudo lo hacen. El mundo actual es una clara prueba de ello, pues se encamina a tropiezos y golpes, imprudentemente, hacia una destrucción irreversible. Pero si se lo permitimos, los chicos pueden enseñarnos la salida.
-¿Es cierto que las mujeres son más intuitivas que los hombres?
-Es así, están más abiertas a todos estos conceptos: espiritualidad, inspiración... Las madres siempre se han basado en su intuición. Por eso, creo que los científicos de hoy están equivocados. Si la ciencia y la tecnología, que se nos están escapando de las manos, no comienzan a desarrollarse en el contexto de nuestra sabiduría intuitiva, entonces estamos frente a un peligro. Porque, mal empleados, pueden destruir el mundo.
-¿Y por qué cree que a la comunidad científica le cueste tanto aceptar esas facultades que todos llevamos dentro?-Porque existe un descreimiento generalizado sobre todo aquello que no puede verse o demostrarse por métodos científicos convencionales. Y eso está mal, es erróneo. Nos enseñaron que todo eso es supersticioso, o no científico, o inferior. Y no es así. Tenemos sentidos más allá de los cinco sentidos. Y uno de ellos es la intuición. No sólo en el arte, los grandes descubrimientos científicos también surgen intuitivamente, y no necesariamente desde de la lógica pura. El mismo Einstein lo decía. Tiene que haber un balance entre lo racional y lo intuitivo. Algo que, en mi caso, tardó años en llegar. Hasta que conocí a Catherine. Además, para recuperar ese equilibrio, no podemos olvidar que el amor es el componente fundamental de la naturaleza, que conecta y une a todas las cosas y las personas. Y la energía del amor es, en potencia, más fuerte que cualquier bomba y más sutil que cualquier hierba. Lo que sucede es que aún no hemos aprendido a aprovechar esa energía tan básica y tan pura.
-¿Podríamos decir, entonces, que intuición y poesía son casi sinónimos?
-Sin duda están emparentados. Los griegos hablaban de las musas. Los poetas, los músicos y los artistas en general trabajan mejor cuando se dejan llevar por el cerebro derecho, es decir, por la intuición, lo espiritual, lo no lineal; y no siempre ocurre lo mismo cuando se guían por el cerebro izquierdo, el lógico, el racional. Le hemos dado una excesiva importancia a la razón, a un punto tal que casi hemos negado nuestra intuición, que era, precisamente, el sentido predominante del hombre.
Cuando conoció a Catherine, la paciente cuya historia se cuenta en su primer libro Muchas vidas, muchos maestros, Weiss ya había publicado más de cuarenta trabajos científicos y colaboraciones en publicaciones médicas, y había adquirido reconocimiento internacional en psicofarmacología y química cerebral. Con voz tenue, explica que durante más de un año había intentado aliviar los ataques de pánico de su paciente por medios de técnicas psiquiátricas convencionales hasta que, durante una sesión de hipnosis, bien freudiana, todo cambió.
La memoria de Catherine, en lugar de revolver por los cajones de su infancia, fue incluso mucho más lejos de lo que un escritor de cuentos fantásticos hubiera imaginado jamás: Catherine, ese mojón fosforescente en el camino de Weiss, se vio a sí misma, en otro cuerpo, 4.000 años atrás.
"Como hasta ese día era totalmente incrédulo a todos aquellos campos faltos de rigor científico, como la parapsicología, y además no sabía nada sobre las vidas pasadas o la reencarnación, ni me interesaba saberlo, al principio no consideré la vivencia de Catherine como un regresión -explica Weiss-. De todas formas, continuamos con la hipnosis en las sesiones siguientes porque notaba una clara mejoría en sus síntomas."
A partir de entones, Weiss comenzó a investigar y a documentarse sobre el tema durante 15 largos años de silencio profesional. "Sabía que con tan sólo inferir algo, mis colegas me tomarían por demente", recuerda, esbozando una sonrisa con un leve toque de picardía.Pero cuando por enésima vez se convenció de que sus hallazgos eran efectivamente ciertos, decidió publicar, no sin un cierto grado de resquemor, cada detalle de las regresiones de sus pacientes. Y de las propias.
-¿Cómo definiría a la reencarnación?
-Es el concepto de que poseemos un alma inmortal, que puede llamársele también conciencia o espíritu, que abandona nuestro cuerpo en el momento de la muerte física para luego renacer en una nueva criatura para continuar en esa nueva vida con las lecciones que eventualmente la lleven a una realización espiritual plena.
-¿Y realmente cree que la realización espiritual plena sea posible?
-Sí. Lo que ocurre es que nuestros valores están todos revueltos, desordenados. Nos preocupamos demasiado por la impresión que le causamos a los demás o sobre cuánto dinero tenemos. Y todo eso es un tremendo error. Porque la felicidad viene desde adentro de uno. De saber disfrutar el momento presente. Sabemos que el amor puede curar, y que el estrés puede matar. Pero poco hacemos para aliviar nuestra mente. No es necesario ser rico para ser feliz. En mi consultorio he atendido infinidad de gente increíblemente rica, pero infelices. Y su tristeza se disipaba cuando comenzaban a cultivar sus valores humanos, a preocuparse por los demás.
Estamos atrapados en las preocupaciones de nuestra mente sobre el futuro, o lamentando el pasado. Aunque somos conscientes de que ni los lamentos ni las preocupaciones pueden modificar ni el pasado ni mejorar el futuro. Una cosa es planear, organizarse, eso está bien. Pero no preocuparse. Ese sentimiento se ha vuelto un hábito de lo más negativo. Lo mismo que con el pasado. Hay personas que se la pasan rumiando sobre sus errores, preguntándose una y otra vez por qué no hice esto o aquello.
-¿No cree que las psicoterapias pueden caer en ese rumiar constante, que termina volviéndose negativo?
-Entiendo que este no es puntualmente un tema sencillo. Es bueno ver el pasado y reconocerlo. Pero es cierto también que ese proceso, que puede ser muy doloroso, tiene un límite. Lo que yo le digo a mis pacientes es que aprendan de su pasado y que luego déjenlo ir. Ahora esté aquí, en el momento presente, que es el único lugar en el que va a encontrar la felicidad. Si seguimos varados en el pasado jamás seremos felices. Eso les digo.
-Entre tanto dolor y sensación de soledad, los psicofármacos son presentados como la solución a los problemas existenciales del hombre moderno.
-Existen muchas razones que explican ese fenómeno. La propaganda y la presión de la industria farmacéutica es enorme. Y, además, persuaden a los médicos para que receten sus productos de maneras subrepticias y a veces no tan solapadamente. Por otra parte, la tendencia de las universidades es a enseñar cada vez más a que el tratamiento pasa por la medicación. Pero sabemos que con las pastillas no alcanza. Porque cada depresión, ansiedad o cualquier síntoma, forma parte de un cuadro holístico, donde intervienen la mente, el cuerpo y el espíritu.
Las pastillas son una opción que no tienen por qué contraponerse con otras formas curativas. Pero de nada sirven sin la compasión y el entendimiento de que esa persona que está sufriendo es una ser humano y no un sistema bioquímico con bajos niveles de cierta sustancia. Y en algunos casos, aún siendo compasivo y con un buen tratamiento ni siquiera es necesario recurrir a la medicación. O, si se receta, se hace por menos tiempo y con dosis más bajas.
-¿Cuál es la crítica más dura que tiene para hacerle a los médicos que ejercen la medicina "tradicional"?
-Bueno, generalmente son ellos los que me critican a mí.-Bueno, a cada cual su turno. Pero con espíritu constructivo.-Mi principal crítica es que los médicos necesitan abrir más su corazón y darse cuenta de que son sanadores. Y para eso, es preciso estar conectado intuitivamente con cada paciente, tener compasión y preocuparse sinceramente por esa otra persona. Y esto es bueno no sólo para el paciente, los médicos se sentirán mucho más satisfechos también. El paciente no es un hígado, un corazón o una vesícula. Les recordaría a los médicos que cada paciente es un ser humano, un alma al que deben acercarse con compasión y con el corazón abierto.
Dos preguntas más
-¿Cómo definiría las almas gemelas (soul mate)?
-Por empezar, tenemos más de una. Y por eso almas gemelas no es imperiosamente un término romántico. Es gente con la que hemos vivido en otras vidas, y existe una forma de reconocimiento de sus almas que nos parecen familiares. O en la mirada, o al tocar las manos, ciertas cosas que nos hacen acordar. Un alma gemela no significa alguien con quien vamos a compartir el resto de nuestra vida. A veces, se trata de una persona que se cruza en camino tal vez por uno o dos meses solamente, pero su sola presencia nos ayuda a cambiar nuestras vidas y a evolucionar. Creo que en una dimensión mayor estamos conectados a cada una de las almas del planeta, e incluso de más allá. Todos estamos interconectados. Pero a la vez existen pequeños grupos de familias de almas, gente que ha vivido junta en varias ocasiones. Y a eso llamo almas gemelas. Este no es el único lugar o planeta donde existen almas. Existen también otras dimensiones donde también viven almas; los físicos están escribiendo sobre este tema.
-¿A su esposa Carole ya la conocía de otras vidas?
-Sí. A pesar de que nunca me encontré con ella en las regresiones. Sí, en cambio, encontré a mi hijo en una de mis propias regresiones. Pero sé, y ella también, que ya habíamos estado juntos antes. Nos conocimos de muy jóvenes; yo tenía 18 años y ella 17. Fue instantáneo. Ninguno de los dos estaba buscando una relación seria, éramos los dos todavía muy jóvenes. Si mi hija, que ahora tiene 22 años, hubiera tenido una relación tan seria como la mía cuando yo tenía 17 años, le hubiera dicho todavía eres una niña. En mi caso, y en el de mi mujer, fue algo muy especial, de reconocimiento, el sentido de familiaridad, de conexión, podíamos terminar las oraciones que el otro estaba diciendo, compartíamos los pensamientos... Yo no tenía ni idea de qué se trataba todo eso en aquel entonces, sólo sabía que era muy fuerte. Hasta que años más tarde, comprendí. Ahora sé de qué se trataba, y se trata, todo eso. Así que no tengo que hallarla en mis regresiones. Sé que somos el uno para el otro.

Friday, December 26, 2008

Agorafobia

Algo más que miedo a los espacios abiertos
La agorafobia es el temor a espacios abiertos y, por extensión, otros espacios de los que puede resultar difícil o embarazoso escapar: grandes almacenes, ascensores, puentes, silla del dentista o del peluquero, etc. En un gran número de casos este temor está relacionado con el sufrimiento pasado o presente de crisis de ansiedad.

Pepa comenzó a tener crisis de pánico cuando tenía 22 años. Sus crisis solían comenzar con cierta opresión en el pecho que luego daba lugar a una sensación de vértigo creciente. Todo le daba vueltas y su gran miedo era llegar a desmayarse y golpearse la cabeza al caer, muriendo desangrada. Conforme se hicieron más frecuentes la crisis, notó que parecía que había lugares en los que era más fácil que le diera la crisis. Sus lugares temidos eran aquellos donde había grandes aglomeraciones de gente, como ocurría en los grandes almacenes y en el supermercado. Al principio, comenzó evitando las horas punta, pues de ese modo se sentía más tranquila y parecía prevenir la aparición de nuevas crisis. Posteriormente tuvo que convencer a su marido para que se las arreglara solo con la compra, pues ella se veía incapaz de acudir al supermercado (sola o acompañada). Pepa perdió la oportunidad de consolidar su plaza como profesora debido a que no pudo ir a realizar un curso que necesitaba por el mero hecho de impartirse en una ciudad cercana y tener que desplazarse sola en autobús.
El trastorno

A veces, cuando una persona desarrolla un trastorno de pánico por la experiencia repetida de crisis de ansiedad, ocurre que tiende a tener las crisis con más frecuencia en determinados lugares (supermercados, cines, aglomeraciones de gente, etc.). En esos casos es fácil que asociemos esos sitios con el hecho de tener una crisis de ansiedad —algo parecido al enchufe y el grito—, entonces puede ocurrir que “solucionemos” el miedo a tener una crisis de ansiedad evitando los lugares en los que pensamos que es más fácil que nos den las crisis. Dicha evitación nos puede llevar a problemas diversos y en tal caso habríamos desarrollado un trastorno fóbico que se llama agorafobia.

La persona con agorafobia puede evitar muchas y variadas situaciones, desde las ya mencionadas (aglomeraciones de gente) hasta otras menos evidentes según el significado literal del término como: pasar por puentes, viajar en avión, utilizar ascensores, etc. En realidad, para el agorafóbico que ha tenido o tiene crisis de pánico, cualquier situación en la que pueda ser difícil escapar o conseguir ayuda si tiene una crisis se vuelve potencialmente peligrosa ante sus ojos.

No siempre la agorafobia está relacionada con el trastorno de pánico. En un número menor de casos, las situaciones descritas se evitan por miedo a otros elementos que nada tienen que ver con las crisis de pánico. Yo he tratado menos pacientes de este tipo, pero ahora recuerdo un joven que había tenido una experiencia muy desagradable viajando en autobús. Había bebido mucha agua antes de iniciar el viaje y cuando aún faltaba una hora para llegar al destino, comenzó a sentir cierta urgencia urinaria. El autobús no disponía de aseo y eso resultaba aún más agobiante para el joven viajero. A medida que aumentaba la opresión en su vejiga, por su mente pasaba de todo: solicitar al conductor que parase y orinar en la carretera (lo que le producía una gran vergüenza), aguantar como pudiera hasta el destino, e incluso ¡orinarse encima!. Finalmente llegó a su destino, pero con un gran dolor que luego le impidió orinar normalmente hasta pasadas unas horas. A partir de ese incidente comenzó a evitar beber agua antes de los viajes, evitaba los autobuses que no llevasen aseo, evitaba beber agua antes de entrar al cine y cada vez que se ponía nervioso tenía sensaciones de necesitar orinar (aunque luego eran falsas alarmas).
La clave del trastorno

La agorafobia se mantiene principalmente por evitar los lugares temidos. Es importante subrayar que las crisis de ansiedad no se producen por ir a esos lugares. Lo que ocurre es que en esos lugares se dan las circunstancias propicias para que se produzcan los síntomas que disparan la crisis. Síntomas que, por otro lado, son completamente inofensivos. A partir de ellos, comienza la interpretación catastrófica de las sensaciones corporales, pero ahí comienza otro problema: el trastorno de pánico.

El hecho de evitar esas situaciones hace que el agorafóbico se vaya recluyendo más y más en un falso círculo de seguridad , llegando a quedarse aislado en casa (a veces por más de 20 años, como le había ocurrido a un paciente de nuestra clínica).

Lecturas recomendadas

* Moreno, P. (2002). Superar la ansiedad y el miedo. Un programa paso a paso. Bilbao: Editorial Desclée de Brouwer (Colección Serendipity).
* Moreno, P. y Martín, J. (2004). Dominar las crisis de ansiedad. Una guía para pacientes. Bilbao: Editorial Desclée de Brouwer (Colección Serendipity).
* Moreno, P. y Martín, J. (2007). Tratamiento psicológico del trastorno de pánico y la agorafobia. Bilbao: Editorial Desclée de Brouwer (Colección Biblioteca de Psicología).
Fuente: http://knol.google.com/k/pedro-moreno/agorafobia/33vg68scta3i9/8?locale=es#